Hay decenas de maneras de medir el progreso de la humanidad durante los últimos dos siglos, entre ellas la reducción de la mortalidad infantil, las enfermedades y el hambre.
Pero uno de los signos más notables es el progreso que hemos logrado en la lucha contra la pobreza extrema.
Con motivo del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, que se celebra el 17 de octubre, el economista de Oxford Max Roser ha destacado en su blog las secciones de Our World in Data que abordan la lucha mundial para sacar de la pobreza extrema a las personas más pobres.
Hace poco tuiteó uno de los datos más alentadores: «En los últimos 25 años, los periódicos podrían haber publicado cada día este titular: “El número de personas en situación de pobreza extrema cayó en 137.000 desde ayer”».
El Banco Mundial define la pobreza extrema como vivir con menos de 1,90 dólares al día. En 2015, alrededor de 705 millones de personas vivían en situación de pobreza extrema.
La cifra puede parecer elevada, pero Roser señala en su blog que la tendencia a erradicar la pobreza extrema es extraordinaria, dado que hoy el número total de personas en situación de pobreza extrema es tres veces menor que en 1970. Más sorprendente aún: en 1820, aproximadamente 1.000 millones de los 1.100 millones de habitantes del mundo vivían en situación de pobreza extrema.
«Por desgracia, los lentos avances que transforman por completo nuestro mundo nunca son noticia, y esa es precisamente la razón por la que trabajamos en esta publicación en línea», escribió Roser en su blog junto con su colega de Oxford, el economista Esteban Ortiz-Ospina.
La pobreza no solo está desapareciendo en sus formas más extremas. También disminuye entre quienes viven en pobreza moderada, es decir, con menos de 3,10 dólares al día. Mientras tanto, la población que vive con 10 dólares o más al día ha ido creciendo desde alrededor del año 2000.
Uno de los desafíos persistentes es la falta de conciencia, explicó Roser. La gente no parece darse cuenta de que las tasas de pobreza están bajando; la pobreza parece más bien un problema permanente, sin un final a la vista.
Pero el Banco Mundial se ha fijado como objetivo poner fin a la pobreza extrema para 2030. Roser ha dicho que el objetivo quizá sea demasiado ambicioso, pero prevé que la tasa podría llegar a bajar hasta el 4%. Frente al 42% de 1981 y al casi 100% del siglo XIX, el 4% representa un avance según cualquier criterio.






