Es oficial. El Acuerdo de París sobre el cambio climático es un hecho consumado.

Entró en vigor a menos de un año desde que el acuerdo fuera “adoptado” por 195 países en COP21 en París. Para los círculos diplomáticos, esto fue rápido. Pocos se atrevieron a creer que era posible.

Es el resultado directo del liderazgo notable de muchos países. Muy especialmente, China y los Estados Unidos, los países con mayor poder económico del mundo, enterraron viejas tensiones para mostrar que algunas cosas importan más que la geopolítica cotidiana. India también dio un paso hacia adelante, alineando su postura internacional con una necesidad nacional de energía no contaminante y crecimiento sostenible.

Sin embargo, a pesar de estas señales positivas, es bueno tener en cuenta los motivos por los que el Acuerdo de París puede fallar. Estos son los cinco principales:

1. Si creemos que la ratificación del acuerdo es suficiente

Si los políticos, los medios o el público creen de manera errónea que se arregló el cambio climático porque existe el Acuerdo de París, entonces fallará. Sería como apuntarse en un evento deportivo pero nunca realmente hacer el entrenamiento, alinearse y competir.

El acuerdo fue diseñado como un marco para eliminar las emisiones de gas invernadero. Gran parte del trabajo real para que nuestras economías y sociedades disminuyan la presencia de carbono y mejoren el clima todavía se tiene que llevar a cabo.

Antes de París, los países se comprometían a cuánto y con qué rapidez podían reducir sus emisiones. Cada cinco años, tendrán la oportunidad de aumentar el alcance de su compromiso. La expectativa entre los expertos es que las nuevas tecnologías, los modelos de negocios, y los escenarios de inversión e investigación se desarrollarán y permitirán a los gobiernos aumentar sus compromisos a niveles que mantendrán el calentamiento global “muy por debajo de 2 °C”. La atención actual del público en general y de quienes toman las decisiones se necesitará para seguir creando las condiciones favorables para la acción climática.

Como con cualquier empresa, el impulso hace la diferencia.

2. Si la responsabilidad subyace en los diplomáticos y ambientalistas

La negociación con éxito del Acuerdo de París fue la culminación de muchos años de trabajo duro de innumerable cantidad de diplomáticos y funcionarios ambientales. Sin embargo, para ofrecer el trabajo real de reducir emisiones, los gobiernos necesitarán el apoyo de finanzas, industria, infraestructura y ministros de energía, como también del sector privado, para que el acuerdo sea fructífero. Las habilidades necesarias para negociar el acuerdo son distintas de las que se necesitan para llevarlo a cabo.

Las oportunidades de crecimiento económico están al alcance de la mano. Por ejemplo, la inversión en energías renovables sigue creciendo. En 2015 era de $286 mil millones, en comparación con solo $130 mil millones para centrales eléctricas con combustibles fósiles. Los pronósticos sugieren una inversión de $12,1 billones en los próximos 25 años; ahora las energías renovables muestran que en la economía no hay motivo para que la infraestructura de energía nueva no sea otra cosa que limpia.

El mercado mundial de bonos verdes también está creciendo. La emisión total fue de $42 mil millones en 2015 y todavía es de $61 mil millones este año, demostrando que hay un apetito inversor para el crecimiento bajo en carbono, en especial ahora que hay un objetivo vinculante legal y a largo plazo. Fundamentalmente, las agencias de calificación como Moody’s y S&P han anunciado planes para convertir el riesgo climático en evaluaciones de crédito para sectores de infraestructura y corporativos.

El escenario de inversión está cambiando. Los gobiernos que hacen bien sus trabajos posicionarán sus economías para aprovechar al máximo.

