Todos estamos interesados en saber lo que piensan y sienten los jóvenes, desde padres a responsables políticos, corporaciones, organizaciones benéficas, escuelas y sociólogos. Por un lado, escuchamos historias sobre jóvenes bajo la influencia de las redes sociales y la incertidumbre de la economía moderna. Por otro lado, escuchamos acerca de la generación con más suerte de la historia: vidas plenas de buena salud, oportunidades y emoción.

Sin embargo, en raras ocasiones vemos datos reales sobre lo que piensan los jóvenes. Es por eso que Varkey Foundation encargó a Populus que llevara a cabo una encuesta de opinión internacional —en 20 países desarrollados y en vías de desarrollo— de adolescentes y adultos jóvenes (todos ellos de 15 a 21 años) que forman la generación Z.

En primer lugar, preguntamos si eran felices. Gratamente, más de dos tercios (68 %) dijeron que sí. Sin embargo, la felicidad tendió a ser más alta en los países en desarrollo que en el mundo desarrollado más rico: el 90 % de los indonesios y el 78 % de los nigerianos respondieron ser felices, en comparación con solo el 57 % de los jóvenes de Gran Bretaña y Francia.

Factores que contribuyen a la felicidad en general

Fuente: Varkey Foundation

Cuando exploramos un poco más profundo, la imagen se volvió más sombría. Menos de un quinto de los jóvenes de todo el mundo sienten que tienen tiempo suficiente para dormir bien, hacer ejercicio, descansar y para la reflexión. Los jóvenes de Gran Bretaña tienen el segundo bienestar mental más bajo de los 20 países encuestados.

Una de las mayores fuentes de ansiedad para los jóvenes del mundo (aproximadamente la mitad de ellos) fue la presión de los estudios. En Corea del Sur, que es famosa por atraer a los estudiantes a escuelas altamente competitivas, la presión fue mayor. A pesar de los impresionantes resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA), el sistema parece tener un alto costo; más de dos tercios de los jóvenes surcoreanos declaran que la escuela es la fuente principal de ansiedad. Fueron los menos felices de todos los países encuestados.

A pesar del ritmo acelerado del progreso social, los jóvenes afirman ampliamente que sus valores se vieron influidos por fuentes tradicionales, los padres, seguidos por amigos y maestros. Menos de un tercio de los jóvenes en general declaran que las celebridades tuvieron influencia en sus valores. Y para quienes opinan que la generación Z está obsesionada con la fama, solo un pequeñísimo porcentaje (3 %) considera convertirse en una celebridad y tener fama al pensar en su futuro laboral.

Igualmente alentador es el hecho de que, a pesar de nuestros temores de crecientes divisiones entre religiones y grupos étnicos, dos tercios de los jóvenes tienen amigos cercanos de otras religiones, y solo un segmento pequeño (menos de un quinto) dice que la religión de una persona es un factor importante al decidir de quién ser amigo.

Problemas viejos, enfoque joven

Sobre todo, la encuesta quería revelar qué piensa la generación Z. ¿Están divididos por geografía y cultura, o comparten un conjunto global de valores? Llegamos a la conclusión de que toman una posición liberal en una gran variedad de asuntos personales y políticos, independientemente de su religión. En 14 de los 20 países, los jóvenes quisieran facilitar la inmigración legal en vez de restringirla (incluso en los Estados Unidos), y son casi cuatro veces más propensos a pensar que su gobierno debería hacer más y no menos para resolver la crisis mundial de refugiados.

Fuente: Pew Research Center

La inmensa mayoría cree que los hombres y las mujeres deben ser tratados por igual, con el mayor respaldo a estos valores en sociedades tan distintas como Canadá y China. Casi dos tercios piensan que el matrimonio entre personas del mismo sexo debe ser legal. (Incluso en la India y Corea del Sur, donde en la actualidad es ilegal, la mitad de los jóvenes lo apoyan). Asimismo, con un apoyo mayor en la India que en Francia, tres cuartas partes de los jóvenes consideran que las personas transgénero deberían tener los mismos derechos que las personas que no son transgénero. Esto demuestra que las generalizaciones sobre que los países en desarrollo son conservadores y los países desarrollados más liberales están obsoletas.

Valor personal más importante

Fuente: Varkey Foundation

En cuanto a la libertad de expresión, los jóvenes estuvieron más divididos: solo aproximadamente la mitad consideró que se debía proteger la libertad de expresión aun cuando fuera ofensiva para una religión o grupo minoritario. Fue mayor en países como Turquía y Argentina, donde hay una historia de censura. Resulta alarmante que en el Reino Unido, Francia y Estados Unidos —los defensores históricos de la libertad de expresión— menos de dos tercios crean en estas libertades.

La generación Z también es pesimista sobre el estado del mundo. Son más los que creen que el mundo está empeorando en lugar de mejorar; los jóvenes de Gran Bretaña y otros países desarrollados son más pesimistas que los de potencias emergentes como la India y China. A nivel mundial, sus principales temores para el futuro son el terrorismo y el conflicto. En China, que emite más dióxido de carbono que cualquier otro país, los jóvenes están más preocupados por el cambio climático que por cualquier otra cosa.

¿Y qué pasa con el futuro? De acuerdo con la encuesta, la mayoría de los jóvenes consideró que las soluciones a los problemas mundiales llegarían a través de la tecnología. Y hay mucho que nos permite ser optimistas: la generación Z tiene más probabilidades que sus padres y abuelos de viajar mucho, forjar amistades y casarse con personas de otras culturas. Esta experiencia vivida está influyendo en sus valores. Independientemente de lo que suceda en los acontecimientos mundiales y en la política, la mayoría de los jóvenes se consideran ciudadanos del mundo.