ISIS-K se atribuyó la responsabilidad de un atentado terrorista a las afueras del aeropuerto de Kabul el 26 de agosto.
ISIS-K es la filial oficial del movimiento Estado Islámico que opera en Afganistán.
Fundado oficialmente en 2015, este grupo pasó a controlar partes de Afganistán y a perpetrar ataques contra grupos minoritarios, espacios públicos e instituciones.
Desde 2018, se ha convertido en una de las cuatro organizaciones terroristas más letales del mundo.
A continuación, se analizan los antecedentes de ISIS-K, incluida su relación con los talibanes y el nivel de amenaza que representa para Afganistán y para el resto del mundo.
Un ataque contra una multitud reunida a las afueras del aeropuerto de Kabul el 26 de agosto de 2021 ha dejado al menos 60 muertos, entre ellos al menos una docena de infantes de marina estadounidenses. ISIS-K se atribuyó la responsabilidad del coordinado atentado suicida con bomba y ataque armado, que se produjo apenas unos días después de que el presidente Joe Biden advirtiera de que el grupo –filial del Estado Islámico que opera en Afganistán– “pretendía atacar el aeropuerto y atacar a las fuerzas estadounidenses y aliadas y a civiles inocentes”.
Amira Jadoon, experta en terrorismo de la Academia Militar de Estados Unidos en West Point, y Andrew Mines, investigador asociado del Programa sobre Extremismo de la Universidad George Washington, llevan años siguiendo a ISIS-K y han respondido a nuestras preguntas sobre quién es este grupo terrorista y la amenaza que representa en un Afganistán desestabilizado.
¿Quién es ISIS-K?
La Provincia de Jorasán del Estado Islámico, también conocida por las siglas ISIS-K, ISKP e ISK, es la filial oficial del movimiento Estado Islámico que opera en Afganistán, según reconoce la dirección central del Estado Islámico en Irak y Siria.
ISIS-K se fundó oficialmente en enero de 2015. En poco tiempo, logró consolidar el control territorial en varios distritos rurales del norte y el noreste de Afganistán, y lanzó una campaña letal en Afganistán y Pakistán. En sus primeros tres años, ISIS-K llevó a cabo ataques contra grupos minoritarios, espacios públicos e instituciones, así como contra objetivos gubernamentales en grandes ciudades de Afganistán y Pakistán.
En 2018, se había convertido en una de las cuatro organizaciones terroristas más letales del mundo, según el Índice Global de Terrorismo del Instituto para la Economía y la Paz.
Sin embargo, tras sufrir importantes pérdidas territoriales, de liderazgo y de combatientes de base a manos de la coalición liderada por Estados Unidos y sus socios afganos, lo que culminó con la rendición de más de 1.400 de sus combatientes y sus familias ante el gobierno afgano a finales de 2019 y principios de 2020, la organización fue considerada por algunos como derrotada.
¿Puede contarnos un poco más sobre los antecedentes del grupo?
ISIS-K fue fundado por antiguos miembros de los talibanes pakistaníes, los talibanes afganos y el Movimiento Islámico de Uzbekistán. Con el tiempo, sin embargo, el grupo ha captado militantes de otros grupos diversos.
Una de las mayores fortalezas del grupo es su capacidad para aprovechar la experiencia local de estos combatientes y comandantes. ISIS-K comenzó a consolidar territorio en los distritos meridionales de la provincia de Nangarhar, situada en la frontera noreste de Afganistán con Pakistán y sede del antiguo bastión de al-Qaeda en la zona de Tora Bora.
ISIS-K aprovechó su posición en la frontera para obtener suministros y reclutas de las zonas tribales de Pakistán, así como la experiencia de otros grupos locales con los que forjó alianzas operativas.
Abundantes pruebas demuestran que el grupo ha recibido dinero, asesoramiento y formación de la estructura organizativa central del Estado Islámico en Irak y Siria. Algunos expertos han cifrado esas cantidades en más de 100 millones de dólares estadounidenses.

