La industria eléctrica está en medio de una transformación, ya que la tecnología y la innovación superan a los modelos tradicionales. Tres tendencias en particular están convergiendo:

  • Primero, la electrificación se está aplicando en grandes sectores de la economía, como el transporte y la calefacción de las viviendas.
  • Segundo, la descentralización de los recursos se ha incrementado, impulsada por la fuerte disminución de los costos, así como por el apoyo público a los recursos energéticos distribuidos, como la generación distribuida, el almacenamiento distribuido, la eficiencia energética y la respuesta a la demanda.
  • Tercero, la digitalización del sistema es creciente, tanto antes de las mediciones con medidor inteligente y la infraestructura de red digital, y más allá de la medición con el advenimiento de la Internet de las cosas y la aparición de gran cantidad de dispositivos conectados que consumen energía.

Juntas, estas tendencias en el "extremo" de la red eléctrica abren el camino para un sistema energético donde las fronteras tradicionales entre productores, distribuidores y consumidores se vuelven borrosas, y la complejidad de la dirección del sistema se intensifica.

¿Cuál es la recompensa? Este sistema de electricidad más inteligente, más descentralizado y más conectado tiene el potencial de aumentar la confiabilidad, la seguridad, la sostenibilidad ambiental y la utilización de activos, y crear nuevas oportunidades para servicios y negocios.

Lo que los consumidores desean y esperan de sus proveedores de energía también ha evolucionado rápidamente. Actualmente, gran parte de los consumidores (tanto residenciales como comerciales) se preocupa cada vez más por la reducción de las emisiones de carbono, por la existencia de más opciones, y una mayor fiabilidad y seguridad. Mientras que los consumidores pueden articular un deseo por estos atributos y por comprometerse en el uso de energía, la mayoría de las tecnologías de los extremos de la red están todavía en las primeras etapas de adopción, e incluso esta adopción temprana requiere un impulso significativo por parte de los subsidios o la regulación. En el último medio siglo, la adopción en masa de productos innovadores (penetración por encima del 50 %) ha disminuido a alrededor de 15 a 20 años, y ha dependido de los "adoptadores racionales" que se preocupan por el costo y la comodidad.

En este contexto, ¿cómo se puede acelerar la adopción de estas nuevas tecnologías en los extremos de redes en los próximos años, y hacerlo de una manera rentable que responda a lo que los consumidores describen como un nuevo conjunto de necesidades? El desafío para los legisladores, reguladores y el sector privado es ayudar a que estas tecnologías sean más económicas y convenientes, y así aprovechar las preferencias de los consumidores y permitir la transformación del sistema.

Para acelerar esta adopción, se necesitará una combinación de un "empuje" por parte de la acción reguladora y de la política, y de un "tire" de parte de la innovación, la comercialización y el desarrollo de productos del sector privado. Para que se materialice por completo este objetivo en el extremo de la red, es necesario realizar un esfuerzo sustancial para superar cuatro retos clave en el compromiso de los consumidores, la regulación, la infraestructura y los modelos de negocios.

1. Compromiso de los consumidores

Una serie de factores influyen en los consumidores y dificultan lograr un compromiso importante en el sistema actual. Hoy en día, la electricidad se percibe como una mercancía, lo que hace que el compromiso del consumidor con las nuevas tecnologías se vea como un esfuerzo costoso y difícil. La electricidad también representa poco en los gastos de los consumidores, costando casi lo mismo que un latte diario en los Estados Unidos. Además, los consumidores pasan poco tiempo pensando en su factura de electricidad, probablemente debido a la complejidad e incomodidad. En la práctica, la mayoría de los consumidores no adoptan nuevas tecnologías a menos que sean económicas y convenientes.

2. Regulación

El paradigma regulador actual impide que los recursos distribuidos proporcionen todo su valor al sistema y, a menudo, crea incentivos que promueven el desarrollo ineficiente de los recursos energéticos distribuidos, que no se basan en la eficiencia del sistema y distorsionan su uso óptimo en la red. Las nuevas tecnologías y servicios de los extremos de la red están corriendo los límites tradicionales y los paradigmas reguladores que tuvieron éxito durante el siglo pasado. Tienen que avanzar, sin embargo, para facilitar aún más la adopción de tecnologías y mantener el ritmo con un sistema en evolución.

3. Infraestructura

La incertidumbre sobre la propiedad y la recuperación de costos impide que las partes interesadas clave de los sectores público y privado implementen la infraestructura necesaria, que complemente la red y sea la columna vertebral del futuro sistema eléctrico. Esta nueva infraestructura es crucial para aumentar la comodidad del consumidor, acelerar la adopción y capturar el valor total de las tecnologías como el almacenamiento, la respuesta a la demanda y los vehículos eléctricos. Las estaciones de carga para estos, así como los medidores inteligentes, la infraestructura de comunicación de banda ancha, los sistemas de control y automatización de la red, son elementos fundamentales. Establecer las regulaciones y leyes apropiadas para la propiedad y transferencia de datos también es esencial para el mundo digital del futuro.

4. Modelos de negocios

Debido a los cambios que ocurren en los extremos de la red están surgiendo nuevos segmentos de consumidores. Tradicionalmente, la industria ha tratado a los consumidores de una manera muy estándar, a todos por igual, y no ha hecho la misma segmentación de los niveles de los consumidores como otras industrias. A medida que los consumidores varían y combinan diferentes tecnologías, se abren oportunidades para una segmentación nueva y sofisticada. Nuevos modelos de segmentación encontrarán las formas de maximizar el valor para los consumidores de acuerdo a sus preferencias.

La regulación, infraestructura, compromiso de los consumidores y los nuevos modelos de negocio son las claves para desbloquear estas importantes oportunidades y afrontar los retos de esta transformación. Mediante la plataforma el Futuro de la electricidad, el Foro Económico Mundial está recopilando y analizando ejemplos prácticos y las mejores prácticas dentro de estas cuatro áreas con el fin de desarrollar recomendaciones para los sectores tanto público como privado.