3. Si los intereses adquiridos bien financiados pueden descarrilar la acción nacional

Se ha hablado mucho de las corporaciones que dan dinero a los grupos de lobby de acciones de protección del clima, ya sea directamente o con el denominado dinero negro. Los líderes de la industria que apoyan las acciones sobre el clima necesitarán hacerlo en todos los foros y seguir apoyando el hecho que involucra un elemento de “negocio no usual”, que inspira a otros a unirse. Si las asociaciones de su industria hacen lobby o invierten dinero para negar la realidad del clima, deberían dar sus opiniones, prevenirlas o irse.

Sin embargo, es solo parte de la imagen. El senador estadounidense Sheldon Whitehouse ha indicado que las corporaciones y las asociaciones industriales que apoyan la acción climática necesitan ser proactivas y poner el cambio climático en su agenda de lobbies.

En el mundo hemos visto una reciente inclinación hacia el nacionalismo en algunas sociedades, que algunos políticos oportunistas se han visto tentados a aprovechar para ganancias personales a corto plazo (ya sea financiación o votos) al retratar a la cooperación multilateral como el Acuerdo de París opuesta a los intereses nacionales.

Pero el enfoque ascendente del Acuerdo de París significa que cada país es responsable de su propio compromiso y acción. No hay un reconocimiento extendido de que abordar la acción climática está en el interés nacional de cada país, y esto solo puede hacerse si todos trabajan juntos. Los líderes de la industria, la sociedad civil y el gobierno pueden necesitar recordar a los votantes esta realidad, al ayudar a demostrar los beneficios positivos que se ofrecen a los individuos y a todo el mundo.

4. Si la comunidad internacional se pierde en los detalles durante el ‘proceso’

Hay muchos detalles importantes sobre los que todavía hay que trabajar debajo del marco más amplio del Acuerdo de París. Se incluyen mecanismos de aceptación para un mejor marco de transparencia (recolección e información de datos para mantener a los gobiernos responsables), la provisión de financiación climática para países en desarrollo y el fomento de capacidades. Merecen el tratamiento adecuado.

El riesgo aquí es que las partes interesadas, condicionadas en 20 años de duras negociaciones, inadvertidamente caen en viejos patrones y permiten que nuevos ciclos de negociación demasiado excesivos surjan en el proceso, atrasando el cumplimiento de los compromisos del Acuerdo de París. Así como debe haber mejores maneras de hacer negocios para cumplir con las reducciones de carbono, se tienen que proporcionar nuevas maneras de pensar sistemas en las organizaciones internacionales para acelerar el progreso.

5. Si millones de personas y negocios hacen millones de cosas buenas… de manera independiente

No todas las acciones climáticas son iguales, ni tampoco ocurren en un espacio aislado. La historia está llena de buenas ideas y tecnologías superiores que son sobrepasadas por otras inferiores por factores sociales, económicos y políticos más generales. Los responsables de políticas, los desarrolladores de tecnologías, los líderes comerciales y la sociedad civil deberán acercarse al proceso de desarrollar e implementar soluciones climáticas con una mente abierta y un espíritu de colaboración.

Sin ese enfoque de unión, es difícil que podamos ver el desarrollo de soluciones en alguna de las escalas necesarias para realmente cambiar todo el sistema social y económico o al ritmo que se necesita para cumplir con el objetivo del Acuerdo de París de mantener el calentamiento global por debajo de 2 °C.

Hay una necesidad fundamental de crear plataformas donde las partes interesadas pueden interactuar y colaborar de manera eficiente. Las organizaciones internacionales, la sociedad civil y las asociaciones comerciales necesitarán canalizar recursos al proporcionar o suministrar estas plataformas y asegurar que son eficientes en el cumplimiento de sus objetivos.

En un escenario inestable de geopolítica y relaciones internacionales, que resulta todavía más complejo por los cambios climáticos, el riesgo de que ocurra algo inesperado siempre está a una elección o un tweet de distancia.

Sin embargo, algunas de las principales amenazas del éxito del Acuerdo de París y nuestra habilidad de detener el cambio climático antes de que sea demasiado tarde, son las que ya conocemos. Y esas son las que podemos modificar, comenzando hoy.

Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no del Foro Económico Mundial.