Gobernanza global, buena gobernanza, gobernanza deficiente: al igual que con tantas palabras de moda en el campo del desarrollo internacional, la palabra tiene un significado diferente para cada grupo diferente.

¿Entonces qué es?

En su forma más pura, describe las estructuras y los procesos para la toma de decisiones que permiten a un estado, una organización o un grupo de personas llevar a cabo distintos asuntos. La forma más obvia de todas es el gobierno que conduce a su país, al igual que las administraciones y los grupos que garantizan su seguridad y eficiencia.

Pero no son solo los gobiernos los que gobiernan, las instituciones como el FMI, el Banco Mundial y las Naciones Unidas, por ejemplo, tienen una autoridad que es reconocida en todo el mundo. Estos organismos tienen un enfoque multilateral en lo que respecta a asuntos internacionales, uniendo a líderes de sectores públicos y privados y también a miembros de la sociedad en general, para alcanzar objetivos comúnmente aceptados y hacer frente a las amenazas a la seguridad internacional.

El sector empresarial es otra pieza del rompecabezas que se interesa principalmente en el modo en que las compañías se autocontrolan y contribuyen a la reglamentación de marcos internacionales. La última cuestión está adquiriendo creciente importancia. “En las salas de juntas de la actualidad, hay una tremenda sensación de incertidumbre sobre la geopolítica”, dice Jim Hagemann Snabe en el Foro Económico Mundial. Aunque, de modo alentador, cuando el sector privado se autocontrola correctamente (por ejemplo, cuando es eficiente y responsable) las empresas tienen mayor capacidad de tomar las decisiones necesarias para lidiar con desafíos globales de mayor alcance, como promover el empleo o el desarrollo sostenible.

¿Por qué hay tantos tipos de gobernanza?

“Gobernanza es una palabra mayor que incluye derechos humanos, libertad de expresión, transacciones a nivel internacional”, dijo una vez el pionero de Internet norteamericano Vint Cerf. Ya sea que se aplique a Internet, a los mercados financieros o al medio ambiente, gobernanza es un concepto central para la mayor parte de las áreas y los niveles de la actividad humana, desde la geopolítica y las organizaciones hasta los ciudadanos individuales.

En el contexto del Foro Económico Mundial, la palabra gobernanza generalmente se aplica a las leyes y normas que pertenecen a la comunidad mundial y a las formas en que los organismos transnacionales, los gobiernos y las corporaciones las implementan.

¿Cómo surgió la gobernanza global?

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, 44 naciones aliadas -entre ellas Estados Unidos, el Reino Unido y Francia- se reunieron para establecer las instituciones líderes del mundo que han presidido el escenario económico y político de las últimas décadas. Entre las principales se encuentran el Banco Mundial, el FMI y el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio, cuyo estilo de gobernanza multilateral (según el cual los países más poderosos del mundo se involucran y negocian con otras naciones interesadas) ha sido el modelo de autoridad que define nuestra época. Sin embargo, esto podría estar por cambiar.

¿Por qué está fracasando la gobernanza global?

Desde la crisis financiera del 2008 hasta el conflicto fatal en Siria y la crisis de refugiados en Europa, el poder de los gobiernos y las instituciones internacionales para aliviar las tensiones geopolíticas y salvaguardar la seguridad mundial se está debilitando. Los regímenes mundiales están experimentando una erosión de la autoridad frente a las amenazas que se intensifican. Entre las principales causas, de acuerdo con el Informe de riesgos globales 2016 del Foro Económico Mundial, se encuentran el cambio climático, la energía, la escasez de agua, la migración y las armas de destrucción masiva.

¿Qué podemos esperar después?

El desafío que hoy tienen gobiernos, instituciones internacionales y organizaciones informales es tratar los numerosos cambios que están teniendo lugar en el escenario geopolítico. Deben comprenderlos rápidamente y deben comenzar a formular una respuesta eficaz. La prioridad es el cambio climático que, de acuerdo con el Informe de Riesgos Globales 2016, se espera que cause una importante tensión en la seguridad internacional en los próximos 15 años, al incrementar la competencia por recursos como el agua y la tierra.