Las cadenas de suministro modernas se han visto afectadas negativamente tanto por los confinamientos por la COVID-19 como, más recientemente, por la velocidad de la recuperación económica.
Aunque estos desafíos específicos pueden ser temporales, el sistema de comercio mundial requiere urgentemente una reforma integral si quiere afrontar problemas futuros como el cambio climático.
Se necesita una colaboración entre el sector público y el privado para construir una comunidad comercial mundial que sea ágil y resiliente.
La COVID-19 reveló que las cadenas de suministro modernas son un castillo de naipes, que se derrumban en cuanto se ven sometidas a cualquier tipo de presión sostenida. Muchas empresas que se vieron desprevenidas por los confinamientos mundiales han descubierto que la velocidad de la recuperación también es difícil de gestionar. Los puertos congestionados y la escasez generalizada han provocado acumulaciones récord de pedidos pendientes en los principales centros de la cadena de suministro.
La escasez de capacidad en contenedores podría prolongarse hasta el cuarto trimestre de 2022, según la firma de investigación marítima Drewry. La escasez de componentes clave, entre ellos los semiconductores, podría tardar aún más en resolverse. ¿Consiste la solución en seguir tramitando pedidos con la esperanza de que estos problemas se resuelvan por sí solos? Dos años después del inicio de la pandemia, hay claros indicios de que las empresas globales están empezando a darse cuenta de que las cadenas de suministro necesitan una reforma profunda desde sus cimientos.
Al límite de su capacidad
Según los datos recientes de Tradeshift, los compradores empiezan a cuestionar la conveniencia de realizar nuevos pedidos en un sistema que se está desmoronando. El volumen de pedidos mundial cayó 24 puntos en el tercer trimestre de 2021 (véase la figura 1), la mayor caída trimestral desde los primeros confinamientos a principios de 2020 y 15 puntos por debajo del rango de previsiones anterior a la pandemia.
El aumento del volumen de facturas ofrece una indicación de cómo reaccionan las cadenas de suministro ante las señales de demanda. El número de facturas se acercó cinco puntos al rango esperado en el tercer trimestre de 2021, pero la trayectoria ascendente es más plana de lo previsto, dado el notable repunte del volumen de pedidos en el trimestre anterior.
Los datos sugieren que podría pasar algún tiempo antes de que el volumen de pedidos empiece a alinearse con los flujos de facturación. Cuanto más persista esta brecha, más probable es que la trayectoria descendente del tercer trimestre señale el inicio de una desaceleración más prolongada. El Fondo Monetario Internacional recientemente recortó su previsión de crecimiento para Estados Unidos en un punto porcentual, hasta el 6 %, citando la disrupción de la cadena de suministro y el debilitamiento del consumo. Los datos de Tradeshift indican que la actividad en las cadenas de suministro estadounidenses, que había estado muy activa desde principios de 2021, ha empezado a perder impulso más recientemente (véase la figura 2).
El crecimiento del volumen de transacciones en Estados Unidos descendió hasta una puntuación de índice de 98 frente al rango de previsiones anterior a la pandemia, frente a 108,5 en el segundo trimestre. En China, la puntuación del índice de transacciones bajó a 96, un descenso de 2 puntos respecto al segundo trimestre. La actividad en las cadenas de suministro de la eurozona aumentó modestamente 0,5 puntos en el tercer trimestre, pero una puntuación de índice de 82 sugiere que aún queda camino por recorrer antes de que la actividad se normalice respecto al rango anterior a la pandemia. La actividad de la cadena de suministro del Reino Unido se acercó 4 puntos a los niveles previos a la pandemia en el tercer trimestre, pero este crecimiento parte de una base muy baja.
El efecto mariposa
Es tentador atribuir los problemas actuales de la cadena de suministro a un sistema que simplemente se está reiniciando, lo que significa que estos problemas serán dolorosos pero temporales. Sin embargo, una visión tan limitada de los desafíos actuales ignora los profundos problemas estructurales de las cadenas de suministro. Estos problemas provocarán averías periódicas en el futuro si no se controlan.
