Argumentos a favor de las ciberarmas: estrategia y objetivos de India

Israeli soldiers, one wearing a Star Wars Storm Trooper Voice Changing Helmet, work on laptops as they take part in a cyber security training course, called a Hackathon, at iNT Institute of Technology and Innovation, at a high-tech park in Beersheba, southern Israel August 28, 2017. Picture taken August 28, 2017. REUTERS/Amir Cohen TPX IMAGES OF THE DAY - RC17FB526740
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En la actualidad, varios países cuentan con capacidades cibernéticas ofensivas, en particular Estados Unidos, Israel, Rusia, China, Corea del Norte, Siria e Irán.

Su alcance y sofisticación varían ampliamente, sostiene Argumentos a favor de las ciberarmas y las armas ciberfísicas: gran estrategia y objetivos diplomáticos de India, un informe de la Observer Research Foundation (ORF). Es poco probable que haya dos ciberarmas iguales, ya que se conciben y despliegan para un proyecto o propósito específico.

Sin embargo, utilizar o mantener un arsenal de este tipo de armas no indica necesariamente que exista una doctrina cibernética. Por ejemplo, aunque Estados Unidos cuenta con numerosas directivas oficiales para orientar sus operaciones cibernéticas ofensivas, no está claro si China o Siria, que tienen capacidades limitadas en este ámbito, disponen de estrategias comparables.

En particular, ningún país asiático ha declarado sus capacidades cibernéticas ni sus doctrinas para gestionar sus armas cibernéticas y ciberfísicas.

Ante esta falta de claridad, los planificadores militares y políticos de India deberían evaluar si las tensiones geopolíticas en Asia se extenderán al ciberespacio, o si el carácter interconectado de las redes digitales eleva tanto los costos económicos que un conflicto cibernético resulta demasiado arriesgado.

Mediante tres escenarios posibles, el informe ilustra el aumento actual del riesgo de inestabilidad cibernética en Asia.

Escenario 1

La Corte Permanente de Arbitraje ha declarado que China perdió la disputa con Filipinas por sus reclamaciones sobre el mar de China Meridional (que la otra parte denomina «mar de Filipinas Occidental»).

Inmediatamente después del anuncio, los medios de comunicación de Filipinas sufren ciberataques sostenidos. Como consecuencia de estos sofisticados ataques —perpetrados por actores no estatales—, las cadenas de televisión se ven obligadas a interrumpir sus emisiones durante una semana, lo que les impide informar sobre el arbitraje.

Escenario 2

Tras lo que se percibe como un exitoso esfuerzo de India por bloquear una venta multimillonaria de equipos de defensa de Estados Unidos a Pakistán, piratas informáticos radicados en Rawalpindi atacan la Bolsa de Bombay.

El ciberataque, que manipula información bursátil, lleva a los administradores de la BSE a cerrar la bolsa durante 24 horas, aunque antes se liquidan miles de millones de dólares.

Escenario 3

Corea del Norte despliega un arma cibernética que apunta a los radares y sistemas de seguimiento de los petroleros que cruzan el estrecho de Malaca con destino a Corea del Sur.

El caos resultante paraliza el tráfico marítimo en el estrecho y obliga a Corea del Sur —uno de los mayores importadores de petróleo del mundo— a recurrir a sus limitadas reservas estratégicas.

Los tres escenarios ilustran ciberataques contra infraestructuras sensibles de información, pero no necesariamente alcanzan el umbral para responder con un ataque cinético.

En el segundo escenario, por ejemplo, India podría lanzar ataques aéreos contra Pakistán en respuesta al ataque a la Bolsa de Bombay, pero Nueva Delhi tendría dificultades para: a) atribuir los ataques al Gobierno de Pakistán; y b) justificar la acción como un «ataque armado» en virtud del artículo 51 de la Carta de la ONU, que habilita la legítima defensa.

Varios países han indicado a las Naciones Unidas, por medio de sus asesores jurídicos, que un ciberataque podría provocar represalias cinéticas, pero persiste la incertidumbre sobre el umbral exacto que puede desencadenar una respuesta «necesaria y proporcional».

Dos resultados posibles

A falta de normas internacionales claras o reglas de enfrentamiento, es probable que los Estados aprovechen sus capacidades cibernéticas tanto en conflictos de baja como de alta intensidad. Esta situación podría dar lugar a dos resultados en Asia.

