Hemos recopilado más datos sobre nuestros océanos en los últimos dos años que en toda la historia del planeta.

Nuevos micro satélites de bajo costo se comunican con tierra y pueden registrar lo que sucede a diario. Miles de boyas que estudian las mareas se mueven con las corrientes, y transmiten la temperatura, la salinidad y la acidez del océano, y la velocidad de las corrientes cada minuto. Drones autónomos submarinos fotografían y mapean la plataforma continental y el lecho marino, exploran los respiraderos volcánicos en la profundidad del mar y pueden ayudar a descubrir depósitos de minerales y de elementos raros en la tierra.

El volumen, la diversidad y la frecuencia de los datos está aumentando a medida que disminuye el precio de los sensores, se lanzan nuevos satélites de bajo costo y un sector emergente de aviones no tripulados comienza a ofrecer una nueva visión de nuestros océanos. Además, las nuevas capacidades de procesamiento están aumentando el valor de los datos que recibimos acerca de las propiedades biológicas, físicas y químicas de nuestros océanos.

Sin embargo, esto no es suficiente.

Necesitamos obtener muchos más datos, con más frecuencia, calidad y diversidad, para lograr un entendimiento de nuestros mares equivalente al que tenemos de la tierra. Menos del 5 % de los océanos se monitorean exhaustivamente. Necesitamos más capacidad de recopilación de datos para desvelar el potencial de desarrollo sostenible de los océanos y proteger los ecosistemas críticos.

Más datos de los satélites ayudarán a identificar la actividad de pesca ilegal, rastrear la contaminación plástica, detectar a las ballenas y evitar las colisiones de los buques. Más cantidad de datos ayudará a acelerar la colocación de las granjas de viento y marea en alta mar, mejorar la teleinformática de los buques, desarrollar una acuicultura inteligente, proteger las zonas costeras urbanas y mejorar el turismo costero.

Mercado de datos del océano

Pero aún estamos muy lejos.

Esta nueva ola de innovación para obtener información está limitada por el poco suministro y demanda de datos, y por regulaciones inadecuadas. El suministro de datos oceanográficos existentes está limitado debido a los registros en papel, formatos antiguos, archivos patentados, infraestructura inadecuada y poca capacidad para el manejo de los datos.

El mercado de la observación del océano está impulsado por la ciencia y ésta no recibe la financiación adecuada

Para abrir su potencial comercial futuro, se necesitan nuevos mecanismos de financiación para crear una demanda del mercado que estimule mayores inversiones en la recolección, innovación y capacidad de nuevos datos oceanográficos.

Esfuerzos tales como el del Grupo de Trabajo de la Junta de Estabilidad Financiera sobre la Divulgación Financiera Relacionada con el Clima han logrado algún avance para aumentar la concientización y crear demanda por los datos de riesgo climático relacionados con el océano.

Gran parte de los datos son recopilados por naciones, universidades y organizaciones de investigación, las ONG y el sector privado, pero solo un pequeño porcentaje de estos son datos abiertos y ampliamente disponibles.

Los datos crean más valor cuando se utilizan extensamente y tienen regulaciones claras. Es necesario ayudar en la organización para mejorar la infraestructura, calidad, integridad y disponibilidad de los datos, y lograr nuevos modelos y mercados de negocios basados ​​en los datos oceanográficos. Se necesitan con urgencia nuevos modelos, estándares, plataformas y regulaciones para los datos oceanográficos, que estimulen la demanda de nuevos mercados para la innovación y el desarrollo sostenible.

Mientras que históricamente muchos datos oceanográficos fueron recolectados por instituciones de alto costo financiadas por los gobiernos, muchos de los nuevos recolectores y usuarios de datos provienen del sector privado. A medida que surgen nuevos proveedores privados, la variedad de plataformas, normas y protocolos también aumenta rápidamente.

No se trata solo de un problema relacionado con el medio ambiente o la gestión de datos, sino también de un tema económico y de equidad

Muchos pequeños estados insulares de bajos ingresos deben controlar grandes áreas oceánicas.

Estos suelen contar con muy pocos buques patrulleros para supervisar áreas que podrían ser del tamaño de Europa Occidental. Los datos y las nuevas tecnologías son fundamentales para permitir que estos países dominen plenamente sus océanos.

A medida que más operadores privados ingresen al mercado, existe el riesgo de que gran parte de estos datos sean privatizados, colocándolos fuera del alcance de muchos reguladores en los pequeños estados insulares, las Naciones Unidas, universidades y demás partes interesadas.

El modelo GAVI

Es necesario que los sectores público y privado se asocien para estimular la demanda del mercado por más datos oceánicos abiertos, claramente regulados y de uso generalizado.

Existen modelos de otros sectores en los que esto se ha realizado con éxito.

Las vacunas infantiles son un ejemplo en el que una asociación entre los sectores público y privado identificó la necesidad y recopiló datos sobre las condiciones de la salud infantil en todo el mundo en desarrollo para estimular el suministro y la distribución de vacunas.

Las compañías farmacéuticas tenían la propiedad intelectual de las vacunas y la Organización Mundial de la Salud vio la necesidad de una inmunización infantil a gran escala en muchas zonas de bajos ingresos en el mundo.

Sin embargo, la innovadora alianza entre los sectores público y privado de GAVI (Alianza Global para Vacunas e Inmunización) logró que el sector privado compartiera su propiedad intelectual. Además, garantizó la regulación adecuada para desarrollar programas de inmunización masiva en la primera infancia en países de bajos ingresos, en asociación con países ricos y pobres, las ONG, el sector privado, y con el apoyo de la fuerte determinación de varios líderes comprometidos.

¿Una "ICANN" para nuestros océanos?

Para develar todo el poder de la información sobre los océanos, se necesitan nuevos modelos distribuidos de recopilación, vinculación y uso de los datos.

Mientras que las naciones costeras controlan vastas áreas del océano en sus aguas territoriales, gran parte del océano sigue siendo internacional y carece de regulaciones. En este caso, los intereses públicos y privados por la ecología marina y el desarrollo sostenible pueden satisfacerse mutuamente con modelos de normas inclusivas que compartan información y promuevan intereses comerciales consistentes con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

Un ejemplo de un organismo gubernamental internacional que equilibra el interés público y privado es ICANN

Un ejemplo de un organismo gubernamental internacional que equilibra el interés público y privado es ICANN (Corporación de Internet de Asignación de Nombres y Números), que fue creada para asegurar el funcionamiento estable de Internet para el bien público. Tiene algunos principios claros, como la "neutralidad de la red" y la interoperabilidad de las direcciones IP para asegurar que Internet siga siendo un servicio público accesible en casi todos los países del mundo.

Como organismo público y privado, con representantes del sector privado, los gobiernos, los desarrolladores y las ONG, la ICANN ayuda a asegurar un entorno operativo estable, y cuenta además con otros organismos que ayudan a resolver otros temas, como el establecimiento de normas.

ICANN para los datos oceanográficos

Lo que está claro es que ninguna entidad puede lograrlo por sí sola.

Nuestros océanos sufren una grave explotación y requieren de nuestra atención urgente antes de que lleguemos a cruzar puntos de inflexión irreversibles. Si queremos tener éxito en el tiempo, necesitamos una alianza audaz de actores públicos y privados con capacidad para cambiar el juego. También se deberán encontrar modelos innovadores para financiar y gestionar la inversión requerida para monitorear completamente nuestros océanos.

La tecnología existe hoy, pero la cuestión es si somos capaces de movilizarnos con la rapidez necesaria y actuar a tiempo.