En 2017, cada día despertábamos ante nuevas realidades como resultado de los cambios geopolíticos, las transformaciones demográficas y la alteración de los entornos empresariales. Mientras que la innovación tecnológica creó nuevas oportunidades y contribuyó a estimular la economía mundial, otros factores nos hicieron retroceder, entre ellos las prohibiciones de viaje impuestas, la creciente brecha de género y la generalizada desigualdad de ingresos.
Mientras los líderes mundiales llegan a Davos para la Reunión Anual del Foro Económico Mundial, es más importante que nunca que los sectores público y privado reflexionen sobre el año pasado y colaboren para resolver los problemas sociales de cara al futuro, incluido uno de los desafíos humanitarios más extendidos de nuestro tiempo: la crisis mundial de los refugiados.
La crisis de los refugiados afecta a más de 65 millones de personas en todo el mundo y sigue siendo un problema mundial que requiere una solución global. Casi 1 de cada 110 personas huye de la guerra o la persecución. Ninguna nación, organismo de gobierno u organización multinacional puede gestionarla por sí sola.
Tratar a los refugiados como personas
¿Qué pasaría si las empresas multinacionales acogieran a los refugiados desplazados por la agitación social y política y colaboraran con los organismos de gobierno para integrarlos en nuestros lugares de trabajo de todo el mundo?
Quiero compartir un ejemplo que me conmovió hace poco. Tras recorrer 2.300 millas hasta Berlín, Mohammad Basel Alyounes, refugiado sirio de profesión contable, fue recibido por un equipo de noticias alemán. Cuando le preguntaron qué esperaba de su nueva vida en Alemania, dijo: «Quiero trabajar para EY». Para mi gran alegría, un colega de EY en Alemania vio la entrevista, localizó a Basel a través de las redes sociales y EY lo contrató.
Basel ahora trabaja con el equipo de apoyo a los refugiados de la Carta de Diversidad de EY en Alemania — que, en colaboración con la Charta der Vielfalt (Carta de Diversidad) de Alemania, tomó medidas reuniendo a empresas, organismos gubernamentales y grupos sociales. Juntos, ayudan a refugiados de todo el mundo a integrarse en el mercado laboral y a construir una nueva vida en Alemania.
El equipo de EY también ha colaborado con 50 empresas alemanas para compartir buenas prácticas, mejorar los programas de prácticas para refugiados y ampliar estos programas a otros países. Como parte de su carta, se les animó a encontrar programas similares que multinacionales ya estuvieran llevando a cabo en toda Europa y a buscar formas de colaborar. El equipo aprendió que no funcionará un enfoque único para la integración y concluyó que la clave es tratar a los refugiados como personas.
Animo a las multinacionales a seguir colaborando con los gobiernos para ampliar estos esfuerzos de integración inclusiva e identificar enfoques personalizados que respondan a las necesidades de cada refugiado.

Superar el miedo y las ideas erróneas
Cuando los entornos son inciertos y las brechas de ingresos se amplían, es fácil avivar los temores sobre las amenazas que supuestamente representan las personas diferentes. Hemos visto lo que puede ocurrir en los últimos dos años. Pero los refugiados forman parte del tejido de las naciones. Han hecho y siguen haciendo grandes contribuciones a las sociedades, los gobiernos y las economías.

Un ejemplo: Madeleine Albright, inmigrante y refugiada en dos ocasiones, llegó a ser una destacada empresaria, activista y filántropa, además de la primera mujer en ocupar el cargo de secretaria de Estado de EE. UU.
«Las divisiones que ha puesto de manifiesto la crisis de los refugiados resaltan el problema de la desigualdad mundial… Los refugiados han hecho grandes contribuciones a nuestra vida nacional. Los refugiados sirios están aprendiendo inglés, consiguiendo buenos empleos, comprando viviendas y poniendo en marcha empresas. En otras palabras, están haciendo lo mismo que hicieron otras generaciones de refugiados, incluida la mía», dijo Albright.

Sin embargo, la crisis mundial de los refugiados suele encontrar resistencia por parte de naciones preocupadas por las restricciones económicas, las limitaciones de infraestructura y los costos laborales.
«Ojalá… la gente viera a los refugiados como un activo, no como una carga. Muchos [refugiados] tienen estudios, habilidades y espíritu emprendedor», dijo Albright.
La secretaria Albright plantea un argumento contundente. El 40 % de las mayores empresas estadounidenses fueron fundadas por inmigrantes o sus hijos. En Canadá, Australia y Alemania, los inmigrantes y refugiados han tenido una tasa de éxito empresarial superior a la de la población nativa.
Para aprovechar plenamente este potencial, las multinacionales, los gobiernos y las ONG deben comunicar eficazmente los beneficios económicos asociados a los refugiados e identificar formas de integrarlos más fácilmente en el mercado laboral, para que puedan empezar a hacer contribuciones económicas significativas de inmediato.
Formas creativas de abordar la crisis
A medida que las leyes nacionales y las prohibiciones de viaje imponen nuevas restricciones a la libre circulación de migrantes a través de las fronteras, las multinacionales deben adoptar la tecnología y encontrar formas creativas de abordar la crisis de los refugiados.
Las redes sociales ayudaron a EY a localizar y contratar a Basel. Otro uso creativo de la tecnología vino de miembros del equipo de apoyo a los refugiados de la Carta de Diversidad de EY en Alemania, que consiguieron financiación para una aplicación de aprendizaje de idiomas con el fin de combatir uno de los mayores obstáculos para contratar refugiados: las barreras lingüísticas.
Las aplicaciones de mensajería también permiten que los refugiados se comuniquen sin una red de telefonía móvil. El intercambio de datos GPS y bases de datos como Crisis Info Hub están facilitando el acceso de los refugiados a la información y permitiéndoles emprender un viaje más seguro al abandonar sus hogares.
Coursera for Refugees permite a las organizaciones sin ánimo de lucro que trabajan con refugiados solicitar ayuda económica y apoyarlos para que accedan a cursos en línea, de modo que puedan desarrollar las habilidades necesarias para seguir siendo relevantes en un mundo que cambia rápidamente.
Las multinacionales deberían aprovechar tecnologías emergentes como los macrodatos, la inteligencia artificial y la visualización de datos para desarrollar programas que no solo ayuden a los gobiernos y a los refugiados a responder a esta crisis, sino también a anticiparla y prepararse mejor para ella.
Al colaborar con los gobiernos y las ONG y aprovechar las tecnologías emergentes para abordar los problemas que afectan a nuestras sociedades en todo el mundo, las multinacionales pueden ayudar a sentar las bases de un futuro más inclusivo.
La disrupción y la incertidumbre persistentes plantearán nuevos desafíos a la sociedad y a nuestras economías mundiales. Esta situación continuará. Y debemos afrontar de frente el desafío de la desigualdad de ingresos.
Solo se puede avanzar si nos guiamos por los valores que sustentan nuestras organizaciones multinacionales: inclusión, respeto, tolerancia y apertura a las diferencias. El potencial económico que se deriva de la inclusión de los refugiados no forma parte del problema, sino de la solución. De eso estoy segura.
En la Reunión Anual del Foro Económico Mundial de 2018, del 23 al 26 de enero, los líderes mundiales se reunirán bajo el lema «Crear un futuro compartido en un mundo fracturado».
Las opiniones expresadas en este artículo son las de su autora y no reflejan necesariamente las opiniones de la organización global EY ni de sus firmas miembro.

