Maya Ghazal ha realizado su primer vuelo en solitario en un aeródromo al oeste de Londres.
Es copatrocinadora del primer Foro Mundial sobre los Refugiados de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), celebrado en Ginebra.
Afirma que la educación para las personas refugiadas es fundamental para ayudarlas a perseguir sus sueños.
Cuando Maya Ghazal era una estudiante que crecía en Damasco, soñaba con ser diplomática. La guerra civil en Siria lo cambió todo, pero una nueva vida en el Reino Unido le ha dado un nuevo sueño: convertirse en la primera mujer refugiada siria piloto.
Cuatro años después de huir de su país, esta joven de 20 años ha realizado su primer vuelo en solitario. Es un hito importante en su camino para convertirse en piloto con todas las credenciales.
Pero alcanzar este logro le ha exigido mucho esfuerzo. Su familia dejó Siria cuando ya no era seguro que ella caminara hasta la escuela.
Superar los desafíos
Cuando llegó por primera vez al Reino Unido, tuvo dificultades con la barrera del idioma y le costó conseguir una plaza en la escuela.
«Pensé que me mirarían por encima del hombro por ser alguien sin educación, sin habilidades y que no estaba en condiciones de asistir a una escuela», afirma.
Pero luego, cuenta, aprendió que la educación es un derecho. «No pueden simplemente rechazarme; la educación para las personas refugiadas es importante».
Un día, mientras observaba con su madre los aviones que despegaban y aterrizaban en Heathrow, se dio cuenta de que quería aprender a volar.
«Siempre me quedaba observando los aviones y me fascinan esas enormes máquinas», afirma.
«Me enamoré de la adrenalina y de cómo te sientes allá arriba, en el aire, y de tener el control de tu rumbo. Tú decides adónde vas y, en realidad, nada te limita».
Alzar la voz
Ahora estudia ingeniería aeronáutica en la universidad y, al mismo tiempo, se forma para ser piloto comercial. También alza la voz en defensa de los derechos de las personas refugiadas de todo el mundo.

En diciembre, fue copatrocinadora del primer Foro Mundial sobre los Refugiados de ACNUR en Ginebra, donde situó la educación de las personas refugiadas entre las prioridades de los ministros, los líderes empresariales y religiosos, y las organizaciones no gubernamentales.
«Solo queremos que nos vean como seres humanos normales, con un potencial normal, esperanzas, sueños y futuros que queremos construir», afirma Maya.
«Quiero asegurarme de que todo el mundo entienda que, en realidad, cada persona cuenta, cada sueño cuenta, y que es muy importante que creamos los unos en los otros y difundamos la bondad».