Los procesos de fabricación ajustada han reducido la competencia hasta el punto de que el cierre de fábricas en un país asiático puede desatar el caos mundial. Los sistemas anticuados que regulan las relaciones en las cadenas de suministro han dado lugar a un efecto mariposa, en el que la falta de agilidad hace que cualquier crisis derive en una catástrofe. La escasa conectividad ha dejado a las empresas ciegas ante posibles problemas e incapaces de reaccionar a tiempo para evitar que una crisis se propague por la cadena de valor.
Crear un sistema de comercio mundial capaz de resistir futuras perturbaciones requerirá un esfuerzo coordinado de los gobiernos y del sector privado. Ello debe implicar una combinación de reforma comercial e inversión en sectores que se han vaciado debido a modelos de cadenas de suministro frágiles. Estos cambios requerirán tiempo y una inversión de capital considerable, pero también exigirán visión. En este sentido, hay señales de que las cosas avanzan en la dirección correcta
"Crear un sistema de comercio mundial capaz de resistir futuras perturbaciones requerirá un esfuerzo coordinado de los gobiernos y del sector privado."
Christian Lanng, Tradeshift
Hacia una cadena de suministro ágil
Según un estudio reciente de la consultora global EY, el 64 % de los directivos de cadenas de suministro encuestados afirma que la transformación digital se acelerará debido a la pandemia. Es probable que la inversión en robótica y fábricas semiautónomas tenga un peso importante en los planes de reconfiguración. La gestora de inversiones ARK Invest prevé que, para 2025, el coste asociado a las tecnologías robóticas habrá caído un 71 % en comparación con 2010.
Más allá de la planta de fabricación, las organizaciones también están intensificando sus esfuerzos para dejar atrás las relaciones de nodo único que habían llegado a definir el modelo de cadena de suministro ajustada previo a la pandemia. Una investigación de Cap Gemini muestra que el 68 % de las organizaciones invierten activamente en diversificar su base de proveedores. Gestionar esta transición requiere una capa de relaciones multinodales mucho más dinámica en un ecosistema de cadena de suministro más amplio. Las tecnologías que permiten este tipo de flexibilidad pueden ayudar a aliviar las presiones sobre el inventario mediante la agrupación inteligente de la capacidad de los proveedores, que se empareja con las áreas de demanda significativa de los compradores.
La misma capa de conectividad digital también sustenta innovaciones en los modelos de financiación comercial que podrían reducir la presión financiera sobre los proveedores en periodos volátiles. A medida que las economías se recuperan, los proveedores se ven ahora presionados a asumir el coste de mantener un inventario excesivo para ayudar a gestionar los ciclos de demanda. Los plazos de pago más largos agravan la presión. Las grandes empresas estadounidenses tardaron una media de 58 días en pagar a los proveedores en el primer trimestre del ejercicio fiscal 2021, un 5,5 % más que los 55 días del mismo periodo del año anterior, según la investigación de Hackett Group. Una nueva oleada de productos de financiación digitalizados que pueden ayudar a que la liquidez llegue más rápido a los proveedores ofrece un término medio potencial, al permitir que los compradores mantengan el efectivo durante más tiempo y, al mismo tiempo, incentivar a los proveedores a aumentar su capacidad.
Mejor juntos
La actual crisis de la cadena de suministro puede ser temporal, pero la volatilidad bien podría convertirse en una característica permanente del comercio mundial a medida que el cambio climático y otras perturbaciones se afiancen. La transformación digital forma parte de la respuesta, pero es aún más importante que impulsemos una revolución en la forma en que concebimos el comercio internacional. Debemos alejarnos de cadenas vulnerables en las que un eslabón roto provoca el caos. En cambio, debemos centrarnos en construir una comunidad comercial mundial: una red entrelazada de relaciones que respalde la agilidad y la resiliencia de extremo a extremo necesarias para afrontar las crisis futuras con confianza.





