¿Está Al Qaeda a punto de recuperar su papel como principal movimiento terrorista yihadista del mundo?

A member of al Qaeda's Nusra Front carries his weapon as he stands in an olive tree field, near villages which the Nusra Front said they have seized control of from Syrian rebel factions, in the southern countryside of Idlib, December 2, 2014. Picture taken December 2, 2014. REUTERS/Khalil Ashawi (SYRIA - Tags: CIVIL UNREST CONFLICT TPX IMAGES OF THE DAY) - GM1EAC31HVM01
al Qaeda is capable of learning from the past, re-organising and becoming strongerImage: REUTERS/Khalil Ashawi
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Con el Estado Islámico (EI) perdiendo el último de sus territorios, el movimiento yihadista mundial está ahora entrando en una nueva fase. Muchos se preguntan si Al Qaeda podrá aprovechar el momento y recuperar la posición dominante como la organización terrorista yihadista suní más capaz.

El factor más importante que determinará la trayectoria futura de Al Qaeda es lo que el grupo ha aprendido en los últimos cinco años y cómo pretende aplicar cambios en su organización. Si sirve de indicio lo que se sabe sobre los grupos terroristas y el aprendizaje organizativo, Al Qaeda aprovechará su experiencia reciente en Siria y otros lugares para reafirmarse como una fuerza dominante.

Numerosos factores contextuales y circunstanciales afectan al aprendizaje organizativo. El entorno en el que opera una entidad es uno de los factores más determinantes de su voluntad y capacidad para aprender. El entorno es el laboratorio donde tiene lugar el aprendizaje y contribuye a definir las oportunidades que el grupo terrorista puede aprovechar. También influye en las posibilidades de que el intento de aprender tenga éxito.

El contexto incluye obstáculos o desafíos que el grupo debe superar, o al menos mitigar, para aprender. Durante los últimos cinco años, las fuerzas occidentales de lucha contra el terrorismo se han centrado obsesivamente en combatir al EI, proporcionando a Al Qaeda margen operativo para maniobrar, planificar y entrenarse.

Estados débiles y fallidos

A través de sus filiales en Siria, Somalia, Yemen y África Occidental, Al Qaeda se ha aprovechado de los Estados débiles y fallidos, transformando espacios sin gobernanza en espacios gobernados de otra manera. La gobernanza corre a cargo de grupos afiliados a Al Qaeda que trabajan a nivel local para generar legitimidad política entre la población local.

Esto ha sido un rasgo distintivo de la filial de Al Qaeda en Siria, donde el grupo moderó su tono y contrastó su control con el del Estado Islámico, mucho más draconiano. Además, Al Qaeda parece ser el último grupo rebelde que sigue en pie en Siria, al menos por ahora, firmemente arraigado en toda la provincia de Idlib.

A Estados Unidos también le preocupa la expansión de Al Qaeda hacia el suroeste de Libia, así como los arsenales dispersos de armas por el Magreb y el Sahel. Preocupa especialmente la omnipresencia de los sistemas portátiles de defensa antiaérea, conocidos como MANPADS: más de 15.000 de estos misiles siguen sin localizarse, lo que representa una grave amenaza para la aviación civil.

Con la retirada de tropas estadounidenses por parte de la Administración Trump de lugares como Siria, Afganistán y África Occidental, es probable que Al Qaeda tenga la oportunidad de controlar más territorio

Según las circunstancias, un grupo terrorista puede tener mayor o menor disposición a destinar recursos específicos al aprendizaje.

Por ejemplo, cuando está sometido a un asedio de constantes ataques aéreos, la mayor parte de los esfuerzos del grupo se dedica a sobrevivir; la seguridad operativa consume más recursos de lo habitual, mientras que la mayor parte de los recursos se destina a las capacidades militares.

Las circunstancias también están directamente relacionadas con el potencial de una entidad para aprender y adaptarse. Cuando el entorno operativo experimenta cambios considerables, los grupos terroristas pueden verse obligados a aplicar cambios drásticos o arriesgarse a quedar marginados.

Oportunistas y ágiles

Los grupos terroristas también deben ser lo bastante oportunistas y ágiles para responder eficazmente a los cambios en la dinámica política. Con la Administración Trump retirando tropas estadounidenses de lugares como Siria, Afganistán y África Occidental, es probable que Al Qaeda tenga la oportunidad de controlar más territorio, sobre todo en zonas como el Sahel y, potencialmente, Afganistán, si una retirada de las tropas estadounidenses lleva a los talibanes a ofrecer a Al Qaeda un refugio seguro en el futuro.

Los actores que piensan más allá de su supervivencia inmediata acaban fomentando una cultura del aprendizaje. La «memoria organizativa» de un grupo le permite aprovechar las capacidades de sus miembros sin depender exclusivamente de una sola persona o de un grupo selecto de talentos. En otras palabras, la cultura organizativa ayuda a que las ideas perduren mucho después de que las personas se hayan marchado, y proporciona un mecanismo de supervivencia a grupos cuyos líderes corren constantemente el riesgo de morir o ser capturados.

A lo largo de la década de 2000, Estados Unidos difundió una serie constante de comunicados en los que anunciaba que el «número tres» de Al Qaeda (después de Osama bin Laden y Ayman al-Zawahiri) había muerto. La frecuencia con que ocurría convirtió esta observación en una broma recurrente, aunque de humor negro, entre los investigadores del terrorismo.

Conocimiento institucionalizado

El conocimiento se institucionaliza en el ámbito organizativo cuando la información se conserva, amplía o perfecciona con el tiempo. Los grupos que perduran pueden transmitir información y tácticas, técnicas y procedimientos eficaces a la siguiente generación. Cabe señalar que el año pasado Al Qaeda cumplió 30 años. Ahora parece preparada para prosperar en su cuarta década, revitalizada y posiblemente bajo el liderazgo de Hamza, hijo de Osama bin Laden.

