¿Cómo será el futuro del voluntariado?

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  • El cambio climático aumenta la frecuencia e intensidad de los desastres naturales, y con ello, la preocupación por si las agencias de ayuda podrán mantener el ritmo en el número de voluntarios.

  • Jagan Chapagain, secretario general de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, habla con el Foro Económico Mundial sobre por qué la agilidad es clave para atraer a la próxima generación de voluntarios.

  • El Foro Económico Mundial y el Comité Internacional de la Cruz Roja han firmado un memorando de entendimiento para «seguir fortaleciendo la colaboración y el diálogo» entre ambas organizaciones.

«En los últimos años, el número, la frecuencia y la magnitud de los desastres han sido fenomenales. Y, por supuesto, muchos de ellos están provocados por el cambio climático ... Así que sentimos una enorme presión de responsabilidad y, al mismo tiempo, una falta de recursos.»

Esta es la contundente valoración de Jagan Chapagain, secretario general de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR), quien se unió a la red humanitaria como voluntario en Nepal con tan solo 14 años.

Los voluntarios son el motor de los esfuerzos de las organizaciones de ayuda para apoyar a las comunidades que sufren desastres naturales. Pero, a medida que aumentan la frecuencia y la intensidad de estos fenómenos, las organizaciones de ayuda afrontan una presión creciente para mantener el número de voluntarios.

Aquí, Chapagain habla con el Foro Económico Mundial sobre cómo gestionar las labores de socorro en un momento de múltiples crisis, qué motiva a los voluntarios de hoy y cómo pueden las organizaciones hacerse más atractivas para una nueva generación de jóvenes reclutas que quieren hacer las cosas de otra manera.

Afrontar los desastres

A medida que los desastres se vuelven más complejos y multidimensionales, deben tomarse decisiones difíciles para priorizar dónde y cuántos recursos se envían para apoyar a las comunidades afectadas.

«No podemos permitirnos el lujo de decir que podemos responder a este país y no responder a otro país, porque se espera que nuestras sociedades miembros respondan.»

La FICR tiene presencia en casi todos los países y debe responder a desastres grandes o pequeños, dondequiera que se produzcan. Muchas situaciones de desastre pueden ser demasiado pequeñas para aparecer en los informes de noticias internacionales, pero agotarán rápidamente la capacidad local de respuesta.

«Muchas veces no podemos permitirnos el lujo de decir que podemos responder a este país y no responder a otro país, porque se espera que nuestras sociedades miembros respondan», explica Chapagain. «Por eso hemos diseñado las herramientas para responder a un desastre más pequeño; algunas crisis requieren una respuesta muy rápida.»

Promover el voluntariado nacional

El trabajo de ayuda humanitaria depende en gran medida de los esfuerzos de personas locales que dedican su tiempo y sus habilidades de forma gratuita. Chapagain afirma que la FICR tiene en marcha planes para aumentar el número de voluntarios nacionales y, a su vez, maximizar los recursos locales en los países vulnerables a los desastres.

«Hemos dado la vuelta al mecanismo de respuesta. Así, la primera prioridad es la movilización nacional, y la movilización internacional es complementaria», afirma Chapagain.

¿Cómo ha ayudado el Foro Económico Mundial a impulsar una respuesta más eficaz a los desastres naturales y a las crisis humanitarias?

«Tenemos un sistema. Contamos con 191 miembros y cada uno dispone de una capacidad nacional… y cuando se produce una crisis, podemos recurrir a la capacidad nacional para apoyar al país.»

Cita la respuesta a la COVID-19 como un buen ejemplo del poder de la movilización local. En total, 2.500 millones de voluntarios se sumaron a la respuesta mundial, de los cuales 2.000 millones fueron movilizados a nivel nacional por los miembros de la FICR, frente a 500 millones –alrededor del 20 %– a nivel internacional.

La nueva era del voluntariado

A pesar del panorama actual poco alentador, Chapagain no ha observado que el cansancio de los voluntarios vaya en aumento; como afirma, durante la respuesta a la COVID-19 el número de voluntarios aumentó.

«Cuando trabajas para la Cruz Roja, te despiertas en mitad de la noche, conduces hasta un lugar en el que nunca has estado y apoyas a alguien que nunca has conocido y probablemente nunca volverás a conocer en el futuro. Esa es la motivación», explica Chapagain, citando la explicación de un trabajador de la Cruz Roja sobre por qué se ofrece como voluntario.

«Es muy poderoso poder hacer algo que marque una diferencia positiva en la vida de otra persona.»

«La generación más joven quiere ser voluntaria, pero quiere serlo de otra manera. Necesitan un sistema de voluntariado mucho más ágil. Sinceramente, no tienen el tiempo ni la paciencia para rellenar cinco formularios diferentes.»

Pero las cosas están cambiando. Y las organizaciones de voluntariado también deben invertir en el cambio —adaptar sus modelos operativos— si quieren atraer a la próxima generación de jóvenes reclutas que buscan nuevas formas de hacer las cosas.

«La generación más joven quiere ser voluntaria, pero quiere serlo de otra manera. Necesitan un sistema de voluntariado mucho más ágil. Sinceramente, no tienen el tiempo ni la paciencia para venir a rellenar cinco formularios diferentes y esperar dos semanas antes de que les entreguen un pequeño papel que acredite que han sido voluntarios», explica Chapagain.

«Los jóvenes se autoorganizan. Así que tenemos que transformarnos como organización para crear una plataforma de autoorganización, y la apoyamos. En muchos sentidos, lideraremos desde atrás, no desde el frente, el voluntariado del futuro.

«Y, por supuesto, el elemento importante es también cómo se utiliza la capacidad digital, porque muchos voluntarios quieren hacer voluntariado de forma virtual.»

Los problemas de salud mental, por ejemplo, no requieren la presencia física de una persona para prestar apoyo, explica.

Aprovechar el «poder sénior»

El cambio también se produce en el otro extremo de la franja de edad, donde las personas jubiladas ofrecen una rica fuente de voluntarios con experiencia, conocimientos y capacidad.

«La esperanza de vida ha aumentado mucho en muchos países, pero las personas jubiladas tienen en realidad 10 o 15 años de vida productiva que quieren aprovechar para hacer algo. Y muchas de ellas ya han logrado lo que querían, así que ahora quieren hacer algo bueno», afirma Chapagain.

«Cuando trabajas para la Cruz Roja, te despiertas en mitad de la noche, conduces hasta un lugar en el que nunca has estado y apoyas a alguien que nunca has conocido y probablemente nunca volverás a conocer en el futuro. Esa es la motivación.»

Para las personas jubiladas, hacer algo bueno puede incluir ayudar a tutorizar a jóvenes directivos que se incorporan a comités, modernizar cadenas de suministro, poner en marcha nuevos sistemas para llevar a cabo revisiones, ayudar a desarrollar políticas o desempeñar otras innumerables funciones.

«Yo mismo empecé como voluntario. La experiencia de arrancar una sonrisa a otra persona —cuando vuelves a casa esa tarde y te acuestas— hace que duermas muy bien. Y eso se convierte en la motivación de la mañana siguiente para levantarte y salir a hacer algo por personas que nunca has conocido.»

El Foro Económico Mundial y el Comité Internacional de la Cruz Roja —parte del Movimiento de la Cruz Roja— han firmado un memorando de entendimiento para «seguir fortaleciendo la colaboración y el diálogo» entre ambas organizaciones.

*Algunas citas han sido ligeramente editadas para mayor brevedad.

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