Conforme el mundo físico y el digital continúan convergiendo, las TIC se han convertido en el nuevo motor que impulsa el mundo, pues tienen un impacto profundo en nuestra vida cotidiana. Las expectativas que se tienen de las TIC seguirán aumentando, y hay aspectos estratégicos clave de la planificación que debemos considerar hoy mientras nos preparamos para un futuro sustentable y de cambio continuo.

Los cambios en la manera que la gente se comunica en el siglo XXI han creado mayores retos para los operadores de telecomunicaciones. La construcción, el mantenimiento y la actualización de la infraestructura requieren capital intensivo, mientras que el ciclo de vida reducido del equipo y el estancamiento en los ingresos de los operadores complican aún más las cosas. A fin de equilibrar las necesidades del futuro con las presiones de hoy, tres cosas tendrán que ocurrir: acuerdos en las políticas reguladoras e industriales que motiven la inversión en infraestructura en el futuro; reducciones en el costo total para construir y operar redes; y un nuevo nivel de colaboración industrial en el que la infraestructura sea compartida para maximizar las economías de escala y retornos de la inversión.

Establecer las políticas reguladoras e industriales precisas para motivar inversión en infraestructura

En la altamente regulada industria de las TIC, los fragmentados regímenes reguladores de la actualidad añaden costos innecesarios para los operadores de infraestructuras. Una mayor estandarización en áreas como el espectro y la tecnología servirían para reducir el costo de la investigación y el desarrollo, el despliegue y la operación de redes.

En la actualidad, el costo del espectro representa una porción significativa de la inversión total de la infraestructura móvil, superando hasta el 20% en algunos países. Esto definitivamente desalienta la inversión en redes móviles, y por extensión la competencia por el mercado. Las diferencias regionales en el uso del espectro añaden otra capa al costo. Hoy día, los Estados Unidos y Asia-Pacífico tienen modelos diferentes de uso de frecuencia, una divergencia costosa.

La alianza para la Siguiente Generación de Redes Móviles (NGMN, por sus siglas en inglés) sensatamente recomienda que se asignen 500 MHz adicionales de espectro a las Telecomunicaciones Internacionales Móviles (IMT). Los países y gobiernos deben crear un mecanismo de asignación de espectro más saludable y que reduzca el costo de la adquisición de espectro, y los reguladores deben mejorar más la utilización del espectro por medio de mejores procesos de estandarización.

Desde la perspectiva de la tecnología, existen estándares que compiten por las redes 4G, los cuales requieren una serie de equipos y teléfonos más complejos diseñados y fabricados para funcionar con todas esas redes. Conforme avanzamos hacia el desarrollo de la red 5G, converger las LTE-FDD y TDD actuales en un solo estándar LTE-Advanced (LTE-A) avanzado sería un paso clave hacia el objetivo de lograr una armonización de las redes globales.

Las políticas y las regulaciones deben motivar el crecimiento y crear un ambiente de mercado saludable que permita a todo accionista invertir en la infraestructura digital.

Reducir el costo de infraestructura de redes

La industria se está aproximando rápidamente a un periodo en el que las distinciones entre el acceso a línea fija (rápida y confiable pero estática) y acceso inalámbrico (más lento, menos confiable, pero más flexible) están disminuyendo. Ahora podemos transmitir información por medio de redes inalámbricas de alta velocidad (3G, LTE y, en el futuro próximo, 5G), lo cual les permite a los operadores de infraestructuras usar tecnología inalámbrica exclusivamente para tener acceso, y redes fijas de fibra para súper redes centrales y regionales.

Para un operador, el acceso inalámbrico es más barato y rápido de instalar que el acceso fijo. Dado que se espera que las velocidades inalámbricas alcancen velocidades de hasta 10 Gbps por encima de las redes 5G antes de 2020, los operadores pueden comenzar a contar con el acceso móvil para reducir significativamente los costos generales en infraestructura. La tecnología de células pequeñas en el hogar y los negocios también podrá aumentar las velocidades de conexión inalámbrica en áreas donde la cobertura sigue siendo un problema.

Tradicionalmente las redes son manejadas por hardware, lo que las hace caras e inflexibles. Las redes definidas por software (SDN) de hoy día les permitirán a los operadores y a sus clientes empresariales proporcionar automáticamente los servicios y equilibrar el tráfico más eficazmente, reduciendo las inversiones de capital (CAPEX) y los gastos operacionales (OPEX). Junto con redes auto-organizadas, las SDN simplificarán el mantenimiento de las redes, y así reducirán aún más los gastos operacionales. La implementación de voz sobre la LTE unirá las redes de voz y datos, reduciendo los costos aún más.

Además de reducir el costo y mejorar la eficacia en el aumento de las nuevas redes, los operadores deben comenzar a buscar oportunidades para clausurar las redes heredadas. Con su muy limitada capacidad de datos e ingresos en disminución, las redes GSM o 2G siguen causando grandes costos de mantenimiento y reparación. Japón ya ha respondido clausurando sus servicios de 2G.

Otro elemento fundamental para reducir los costos es compartir la infraestructura. La adquisición de espacios y la ingeniería civil son importantes gastos de implementación. Compartir la ingeniería civil como ductos, torres y líneas eléctricas puede reducir los gastos de manera importante. Los gobiernos, organizaciones internacionales e industrias deben desarrollar políticas más razonables y estándares para promover la colaboración a lo largo de la industria y reducir los costos.

Intensificar la colaboración tanto al interior de las TIC como a través de las industrias

Existe una necesidad de colaboración industrial para armonizar la tecnología globalmente a fin que las economías de escala para la infraestructura digital se maximicen, evitando la fragmentación del mercado. Esto requerirá que los proveedores, operadores y todo el sistema intensifiquen su cooperación para maximizar la sinergia.

Para los servicios en evolución con base en la nube, necesitamos estándares globales comunes para la arquitectura de la tecnología. Los actores de la industria de los campos tradicionales de la tecnología de información y de las telecomunicaciones deben comprometerse a una robusta cooperación que pueda crear un medio más transparente e interoperable en la nube, además de garantizar un crecimiento sólido para la industria TIC. El desarrollo de la cadena de valor en la industria requiere sinergia entre el dispositivo, la red y la nube. Los dispositivos económicos y una gran variedad de aplicaciones para las personas, hogares y empresas no serán sólo la fuerza impulsora detrás del desarrollo de la red de banda ancha, sino que serán su propósito mismo.

Respecto a los servicios móviles, la industria debe migrar la 4G (LTE-FDD, TDD) a convergir con LTE-A. La 5G debe tener un solo estándar e incluso la 5G y la siguiente generación de estándares Wi-Fi deben usar la misma tecnología de capa física o una muy similar. Esto requiere colaboración a través del sector que incluya tanto a compañías de semiconductores como proveedores de equipo de telecomunicaciones.

Las oportunidades futuras para la industria de la TIC nunca han sido más estimulantes. Pero el elemento menos claro del futuro –la red– tiene un papel central que desempeñar en esta evolución. Las decisiones que se tomen hoy y durante los siguientes años dejarán una marca indeleble en el futuro de la sociedad, así como de la industria misma. La industria debe probar, cuidadosa pero deliberadamente, nuevos modelos y nuevos principios para un nuevo futuro.

Autor: Ken Hu, Vicepresidente, Huawei

Imagen: REUTERS/Aly Song