Así planea el EIIL volver a enriquecerse y sembrar el caos

A member loyal to the Islamic State in Iraq and the Levant (ISIL) waves an ISIL flag in Raqqa June 29, 2014. The offshoot of al Qaeda which has captured swathes of territory in Iraq and Syria has declared itself an Islamic "Caliphate" and called on factions worldwide to pledge their allegiance, a statement posted on jihadist websites said on Sunday. The group, previously known as the Islamic State in Iraq and the Levant (ISIL), also known as ISIS, has renamed itself "Islamic State" and proclaimed its leader Abu Bakr al-Baghadi as "Caliph" - the head of the state, the statement said. REUTERS/Stringer (SYRIA - Tags: POLITICS CIVIL UNREST TPX IMAGES OF THE DAY) FOR BEST QUALITY IMAGE ALSO SEE: GF2EAAO0VU501 - GM1EA6U08CF01
The Islamic State has developed new strategies for raising money through a range of criminal activitiesImage: REUTERS
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Aunque el Estado Islámico ha perdido casi el 98 % del territorio que controlaba en otro tiempo, el grupo está en condiciones de resurgir en las zonas de mayoría suní de Irak y Siria.

La razón principal es su fondo de guerra actual, junto con su habilidad para desarrollar nuevas fuentes de ingresos.

El Estado Islámico solía depender sobre todo del territorio que controlaba, incluidas las ciudades y los bastiones urbanos, para acumular miles de millones de dólares mediante la extorsión, los impuestos, los robos y la venta de petróleo robado. Pero el grupo ha demostrado que es capaz de generar dinero incluso sin controlar grandes centros de población.

Durante el apogeo de su control territorial, en 2015, el Estado Islámico llegó a acumular casi 6000 millones de dólares, lo que lo convierte, con diferencia, en el grupo terrorista más rico de la historia.

¿Cómo pudo un grupo militante reunir el equivalente al producto interior bruto de un Estado-nación?

Tres fuentes de ingresos

Cuando sí controlaba territorio, el Estado Islámico obtenía su riqueza principalmente de tres fuentes: el petróleo y el gas, que sumaron unos 500 millones de dólares en 2015, en su mayoría mediante ventas internas; los impuestos y la extorsión, que aportaron aproximadamente 360 millones de dólares en 2015; y el saqueo de Mosul en 2014, durante el cual el Estado Islámico robó unos 500 millones de dólares de las cajas fuertes de los bancos.

El Estado Islámico ha perdido ya la mayor parte de su territorio. El grupo ha pasado de controlar un territorio aproximadamente equivalente al tamaño de Gran Bretaña a tratar de sobrevivir sometido a asedio en bastiones dispersos por el valle del río Éufrates.

La Coalición Mundial para Derrotar al EIIL ha destruido el proto-Estado terrorista en Oriente Medio y ha frustrado los sueños de su líder, Abu Bakr al-Baghdadi, de establecer un califato islámico en el corazón de la región.

La dirigencia del EIIL pudo haber sacado de Irak y Siria hasta 400 millones de dólares.

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Sin acceso al territorio, y por tanto con una fuente de ingresos por impuestos, extorsión y venta de petróleo notablemente reducida, la financiación del Estado Islámico ya ha disminuido de forma drástica.

Sin embargo, el grupo ya no depende del territorio para su supervivencia económica. En parte, esto se debe a que su dirigencia superviviente pudo haber sacado de Irak y Siria hasta 400 millones de dólares.

Reducción de gastos

La extensa red del grupo intentará blanquear este dinero a través de empresas fachada en la región, especialmente en Turquía. Parte del efectivo podría convertirse en oro y acumularse para su venta en el futuro.

Mientras tanto, aunque el Estado Islámico recibe mucho menos dinero, sus gastos son mínimos en comparación con los de hace poco más de un año.

Ningún pseudogobierno se encarga de la atención sanitaria, la educación, el pago de salarios municipales ni la prestación de obras públicas, incluidos los servicios de recogida de basura y alcantarillado. Con un presupuesto operativo tan drásticamente reducido, el efectivo que ha acumulado le proporcionará al grupo dinero más que suficiente para sobrevivir como movimiento terrorista clandestino, con capacidad para librar una prolongada campaña de guerrilla en todo Irak y Siria.

El Estado Islámico también ha reforzado sus activos financieros con una cartera de financiación diversificada.

Ha desarrollado una habilidad notable para recaudar dinero mediante una serie de nuevas actividades delictivas, entre ellas, pero no solo, la extorsión, el secuestro para pedir rescate, el robo y el hurto, el contrabando de drogas y el tráfico de antigüedades.

