Este artículo forma parte de la plataforma Geoestrategia del Foro Económico Mundial
Las marinas de los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) han sido tradicionalmente pequeñas y se han centrado principalmente en la defensa costera. Pero algunas de ellas han comenzado a desarrollar una capacidad marítima expedicionaria, con implicaciones en la región y más allá.
Les ha impulsado una sensación generalizada de aumento de la amenaza a la seguridad marítima en la región, incluida la procedente de Irán, y, en parte, las exigencias del conflicto en Yemen.
Emiratos Árabes Unidos
De los seis países del CCG, los Emiratos Árabes Unidos cuentan con la mayor y más significativa capacidad de transporte marítimo. Desde el inicio de la intervención liderada por Arabia Saudí en el conflicto de Yemen en 2015, los EAU han estado abasteciendo a sus propias fuerzas allí por mar, así como transportando las de otros países. Gran parte de esta capacidad de transporte marítimo tiene su base en el puerto de Assab, en Eritrea, donde la Armada de los EAU mantiene actualmente un despliegue habitual de al menos dos corbetas y ocho buques anfibios.
Se está construyendo una nueva base naval emiratí a 11 km al noroeste de Assab, junto al aeropuerto internacional de la ciudad, parte del cual también utilizan las fuerzas armadas emiratíes. La huella militar de los EAU se ampliará aún más con la construcción de una nueva base naval en Berbera, en Somalilandia, una región escindida que busca la independencia del gobierno central somalí en Mogadiscio.
Si bien los EAU ciertamente disponen de los fondos para adquirir equipos de gama relativamente alta, su armada se ve limitada por su tamaño. Con apenas unos miles de marineros, la Armada de los EAU tendría dificultades para encontrar tripulaciones para nuevas fragatas, buques de reabastecimiento de flotas y grandes plataformas anfibias, y para sostener operaciones más allá del Cuerno de África.

Catar
Los buques más grandes de la Armada catarí son lanchas lanzamisiles de clase Barzan, construidas por la firma británica Vosper Thornycroft en la década de 1990.
Por ello, el acuerdo de 2016 con el astillero italiano Fincantieri para la adquisición de cuatro corbetas, dos buques de patrulla costera (OPV) y un buque de desembarco con muelle (LPD) es significativo.
Los detalles de los diseños de los buques publicados posteriormente han revelado que el anuncio en realidad subestimó la escala de la ambición de Catar. Tras un examen más detenido, las corbetas, los OPV y el LPD han resultado ser fragatas, corbetas y un buque de desembarco de helicópteros (LHD).
Desde 2013, Catar ha emprendido un derroche de gasto para adquirir equipos occidentales de gama alta a gran escala.
Al igual que con los EAU, no está claro si esta pequeña nación peninsular de dos millones de habitantes encontrará las tripulaciones para operar estos buques ni, por ejemplo, cómo hará frente a su lista de compra de 96 nuevos aviones de combate en la próxima década.
Si Catar logra encontrar la manera de hacerlo, muy probablemente contratando a ciudadanos extranjeros, en 2025 tendrá los inicios de una modesta capacidad expedicionaria centrada en el nuevo LHD y en los 12 helicópteros navales NH90 que también está adquiriendo a Italia.
Arabia Saudí
La potencial flota de aguas azules de Arabia Saudí es la más grande del CCG, con siete fragatas y un par de buques de reabastecimiento.
Sin embargo, cuatro de esas fragatas y ambos buques de suministro se construyeron a principios de la década de 1980 y ahora se acercan al final de su vida útil.
Dos contratos firmados en 2018 para fragatas estadounidenses y españolas aumentarán el tamaño general de la flota, pero actualmente no van acompañados de pedidos de buques logísticos que les permitan operar más lejos o de cualquier nueva capacidad anfibia. A diferencia de los EAU, Arabia Saudí no tiene experiencia en construcción naval y tendría dificultades para cubrir esta carencia a nivel nacional sin un apoyo externo significativo.
Desarrollo de capacidades regionales
Varios otros países cuentan con bases o instalaciones navales y aéreas en el Cuerno de África o en sus proximidades. Yibuti es la ubicación más popular, donde la Unión Europea, por ejemplo, tiene desde hace tiempo instalaciones para ayudar a dirigir la misión antipiratería Operación Atalanta, en curso desde 2008.
El aumento del tamaño y la capacidad de varias de las marinas del CCG durante la próxima década podría permitir a los países del CCG asumir una mayor parte de las responsabilidades en materia de seguridad marítima en el futuro, incluida la participación en misiones multinacionales y la vigilancia de las líneas de comunicación marítimas.
También podría recaer sobre las marinas externas la obligación de hacer más para ayudar a las marinas del CCG a mejorar su capacidad.
Sin embargo, también podría haber otras consecuencias.
La base naval de los EAU en Somalilandia, y su oferta de formar a las fuerzas de seguridad locales, ya están provocando tensiones con el gobierno de Mogadiscio. Las relaciones podrían deteriorarse aún más si Somalia considera que necesita afirmar directamente su soberanía sobre Somalilandia.
Si bien se producirá un aumento de la capacidad de combate de superficie del CCG durante la próxima década, la mayor inyección de capacidad expedicionaria anfibia en Oriente Medio en los últimos años ha procedido de fuera del CCG, a través del estrecho aliado Egipto. El Cairo compró a Francia en 2015 dos LHD de clase Mistral, originalmente destinados a Rusia. A pesar de haber gastado más de 1.000 millones de dólares estadounidenses en estos buques, todavía no está claro cómo pretende Egipto utilizarlos.

Asimismo, Catar, Arabia Saudí y los EAU están gastando miles de millones de dólares en nuevas plataformas navales capaces de proporcionar una presencia de aguas azules.
Sin embargo, a menos que se gasten muchos miles de millones más en sostenimiento, formación, operaciones y personal, y que los buques se integren en una estrategia más amplia, el CCG seguirá siendo una fuerza en gran medida litoral con buques de patrulla muy costosos.
Catar, Arabia Saudí y los EAU: ¿ampliando horizontes navales? Tom Waldwyn, del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos

