El extremismo violento está aumentando en todo el mundo: en 2021 se registró un incremento del 17 % en los ataques.
Somalia y Kenia son dos países que han sufrido gravemente la violencia de Al Shabaab, grupo al que se atribuyen 22.000 muertes desde 2008.
El diálogo intercultural puede abrir canales de comunicación y fomentar el entendimiento entre grupos de distintas culturas.
El extremismo violento nace de interpretaciones distorsionadas de la cultura, el odio y la ignorancia, y amenaza los cimientos de nuestras sociedades: nos divide y debilita la colaboración. Además, según el Índice de Paz Global 2022, el extremismo violento va en aumento, con un incremento del 17 % en los ataques en 2021.
África Oriental es una región especialmente afectada por el extremismo violento. Al-Shabaab, originario de Somalia, ha extendido su campaña de terror a los países vecinos de Etiopía, Kenia y Uganda. El grupo ha participado en más de 8.400 sucesos relacionados con más de 22.000 muertes desde 2008. Aunque las muertes por terrorismo atribuidas al grupo han disminuido un 17 %, en 2021 seguía figurando entre las cuatro organizaciones terroristas más mortíferas del mundo.
Somalia y Kenia llevan demasiado tiempo viviendo bajo la sombra del terrorismo. Somalia es el tercer país más afectado por el terrorismo por quinto año consecutivo, según el Índice Global de Terrorismo 2022. Solo en 2021, 599 personas murieron y 479 resultaron heridas en 308 atentados terroristas en Somalia. En los últimos años, la amenaza de Al-Shabaab en Kenia ha perdido intensidad, pero los atentados contra el centro comercial Westgate en 2013 y la Universidad de Garissa en 2015 siguen muy presentes.
Por tanto, la pregunta sigue en pie: ¿qué se puede hacer para abordar este odio y esta ignorancia que desgarran las sociedades? ¿Cómo se pueden detener?
Para combatir el extremismo violento, tenemos que hablar
El diálogo intercultural se produce cuando distintos grupos se comprometen a mantener una comunicación abierta y significativa que crea vínculos y derriba barreras. Como herramienta importante para la paz, la seguridad y el desarrollo, se ha utilizado en todo el mundo para combatir el odio y la ignorancia.
En Kenia, el diálogo intercultural combate el extremismo violento y promueve la paz sostenible y los derechos humanos. En 2019, el Consejo Interreligioso de Kenia (ICRK) puso en marcha «Construir puentes interculturales», una iniciativa que recurre al diálogo intercultural para fomentar el contacto y el entendimiento entre las comunidades cristianas y musulmanas, y apoya a jóvenes que sufren exclusión, carecen de oportunidades y son vulnerables al reclutamiento por parte de grupos extremistas violentos.
En una entrevista para el ICRK, Ali Amani Babu, un joven de Mombasa que participó en el programa, afirmó: «Nos habían hecho creer que estas dos religiones eran enemigas acérrimas y que no podían tolerarse. Gracias a este programa, pudimos cambiar esa percepción y ahora podemos colaborar en todas las actividades de nuestras comunidades».
Al reconocer el potencial del diálogo intercultural y la creciente necesidad de herramientas que respalden la colaboración, la UNESCO puso en marcha la Iniciativa para promover el diálogo intercultural en colaboración con el Instituto para la Economía y la Paz. La alianza acaba de publicar un informe que, por primera vez, presenta datos que demuestran la eficacia del diálogo intercultural para mejorar la cohesión y la inclusión sociales. El informe se basa en datos de 160 países de todas las regiones del mundo.
Diálogos interculturales: una solución para la paz
Gracias a este programa... ahora podemos colaborar en todas las actividades de nuestras comunidades.
Ali Amani Babu, participante en Construir puentes interculturales, Mombasa
Los resultados destacados en el informe de la UNESCO publicado en el marco de esta iniciativa, Tenemos que hablar, muestran que el diálogo intercultural puede marcar una verdadera diferencia. Entre 2015 y 2019, el 69 % de los atentados terroristas y el 89 % de las muertes por terrorismo en todo el mundo se produjeron en países donde el diálogo entre grupos enfrentados se está estancando. En cambio, los países con mayores niveles de diálogo registran más paz y una mayor protección de los derechos humanos. Los programas basados en el diálogo intercultural, como Construir puentes interculturales, ofrecen espacios para conocer a «los otros» y, en última instancia, derribar las barreras existentes y fomentar el entendimiento.
Las políticas y medidas que facilitan el diálogo intercultural pueden tener efectos de gran alcance. El nuevo marco de la UNESCO ofrece por primera vez a las comunidades una guía para maximizar su impacto. Si aprovechamos estos importantes datos nuevos, veremos una transformación en nuestro mundo.
Cuando dejamos de hablar, se vuelven imposibles las soluciones a las tensiones y los conflictos. El odio y la ignorancia que alimentan el extremismo violento prosperan cuando dejamos de hablar. No existe una solución fácil para hacer frente a grupos como Al-Shabaab y a sus efectos, pero podemos recurrir al diálogo intercultural para salvar las divisiones y volver a unir a las comunidades. Dejemos que el nuevo marco de la UNESCO nos guíe hacia un mañana mejor.

