El presidente Trump ha anunciado planes para aumentar en 2018 el presupuesto de defensa de Estados Unidos en 54.000 millones de dólares, con el fin de «reconstruir las mermadas fuerzas armadas de los Estados Unidos de América en un momento en que más las necesitamos».
Algunos han dicho que esta cifra es engañosa y que el aumento real es «solo» de 18.000 millones de dólares.
Sea cual sea la cifra final, el aumento hará que Estados Unidos se distancie aún más del resto del mundo en términos de gasto militar absoluto.
Según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo, en 2015 el gasto de defensa de Estados Unidos superó al de China, Rusia, Reino Unido, Francia, Japón, Arabia Saudí y la India juntos.

En cuanto al gasto como porcentaje del PIB, la enorme producción de Estados Unidos lo sitúa naturalmente más abajo en la clasificación. Entre los países con mayor gasto proporcional, Arabia Saudí va muy por delante, con un 13,7% del PIB.
La superioridad militar de Estados Unidos reside en su poder aéreo, con 13.400 aeronaves: cuatro veces más que China y tres veces más que Rusia.
Rusia tiene, con diferencia, más tanques: 15.000; pero China cuenta con más barcos, más de 2.000 frente a los apenas 400 de la flota estadounidense.
Sin embargo, la flota estadounidense es, con diferencia, la más avanzada: cuenta con 10 portaaviones, y el más reciente, el USS Gerald R. Ford, costó 13.000 millones de dólares y puede lanzar aeronaves con mucha más eficiencia gracias al primer sistema de lanzamiento electromagnético.
El dominio de la OTAN
En el pasado, el presidente Trump ha sugerido que los miembros de la OTAN no gastan lo suficiente en sus propias fuerzas armadas. Sin duda, en lo que respecta a comparar el gasto, Estados Unidos supera ampliamente a los demás miembros.
El gráfico muestra que el gasto militar de Washington es casi tres veces mayor que el de todos los demás miembros de la OTAN juntos.
Como muestra el gráfico anterior, después de Estados Unidos, solo otros cuatro miembros de la OTAN cumplen actualmente el objetivo de destinar el 2% del PIB al gasto militar.