Estas actividades no requieren controlar territorio, aunque conllevan riesgos para los insurgentes individuales, que, al menos en teoría, podrían ser detenidos. Sin embargo, las probabilidades de ser arrestados son mínimas, ya que, incluso a estas alturas, en Irak y Siria siguen sin existir servicios de seguridad ni fuerzas policiales capaces de llevar a cabo el tipo de labores policiales que disuadiría la delincuencia generalizada.

Datos personales

En un futuro próximo, el grupo también puede reactivar fuentes de ingresos que han quedado inactivas, mediante la extorsión de poblaciones que viven en la periferia de las zonas donde se extiende el control gubernamental.

Durante los años en que controlaron la zona, los miembros del Estado Islámico recopilaron minuciosamente datos personales de la población, que incluyen información detallada sobre bienes e ingresos, así como las direcciones de familiares cercanos. Esta información crítica sobre la población proporciona al grupo más capacidad de presión para intimidar y extorsionar a civiles, lo que le permite reponer sus reservas de efectivo en el proceso.

Además de la extorsión, otra forma en que el Estado Islámico puede seguir obteniendo dinero sin controlar territorio físico es extorsionando la reconstrucción de Mosul y de otras ciudades devastadas.

Las organizaciones predecesoras del Estado Islámico, Al-Qaeda en Irak y el Estado Islámico de Irak, perfeccionaron el arte de extorsionar a empresas constructoras y otras entidades que intentaban ayudar a reconstruir ciudades, pueblos y aldeas que trataban de recuperarse de años de brutal conflicto sectario en Irak.

En ningún momento estos grupos controlaron ni de lejos la extensión de territorio que llegó a controlar el Estado Islámico. Sin embargo, entre 2006 y 2009 lograron recaudar sumas considerables de dinero mediante la extorsión de redes locales y regionales de distribución de petróleo. Es muy probable que este mismo proceso se repita en los próximos años, a medida que la comunidad internacional busque ayudar a Irak y Siria a recuperarse de una década de guerra civil.

La ayuda para la reconstrucción de las zonas devastadas por la guerra en Irak y Siria, aunque bienintencionada, podría convertirse en un objetivo atractivo para el Estado Islámico y contribuir a financiar su regreso, algo que los grupos podrían lograr incluso sin controlar grandes extensiones de territorio.

Sería fácil para el Estado Islámico empezar a desviar contratos de reconstrucción; los militantes solo tendrían que establecer contactos con funcionarios locales vinculados a los proyectos de reconstrucción e infiltrar a sus propios agentes en la cadena de suministro, quedándose con diversas cantidades de dinero en cada etapa del proceso.

Los militantes procuran que el proyecto se complete finalmente, aunque a un precio inflado para compensar el dinero desviado a sus bolsillos.

El Estado Islámico no ha dejado de buscar el control del territorio. En los alrededores de Deir Ezzor, ante el inminente asalto de las Fuerzas Democráticas Sirias, el Estado Islámico trata de recuperar el control de los activos petrolíferos. Según un informe del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas de julio, el grupo ha recuperado el control de campos petrolíferos en el noreste de Siria y sigue extrayendo petróleo para uso de sus combatientes y para venderlo a la población local.

Pero incluso después de que estos campos sean inevitablemente recuperados, con la ayuda de las fuerzas estadounidenses, el Estado Islámico simplemente volverá a las actividades delictivas que no requieren mantener territorio físico.

Reorganización

La combinación de activos actuales y una futura capacidad para generar dinero permitirá al grupo reagruparse y reorganizarse, proceso que ya ha comenzado en distintas partes de Irak y Siria.

En todo Kirkuk, en el norte de Irak, los militantes instalaron puestos de control falsos para emboscar a las fuerzas de seguridad iraquíes que operaban en la zona a principios de este año. En otras zonas de Irak, incluidas Diyala y Salah al Din, las células durmientes del Estado Islámico llevan a cabo labores activas de vigilancia y reconocimiento de estas áreas para determinar la mejor forma de actuar antes de reorganizar pequeños grupos de combatientes. Y pese a la ofensiva de los bombardeos estadounidenses, bolsas de militantes siguen atrincherados en Hajin, al norte de Abu Kamal, y en Dashisha, en Siria.

Occidente tiende a ver la lucha contra el Estado Islámico en fases diferenciadas, delimitadas por las administraciones presidenciales o por cambios menores de política. Pero para los yihadistas, se trata de una única campaña prolongada, y así ha sido desde los primeros días de su fundador, Abu Musab al-Zarqaui.

Mientras Estados Unidos y sus aliados no reconozcan esto, es probable que el Estado Islámico repita su estrategia de pasar a la clandestinidad antes de reaparecer con fuerza de forma indefinida hasta que Estados Unidos retire por completo sus fuerzas militares, o hasta que el grupo vuelva a conquistar territorio suficiente para reconfigurar la siguiente etapa de su proyecto de construcción de un califato.

Los nuevos planes del EIIL para enriquecerse y sembrar el caos, Colin P. Clarke, Corporación RAND

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