Cuando los actores no estatales pueden comunicarse eficazmente dentro de sus organizaciones y entre ellas, demuestran que son capaces de transmitir conocimientos, buenas prácticas y lecciones aprendidas a través de redes interpersonales y desde los niveles más altos del liderazgo.

El aprendizaje eficaz en el ámbito organizativo va más allá de los talentos individuales: una organización que aprende puede estructurar y almacenar conocimientos, e influir en cómo aprenden sus miembros y seguidores. Al Qaeda vuelve a ser un ejemplo ilustrativo. Los autores del atentado del maratón de Boston pudieron fabricar sus bombas con la ayuda de la revista en línea, Inspire, que proporcionó las instrucciones necesarias para que Tamerlan y Dzhokhar Tsarnaev construyeran sus artefactos explosivos.

El conocimiento explícito, incluida la información recogida en instrucciones escritas disponibles en la World Wide Web, puede intercambiarse fácilmente si la transmisión se realiza en un idioma compartido. Sin embargo, para los terroristas resulta aún más valiosa la transferencia de conocimientos en persona, que puede ayudar a inculcar el conocimiento práctico, adquirido mediante la experiencia, que les resulta más valioso que los documentos o manuales de instrucciones disponibles en línea.

Siria fue el laboratorio de aprendizaje más reciente para los yihadistas afiliados a Al Qaeda: un vasto territorio al que viajaron combatientes terroristas extranjeros, donde establecieron contactos, aprendieron y luego se dispersaron. Conflictos anteriores en Afganistán, Bosnia, Chechenia e Irak han demostrado la utilidad de tener acceso a campos de entrenamiento, que ofrecen a los militantes la oportunidad de intercambiar tácticas y adquirir experiencia en la fabricación de bombas, las comunicaciones cifradas y la contrainteligencia. Estos campos también sirven como centros de adoctrinamiento y difusión de propaganda, que refuerzan el atractivo de Al Qaeda y la ideología del «binladenismo».

Una de las lecciones que los actores pueden aprender al estudiar la conducta de otros es si su propia base de conocimientos está desfasada o es ineficaz. Las entidades que se mantienen firmes en medio de la volatilidad reevalúan constantemente sus supuestos, preguntándose, entre otras cosas, si los conocimientos antiguos siguen siendo válidos o ciertos, y si las rutinas actuales siguen siendo eficaces o deberían abandonarse en favor de otras, y por qué.

Con la retirada de tropas estadounidenses por parte de la Administración Trump de lugares como Siria, Afganistán y África Occidental, es probable que Al Qaeda tenga la oportunidad de controlar más territorio.

La capacidad de aprender depende de la disposición a aceptar riesgos, así como de una tolerancia a la autonomía en los escalones inferiores propia del estilo de mando por misión. Desde hace tiempo, el estilo organizativo de Al Qaeda fomenta la adopción de técnicas terroristas innovadoras, incluidas las ideadas por personas ajenas a los límites organizativos del grupo, como Khalid Sheikh Mohammed, el cerebro operativo de Al Qaeda.

De cara al futuro, es probable que Al Qaeda intente desarrollar su organización mediante la selección y evaluación de reclutas, al estilo de los recursos humanos. Históricamente, Al Qaeda ha recurrido a la «detección de talentos», como ha señalado la experta en terrorismo Mia Bloom, para ayudar en su proceso de reclutamiento: evalúa las habilidades de los reclutas a fin de determinar la forma más eficaz de aprovechar los talentos específicos de cada persona.

Las estrategias que exigen a los grupos adquirir o desarrollar nuevas tecnologías dependen de diversos factores. El principal es la capacidad del grupo para construir o modificar la tecnología internamente, o para crear una red de contactos adecuada que le ayude a gestionar cada uno de los componentes esenciales.

La experiencia de combate en Siria ha ampliado los contactos de Al Qaeda y, dada la proliferación de grupos yihadistas (PDF) en todo el mundo —67 grupos activos en 2019—, Al Qaeda tendrá más oportunidades de colaborar con terroristas afines, desde el norte de África hasta el sudeste asiático. La globalización agrava la amenaza, pues las barreras de entrada para aprovechar el poder de la tecnología son más bajas que nunca. Tras disfrutar de cierto resurgimiento en Siria, Al Qaeda cuenta ahora con una red más sólida y puede intentar establecer varios tipos distintos de cooperación. Como demuestra su historia, Al Qaeda ha logrado sortear los obstáculos que han dificultado la formación de alianzas a otros grupos terroristas.

Mientras el mundo se ha centrado en el fenómeno del Estado Islámico (EI) desde el auge del grupo en 2014, los grupos vinculados a Al Qaeda en Siria, Yemen y toda África Occidental se han granjeado la confianza de militantes locales, repitiendo agravios regionales como método para obtener acceso. Como ha señalado acertadamente Bruce Hoffman, profesor de la Universidad de Georgetown, la estrategia de Al Qaeda en los últimos cinco años ha consistido en «reconstruirse discreta y pacientemente».

Al intervenir en ciertos conflictos fundamentales y muy simbólicos, como el del territorio disputado de Cachemira, Al Qaeda podría reforzar aún más su imagen como verdadera vanguardia de los rebeldes islamistas comprometidos con la defensa de los musulmanes. Si el grupo logra concentrar sus recursos en atacar a Occidente, la notoriedad que acompaña a un atentado terrorista a gran escala podría darle el impulso necesario para sustituir al EI como líder del movimiento yihadista mundial.

Cómo aprenden los grupos terroristas: implicaciones para Al Qaeda, Colin P. Clarke, RAND Corporation

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