Cuando hablamos de una sociedad sin dinero en efectivo, por lo general nos referimos a usar tarjetas bancarias sin contacto o teléfonos inteligentes para hacer las compras diarias. Pero, ¿qué sucedería si no fuera necesario llevar ningún dispositivo?

Los estadounidenses ahora también participan.

La empresa de tecnología estadounidense Three Square Market (32M) organizó a principios de agosto una fiesta de verano diferente.

32M es la primera empresa en los EE. UU. que ofrece a los empleados la tecnología de chips implantados

La empresa, con sede en River Fall, Wisconsin, organizó una "fiesta de chips", en la que invitó a sus empleados a aceptar voluntariamente que se les inyectara un chip RFID del tamaño de un grano de arroz.

El chip utiliza campos electromagnéticos para identificar información almacenada electrónicamente. Es una forma de comunicación de campo cercano (near-field communication, NFC), la misma tecnología que la utilizada en tarjetas de crédito sin contacto y pagos móviles. En cuestión de segundos, se implanta un chip debajo de la piel, entre el pulgar y el índice.

Pasaporte para todo

Con vistas a la "fiesta de chips" de su empresa, Todd Westby, CEO de 32M, dijo que creía que los implantes RFID se utilizarían para una serie de actividades y transacciones en el lugar de trabajo y fuera de él.

"Prevemos el uso de la tecnología RFID para manejar todo, desde hacer compras en las salas de descanso de la oficina, abrir puertas, usar fotocopiadoras, ingresar a nuestras computadoras de oficina, desbloquear teléfonos, compartir tarjetas comerciales, almacenar información médica y de salud, y utilizarla como pago en otras terminales RFID", afirmó Westby.

"A la larga, esta tecnología se estandarizará y será posible usarla como pasaporte, transporte público, todas las oportunidades de compra, etc."

32M, que controla sistemas de venta de alimentos en el lugar de trabajo llamados "micromercados", permite actualmente el uso de sus instalaciones sin efectivo a través de una aplicación de teléfono inteligente. La empresa señaló que los chips implantados eran "la próxima evolución en los sistemas de pago".

La tecnología utilizada por 32M fue desarrollada por la empresa Biohax Sweden, con sede en Estocolmo.

El chip RFID de Biohax se ofreció por primera vez en enero de 2015 a los trabajadores del centro tecnológico sueco Epicenter.

Desde entonces, el uso del chip de Biohax se ha extendido desde simples tareas de oficina, como abrir puertas y utilizar impresoras, hasta el pago de viajes en tren con uno de los operadores ferroviarios más importantes de Suecia.

Riesgos del chip

Para algunos, las crecientes ventajas de los implantes RFID tienen un costo demasiado alto.

Si bien los datos de las tarjetas RFID se pueden cifrar, Ben Libberton, un microbiólogo del Instituto Karolinska de Estocolmo, ha advertido que los hackers podrían obtener gran cantidad de información de los microcircuitos integrados.

Los temores acerca de la privacidad y la libertad política han llevado a varios estados de Estados Unidos —incluido el estado de origen de 32M, Wisconsin— a aprobar leyes que prohíben imponer el implante de microchips en humanos contra su voluntad.

En los Estados Unidos, existen preocupaciones sobre el microchip humano desde hace más de una década; el proyecto de ley antimicrochip en Wisconsin se presentó en 2005.

En 2010, la opinión pública obligó a la estadounidense PositiveID a abandonar su proyecto VeriMed de un microchip para historias clínicas.

Los temores sobre el microchip van más allá de la privacidad a los posibles efectos negativos para la salud

Los temores sobre el microchip van más allá de la privacidad a los posibles efectos negativos para la salud de implantar una tarjeta RFID —un dispositivo que transmite ondas de radio— en el tejido humano.

Si bien en la actualidad existe poca evidencia acerca de los efectos sobre la salud de colocar microchips, la Organización Mundial de la Salud ha clasificado los campos electromagnéticos de radiofrecuencia como “posiblemente carcinógenos” para los seres humanos.

Las investigaciones sobre los efectos de la implantación de microchips en animales han constatado que un pequeño porcentaje sufre tumores en el área donde se colocó el microchip.