Los países asiáticos más pequeños buscarán desarrollar ciberarmas para compensar sus desventajas en la guerra convencional. Mientras tanto, muchas potencias de la región, incluida India, podrían ver limitadas sus opciones militares debido a la falta de capacidades cibernéticas avanzadas.

Por tanto, aumenta la posibilidad de que un conflicto cibernético se extienda al ámbito cinético, lo que pone en entredicho la estabilidad de toda la región.

El marco normativo para las armas ciberfísicas es aún más incierto, pues los Estados están divididos sobre la mejor manera de regularlas.

Actualmente se debate la aplicabilidad del derecho internacional humanitario, así como la cuestión del «control humano significativo» de estos sistemas y la clasificación de ciertas plataformas autónomas como sistemas de armas autónomas letales (LAWS).

Es probable que durante este período de transición las capacidades de los LAWS aumenten rápidamente para reforzar las plataformas convencionales.

Carrera de ciberarmas

Los Gobiernos también podrían inclinarse a desplegarlas en combate con mayor frecuencia, dado que reducen el riesgo de bajas. Como resultado, la carrera por las armas ciberfísicas podría deteriorar drásticamente la estabilidad regional en Asia.

La gran estrategia de India en materia de armas cibernéticas y ciberfísicas debe perseguir tres objetivos.

1) Facilitar el desarrollo nacional y, cuando sea necesario, la compra de este tipo de armas.

2) Formular una doctrina de seguridad nacional que oriente su uso.

3) Contribuir a crear un régimen de no proliferación que limite el despliegue de armas cibernéticas y ciberfísicas en Asia.

Estos tres objetivos no se persiguen de forma aislada.

La capacidad de India para desarrollar y comprar armas cibernéticas y ciberfísicas dependerá de los regímenes de control de las exportaciones ya vigentes para regular las tecnologías de doble uso.

Los negociadores indios deberían dialogar con sus homólogos extranjeros para garantizar que las amplias restricciones impuestas por el Arreglo de Wassenaar no limiten el desarrollo conjunto ni la compra de plataformas cibernéticas. La mejor manera de lograrlo es mediante la diplomacia bilateral con Estados Unidos, Rusia y la Unión Europea.

Nueva Delhi también tiene buenos motivos para mantenerse al margen de cualquier régimen de sanciones que no solo apunte a las tecnologías emergentes, sino también a las personas y organizaciones de India que podrían desarrollarlas.

Un régimen de licencias limitaría gravemente a los actores e instituciones indios que actualmente pueden comprar y desarrollar conjuntamente capacidades cibernéticas.

Avance de las capacidades

Por tanto, la diplomacia india debería abstenerse de asumir compromisos políticos sobre no proliferación o controles de exportación hasta que sus armas cibernéticas y ciberfísicas se encuentren en una etapa avanzada de desarrollo.

Conviene formular una doctrina cibernética, tanto para fines de disuasión como para aclarar las reglas de enfrentamiento de India durante un conflicto.

La elaboración de una doctrina sobre ciberarmas se complica por el carácter específico de cada proyecto, pero puede destacar las siguientes cuestiones importantes:

1) ¿En qué circunstancias desplegará India ciberarmas?

2) ¿Mantiene India una política de primer uso o de no primer uso de armas cibernéticas y ciberfísicas?

3) ¿Recurriría India a medios cinéticos para responder a un ciberataque contra sus infraestructuras críticas de información?

4) En caso de un conflicto total, ¿apuntará India a las infraestructuras críticas de información de un adversario?

Por último, India debe trabajar para crear una nueva arquitectura jurídica y política en torno a las armas cibernéticas y ciberfísicas.

Si surgiera un orden de este tipo, India debería incorporarse como gestora y no únicamente como sujeto, desvinculando cualquier relación con el régimen nuclear de no proliferación vigente.

El objetivo de crear un régimen puede perseguirse cuando las capacidades hayan alcanzado una etapa avanzada, con miras a limitar su despliegue efectivo en conflictos.

Nueva Delhi debería contribuir a garantizar que las armas cibernéticas y ciberfísicas no estén al alcance de actores que supongan una amenaza estratégica en Asia. La diplomacia india debe comunicar eficazmente los elevados costos de las escaramuzas cibernéticas de baja intensidad en la región y, al mismo tiempo, dejar claro que no dudará en desplegar este tipo de armas cuando sea necesario.

Argumentos a favor de las ciberarmas y las armas ciberfísicas: gran estrategia y objetivos diplomáticos de India, Arun Mohan Sukumar

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