Este artículo forma parte de la plataforma degeoestrategia del Foro Económico Mundial
Puede que haya comenzado una nueva era en Japón, pero no tiene nada que ver con el próximo emperador del país. En cambio, sin grandes alardes, el Gobierno dio un pequeño pero significativo paso en materia de seguridad. El 26 de abril, en una medida sin precedentes desde 1945, desplegó en el extranjero a sus Fuerzas de Autodefensa (SDF) para integrarse en una fuerza multinacional ajena a las Naciones Unidas.
A principios de abril, Tokio anunció que el reinado del nuevo emperador de Japón, el príncipe heredero Naruhito, que subió al trono el 1 de mayo, se conocerá como la era Reiwa, traducida como «bella armonía». Pocos fuera de Japón prestaron mucha atención a la noticia, pero dentro del país los nombres de las eras son importantes. Aunque también utiliza el calendario gregoriano, el nombre de la era se emplea en formularios públicos y privados, documentos y certificados, en ceremonias e incluso en calendarios y algunos periódicos. En otras palabras, «bella armonía» es tendencia en Japón.
Un día después de anunciar la era Reiwa, el Gobierno aprobó el envío de dos oficiales de las Fuerzas Terrestres de Autodefensa (GSDF) a Sharm el-Sheij, en la península del Sinaí, Egipto, para servir bajo el mando de la Fuerza Multinacional de Observadores (MFO). Desde 1982, la MFO supervisa el alto el fuego de 1979 entre Israel y Egipto, que puso fin al estado de guerra existente desde la guerra árabe-israelí. A diferencia de los grandes festejos que acompañaron la declaración de la era Reiwa, este anuncio no despertó mucha atención, ni dentro ni fuera del país.
Y es comprensible. A primera vista, enviar a dos oficiales de las GSDF a un mando no combatiente en Oriente Medio parece algo insignificante. Uno de los oficiales, un teniente coronel, será subdirector de enlace y coordinación. El otro, un capitán, será asistente de operaciones. Ambos irán armados con pistolas y fusiles.
Más allá de las misiones de la ONU
Además, Japón presta apoyo financiero a la MFO desde 1988, por un total de unos 25 millones de dólares. Tampoco es nuevo en las operaciones de mantenimiento de la paz. Hace treinta años, la ley no permitía a Japón desplegar tropas en el extranjero en misiones de este tipo. Pero, tras la aprobación de una ley en 1992, el país empezó a enviar tropas al extranjero para colaborar en operaciones de mantenimiento de la paz bajo control de la ONU. Lo ha hecho en nueve ocasiones.
Su participación en esas operaciones estaba sujeta a cinco condiciones: debía haber un alto el fuego entre las partes en conflicto armado; el país anfitrión y las partes debían dar su consentimiento tanto a la operación de la ONU como a la participación de Japón; la operación debía ser estrictamente imparcial; Japón debía suspender o poner fin a su participación si dejaba de cumplirse alguna condición; y el personal de las SDF solo podía usar armas en defensa propia. La ley se revisó en 2001 para que los soldados japoneses también pudieran usar armas para proteger a personas ajenas a las SDF, como miembros del personal de la ONU o trabajadores de ONG que se encuentren en el lugar junto con personal de las SDF cuando se produzca un ataque.
Durante más de una década, este fue el marco que guio la participación de Japón en operaciones multinacionales. Luego, en 2015, Japón aprobó un conjunto de nuevas leyes de seguridad que entraron en vigor en 2016. Estas autorizaron nuevas misiones para las SDF, entre ellas la protección de personas desplazadas internamente y otras personas, así como el rescate, cuando fuera necesario, de personal de la ONU y trabajadores de ONG. Al mismo tiempo, se amplió el uso de armas por parte del personal de las SDF para incluir actividades ajenas a la defensa propia, como la protección conjunta de campamentos de las fuerzas de mantenimiento de la paz.
Hasta la fecha, Japón no ha llevado a cabo ninguna actividad de ese tipo. Aunque tenía tropas en Sudán del Sur como parte de la misión de la ONU allí, no se presentó ninguna situación en la que pudiera asumir sus nuevas responsabilidades antes de que Tokio decidiera repentinamente retirar sus fuerzas, dejando solo a cuatro oficiales en el cuartel general de la misión de la ONU. El resultado ha sido una llamativa ausencia de fuerzas japonesas en el extranjero en cualquier misión de mantenimiento de la paz de la ONU.
Por qué esta misión es diferente
Pero la misión del Sinaí es diferente. Será la primera vez que personal de las SDF se acoja a una revisión distinta, a menudo pasada por alto, de la ley de 1992, aprobada en 2015, que permite a las SDF participar en operaciones de mantenimiento de la paz en el extranjero aunque no estén bajo control de la ONU. Puede que la diferencia no parezca importante, pero lo es. Esto no solo marca la reanudación de las operaciones de las SDF en el extranjero desde la retirada de Sudán del Sur en 2017, sino que la operación del Sinaí también constituye una demostración pequeña, aunque visible, de que Tokio está poniendo en práctica su legislación de 2015 y cambiando la forma en que despliega a las SDF.
Los observadores no deberían esperar que este despliegue desencadene una serie de acontecimientos que lleve a las SDF a combatir de pronto codo con codo con fuerzas de coalición para derrocar regímenes autoritarios o erradicar terroristas, pero sí representa un avance significativo.
Las políticas de seguridad cambian de forma gradual en Japón. Y si este nuevo despliegue sale bien, podría ser el primero de muchas operaciones internacionales de mayor envergadura en lugares donde se pida a las SDF que contribuyan a la paz y la estabilidad junto con fuerzas multinacionales. Al dejar de estar limitadas por la necesidad de operar bajo control de la ONU, Japón tendrá más libertad para desplegar sus SDF en el extranjero en una gama más amplia de misiones posibles. Aunque ahora quizá no parezca gran cosa, podríamos estar presenciando el comienzo de una nueva era distinta para Japón.
Sin grandes alardes, Japón acaba de cambiar la forma en que utiliza sus fuerzas armadas, Jeffrey W. Hornung, RAND Corporation

