Los fondos soberanos son fondos de inversión de los gobiernos. La mayoría se crearon para acumular la riqueza financiera que se generaba con la exportación de materias primas: petróleo, gas natural, cobre, diamantes... También crearon fondos soberanos aquellos países que acumularon mucha riqueza tras un periodo largo de exportaciones: China es el mejor ejemplo de esto. Pero, ¿por qué deberían interesarnos? El principal motivo es el tamaño de la industria. También porque ese dinero (público) se invierte en otros países y en empresas de otros países. Otro motivo es que en muchos casos ese dinero se conserva y se acumula para que las generaciones venideras de países ricos en materias primas puedan disfrutar también de la riqueza natural de la que disfrutan hoy sus habitantes (transforman riqueza del subsuelo en riqueza financiera). Lo vemos en detalle.

¿Dónde están? ¿Son todos los fondos iguales?

El fenómeno de los fondos soberanos es global. En la actualidad hay 94 fondos soberanos en funcionamiento, con activos que alcanzan los 7,2 billones de dólares a finales de 2016 (son 7,2 trillion en la nomenclatura anglosajona). Por ponerlo en perspectiva: ese el valor económico de Brasil, México, Argentina y Colombia… juntos.

Además del tamaño inmenso de activos que manejan, hay otra característica importante. Explicamos en el último informe de fondos soberanos que los fondos soberanos son muy distintos entre sí. Esta “heterogeneidad” es una característica esencial de la industria de los fondos soberanos: en tamaño, geografía y edad. Por tamaño, los 10 primeros fondos acumulan el 73% de los activos de la industria: todos los fondos del top 10 superan los 200.000 millones (éste es el tamaño de una economía mayor que Ecuador). El fondo de Noruega se mantiene en lo alto de la clasificación con 920.000 millones de dólares. Sin embargo, la mayoría de los fondos no alcanza los 20.000 millones.

Geográficamente, 56 países han establecido fondos soberanos, aunque existen cuatro polos principales (por volumen de activos bajo gestión): Oriente Medio, China, Noruega y Sudeste Asiático. En cuanto a la edad, también hay una dispersión relevante pero la media es muy joven: desde el año 2000 se han establecido 66 nuevos fondos, en comparación con los tan solo 28 que existían antes del nuevo milenio. (Si quieres ver un vídeo que explica “casi” todo esto, aquí está).

¿Dónde invierten todo ese dinero?

Por sectores, el mercado inmobiliario, tecnología y el sector financiero son los vencedores con dos terceras partes del total de operaciones de los fondos. En concreto, el sector inmobiliario incrementó su actividad por dos hasta las 48 operaciones. En el sub-sector hotelero los fondos estuvieron muy activos invirtiendo 7.100 millones en adquisición de activos hoteleros, liderados por Qatar Investment Authority. Por el contrario, el sector de commodities y recursos naturales perdió atractivo para los fondos debido a la fuerte caída del precio del petróleo de 2015. Otro sector que perdió atractivo fue el del lujo, también liderado por la inversión catarí.

¿Cómo les afecta la caída del precio del petróleo?

Una de las conclusiones clave del informe Fondos Soberanos es que el impacto del petróleo no ha sido un apocalipsis para la gran mayoría de los fondos. Sin embargo, en el medio plazo esta situación de precios bajos sí impactará en las estrategias de los fondos en al menos tres dimensiones: mayor exigencia a sus socios de inversión, más gestión interna de activos y cambio en la estrategia de inversión. El cambio principal en la estrategia de inversión es la exposición a mercados no cotizados. De hecho, los activos reales (inmobiliario, infraestructuras, etc.) representan ya el 29% de la cartera de los fondos.

¿Los fondos soberanos se atreven a invertir en tecnología?