¿Cuáles son sus objetivos y tácticas?
La estrategia general de ISIS-K es establecer una cabeza de puente para que el movimiento Estado Islámico extienda su llamado califato a Asia Central y Asia Meridional.
Pretende consolidarse como la principal organización yihadista de la región, en parte apropiándose del legado de los grupos yihadistas que le precedieron. Esto se refleja en el mensaje del grupo, que atrae tanto a combatientes yihadistas veteranos como a poblaciones más jóvenes en las zonas urbanas.
Al igual que la organización que lleva su nombre en Irak y Siria, ISIS-K aprovecha la experiencia de su personal y sus alianzas operativas con otros grupos para llevar a cabo ataques devastadores. Estos ataques tienen como objetivo a minorías como los hazara y los sijs de Afganistán, así como a periodistas, trabajadores humanitarios, personal de seguridad e infraestructuras gubernamentales.
El objetivo de ISIS-K es crear caos e incertidumbre para empujar a combatientes desencantados de otros grupos a sus filas y poner en duda la capacidad de cualquier gobierno en el poder para garantizar la seguridad de la población.
¿Qué relación tiene ISIS-K con los talibanes?
ISIS-K considera a los talibanes afganos sus rivales estratégicos. Los califica de “nacionalistas sucios”, con ambiciones únicamente de formar un gobierno limitado a las fronteras de Afganistán. Esto contradice el objetivo del movimiento Estado Islámico de establecer un califato global.
Desde su creación, ISIS-K ha intentado reclutar miembros de los talibanes afganos, al tiempo que ataca posiciones talibanes en todo el país.
Los esfuerzos de ISIS-K han tenido cierto éxito, pero los talibanes han logrado contener los problemas del grupo mediante ataques y operaciones contra el personal y las posiciones de ISIS-K.
Estos enfrentamientos se han producido a menudo en paralelo con operaciones aéreas y terrestres de Estados Unidos y Afganistán contra ISIS-K, aunque aún no está claro en qué medida estas operaciones estuvieron coordinadas.
Lo que sí está claro es que la mayoría de las pérdidas de efectivos y de liderazgo de ISIS-K fueron consecuencia de operaciones dirigidas por Estados Unidos y Afganistán, y en particular de los bombardeos aéreos estadounidenses.
¿Hasta qué punto supone ISIS-K una amenaza en Afganistán y para la comunidad internacional?
Como organización relativamente debilitada, los objetivos inmediatos de ISIS-K son reponer sus filas y demostrar su determinación mediante ataques de alto perfil. Hacerlo puede ayudar a asegurar que el grupo no se convierta en un actor irrelevante en el panorama de Afganistán y Pakistán. Está interesado en atacar a socios estadounidenses y aliados en el extranjero, pero la medida en que el grupo puede inspirar y dirigir ataques contra Occidente es una cuestión que ha dividido a la comunidad militar y de inteligencia de Estados Unidos.
Sin embargo, en Afganistán, ISIS-K ha demostrado ser una amenaza mucho mayor. Además de sus ataques contra minorías afganas e instituciones civiles, el grupo ha tenido como objetivo a trabajadores humanitarios internacionales, labores de desminado e incluso intentó asesinar al principal enviado estadounidense en Kabul en enero de 2021.
Aún es pronto para saber cómo la retirada estadounidense de Afganistán beneficiará a ISIS-K, pero el atentado en el aeropuerto de Kabul demuestra la amenaza constante que representa el grupo.
A corto plazo, es probable que ISIS-K siga sembrando el pánico y el caos, perturbe el proceso de retirada y demuestre que los talibanes afganos son incapaces de garantizar la seguridad de la población.
Si el grupo logra recuperar a largo plazo cierto nivel de control territorial y reclutar a más combatientes, lo más probable es que esté en condiciones de resurgir y representar amenazas a nivel nacional, regional e internacional.
