Los reclutas del Estado Islámico podrían tener más en común con los miembros de bandas que con los fanáticos religiosos. Esta es la razón

Iraqi Federal Police members hold an Islamic State flag which they pulled down during fighting between Iraqi forces and Islamic State militants in the Old City of Mosul, Iraq July 4, 2017. REUTERS/Ahmed Saad - RTX39YOT
It has been found that IS recruits came from Saudi Arabia and Tunisia, including many other countries.Image: REUTERS/Ahmed Saad
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Los recientes atentados terroristas en España y Finlandianos obligan una vez más a preguntarnos: ¿Quién se une al Estado Islámico y por qué?

Como profesor de Historia Moderna de Oriente Medio, he dedicado la mayor parte de mi vida profesional a estudiar la región, su cultura, sociedad y política. En los últimos años, he investigado y escrito sobre el EI y sus actividades terroristas. Mientras otros expertos y yo hemos estudiado cómo se produce la radicalización, están surgiendo nuevas ideas sobre cómo y por qué los hombres se sienten atraídos por el EI.

¿De dónde proceden los reclutas?

Sabemos que el EI reclutaa personas de los territorios bajo su control y de las zonas vecinas, así como del extranjero. Según Radio Free Europe/Radio Liberty, en 2013 —es decir, antes de la gran ofensiva del Estado Islámico en la región— había entre 17.000 y 19.000 miembros del EI en Iraq y Siria.

Sin embargo, probablemente se trate de una cifra baja. En 2015 había unos 30.000, más que suficientes para reemplazar a los 15.000 muertos en la campaña de bombardeos liderada por Estados Unidos durante el primer año de esa campaña.

La mayoría de los reclutas del EI procedía de Oriente Medio. El mayor número de árabes procedentes de lugares distintos de Iraq y Siria venía de Arabia Saudí y Túnez. Otros combatientes llegaron desde lugares tan lejanos como América del Norte, Europa (Bélgica aportó el mayor contingente europeo per cápita), Australia y el Cáucaso (en particular, Chechenia).

Image: BBC

¿Por qué se unen?

Los científicos sociales señalan varias razones por las que la gente se une al EI. Según afirman, algunos de los reclutados en Iraq y Siria se unen porque creen en el mensaje del Estado Islámico. Otros, sin embargo, lo hacen porque el EI los obliga o por motivos relacionados con la venganza, el dinero, los sentimientos sectarios, la camaradería, la promesa de poder o la promesa de tener esclavas sexuales como las mujeres y niñas yazidíes capturadas.

Algunos científicos socialessostienen que la sensación de empoderamiento que brinda unirse a un grupo conocido por su violencia extrema, su distanciamiento de la sociedad y su simple sociopatía también podría influir en las decisiones de los musulmanes europeos que sufren discriminación y pobreza en sus países de adopción.

La lista de posibles motivos para unirse es tan larga que recuerda algo que dijo el fallecido juez de la Corte Suprema de Estados Unidos Antonin Scaliaen una ocasión: «[L]a decoración de interiores es una ciencia sólida como una roca en comparación con la psicología practicada por aficionados».

Lobos solitarios, plátanos en llamas y machismo

Muchos atentados del ISIS en todo el mundo son perpetrados por individuos a los que los medios de comunicación han llamado «lobos solitarios»; es decir, personas que actúan por cuenta propia y sin conocimiento directo de la cúpula del EI. Para evitar idealizarlos, la RAND Corporation prefiere el término «plátanos en llamas».

Hay dos teorías sobre por qué estos individuos —o, de hecho, quienes viajan al califato para unirse al EI— juran lealtad al grupo. La primera sostiene que se «radicalizan».

La radicalizaciónse refiere a un proceso gradual por el que las personas se vuelven cada vez más susceptibles a las ideas yihadistas. Primero, se aíslan de redes sociales como la familia, que les brindan apoyo y un sistema de valores convencional. Después se sumergen en una contracultura religiosa radical. Pueden hacerlo por su cuenta o un reclutador yihadista puede incorporarlos al grupo. En ambos casos, el resultado es el mismo.

La mayoría de los esfuerzos para combatir al EI se basan en este modelo. Por ejemplo, el Departamento de Estado de Estados Unidos publicó un breve videotitulado «Corre, no camines, hacia el territorio del ISIS». El video muestra imágenes explícitas de crucifixiones, decapitaciones, atentados suicidas con bombas y destrucción de mezquitas perpetrados por miembros del ISIS. Termina con una advertencia: «Piénsalo de nuevo: aléjate».

Curiosamente, el video imita la propaganda del EI, que, según algunos observadores, desempeña un papel clave en el reclutamiento. En lugar de presentar una justificación religiosa para las acciones del grupo, la propaganda del EI suele centrarse en la violencia que este ejerce. El EI incluso ha publicado un videojuego basado en Grand Theft Auto 5en el que, en vez de robar coches y enfrentarse a la policía, el jugador destruye vehículos blindados de transporte de tropas que avanzan y dispara contra soldados enemigos.

Quizá, entonces, el modelo de radicalización sea erróneo o no se aplique universalmente. Quizá haya algo más que fanatismo religioso en juego.

Hay otras pruebas de que el modelo de radicalización, en el mejor de los casos, solo explica una parte de la historia. Por ejemplo, se ha difundido ampliamente la historia de dos aspirantes a yihadistas que, antes de partir de Birmingham (Reino Unido) hacia Siria, encargaron «El islam para dummies»y «El Corán para dummies» para llenar las lagunas de sus conocimientos.

Las noticias de los periódicos vuelven una y otra vez sobre la desconcertante cuestión de cómo es posible que se encontrara en bares a personas que luego se unieron al EI,incluso en bares gay, o que tuvieran novias occidentales y fumaran y bebieran casi hasta el momento de cometer algún acto de violencia en nombre del grupo. La explicación más común es que su estilo de vida disoluto era una tapadera.

Por ejemplo, después de que el conductor de un camión atropellara y matara a 84 personas en Niza (Francia), el ministro del Interior francés no supo explicar cómo alguien que bebía durante el ramadán(que había terminado una semana y media antes) podía haberse radicalizado tan rápidamente.

Por ello, varios expertos han sostenido que el modelo de radicalización debería sustituirse o complementarse con otro modelo.

Estos expertos sostienen que las personas se sienten atraídas por el EI porque sus acciones reafirman los valores culturales de quienes están marginados o de quienes presentan lo que los psiquiatras llaman «trastornos antisociales de la personalidad», en lugar de unirse a una contracultura religiosa radicalmente distinta.

¿Podría ser que los voluntarios del EI se sientan atraídos por un sistema de valores que defiende un machismo agresivo, menosprecia el trabajo estable y alimenta el impulso de buscar gratificación inmediata? ¿Les atrae una cultura que promueve la redención mediante la violencia, la lealtad, los valores patriarcales, el autosacrificio hasta el martirio y la reducción de las mujeres a objetos de placer?

Según esta interpretación, el EI se parece más a una banda callejera, familiar para muchos de sus reclutas occidentales y occidentalizados, que a su rival más austero, Al Qaeda.

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