Los fondos soberanos continúan su apuesta por la innovación y la tecnología. Denominamos “sovereign venture funds” a aquellos fondos soberanos con una estrategia completa de inversión en startups y venture capital. Cada vez son más los fondos que participan (desde Singapur a China, pasando por Malasia o Francia) y son cada vez más sofisticados: entrando en rondas de inversión de startups cada vez más tempranas. En este sector, dominan Temasek y GIC de Singapur. El Public Investment Fund de Arabia Saudí también saltó a los titulares cuando anunció su alianza estratégica con SoftBank para crear el mayor fondo de inversión en tecnología del mundo valorado en 100.000 millones de dólares. Si tienes curiosidad por saber más te explicamos todo en forma de vídeo-animación aquí.

¿Hay fondos soberanos en América Latina?

SÍ. En la región hay 9 fondos soberanos. Sin embargo, solo seis de ellos operan en la actualidad como fondos soberanos. Se trata de México, Trinidad y Tobago, Panamá, Perú y Chile (tiene dos fondos). En el caso de Brasil y Venezuela, los fondos se han consumido o no existe suficiente información sobre ellos. Además, Colombia maneja unos fondos públicos que se asemejan mucho a un fondo soberano: orientados a la inversión en nuevas tecnologías y digitalización del país.

En el entorno de los fondos soberanos, la región vive con expectación la evolución que está teniendo el Fondo Soberano do Brasil (en mayo de 2016 se propuso su liquidación y venta de activos con la entrada del nuevo gobierno al frente del país). El fondo tenía al final de 2015, 4.000 millones de dólares, en comparación con los 7.100 de hace dos años. Los activos serán vendidos para hacer frente a la deuda nacional. En México, el desarrollo del nuevo Fondo Mexicano del Petróleo nacido de la nueva Ley de Hidrocarburos, ha estado muy condicionado por la caída de precios de petróleo. Todavía no se ha llegado al volumen crítico para comenzar a acumular la parte del Fondo dedicado al largo plazo.

Dos casos de éxito: Perú y Chile

Por otro lado, la región recolecta ahora los frutos de la labor paciente de acumulación prudente de capital que se produjo en el momento alto del ciclo de materias primas. Veamos dos ejemplos: Perú y Chile.

El fondo de Perú, el Fondo de Estabilización Fiscal, ha visto reducido su capital en un 13% hasta los 7.900 millones de dólares en el último año. Sin embargo, la novedad principal en el país andino es la noticia reciente de creación de un fondo público de inversión en infraestructuras, que se financiará parcialmente con los recursos del FEF. Abre la ventana a la inversión doméstica, tan necesitada en infraestructuras, tal como se hace en Nigeria o Irlanda. Este movimiento abre interrogantes sobre la gobernanza y transparencia del fondo, claves para un buen resultado de este tipo de vehículos que toman la decisión de invertir en activos domésticos no cotizados. Pero demuestra también, que una acumulación prudente de recursos puede servir para ayudar al país a desarrollarse.

El caso de Chile es muy relevante. Sus dos fondos suman 23.000 millones de dólares. Sin embargo, siguen una estrategia de inversión muy conservadora: invierten en activos de muy bajo riesgo (deuda soberana de los países o empresas más solventes del mundo), esto asegura la inversión pero a un rendimiento muy bajo. De hecho, los bajos tipos de interés de muchos de estos activos en los últimos años en Estados Unidos y Europa, ha lastrado el retorno de los fondos, que invierten solo una pequeña parte en acciones. Estos fondos, llamados rainy-day funds, acumulan la riqueza que proviene de la extracción de cobre (Chile alberga las mayores reservas de cobre del planeta y es el principal productor), y la invierten en activos internacionales. Cuando el gobierno lo necesita, de acuerdo a una regla fiscal muy bien definida, puede extraer parte del fondo para hacer frente a necesidades concretas: de 2014 a 2016, extrajo 450 millones de dólares anualmente para hacer frente al déficit de recursos públicos que generó la caída del precio del cobre. En esos años llegó la lluvia (el rainy-day) y ahí estaban los recursos del fondo para servir de paraguas. Ahora, por ejemplo, Chile utilizará parte del fondo para hacer frente a los daños ocasionados por los inmensos incendios que han asolado el norte del país.