El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ha publicado una declaración sobre la crisis de Ucrania.
Florence Gillette, jefa de la delegación del CICR en Kyiv, ha instado a todas las partes a cumplir sus obligaciones conforme al derecho internacional.
El CICR pide que se proteja a la población civil, se mantengan la ley y el orden y se evite el uso de armas explosivas en zonas densamente pobladas.
A medida que el conflicto evoluciona y se intensifica, se profundizan la angustia y el miedo que ha soportado la población.
Nos preocupa profundamente que el conflicto esté afectando a zonas muy densamente pobladas, incluida la capital, Kyiv, y otras grandes ciudades. Como hemos visto una y otra vez en nuestro trabajo por todo el mundo, cuando los barrios se convierten en la primera línea del frente, las consecuencias para la población —incluidos los niños, los enfermos y las personas mayores— son sencillamente devastadoras.
Instamos urgentemente a las partes en conflicto a que no olviden sus obligaciones conforme al derecho internacional humanitario. Deben garantizar la protección de la población civil y de quienes ya no participan en los combates, como las personas detenidas o las heridas y enfermas. El derecho internacional humanitario es claro: todas las partes en conflicto tienen la obligación jurídica de garantizar que las operaciones militares se planifiquen y lleven a cabo de manera que se proteja a la población civil y los bienes de carácter civil.
Deben tomar todas las precauciones factibles para evitar que haya civiles heridos o muertos. Los ataques indiscriminados están prohibidos y, por ello, el CICR insta enérgicamente a las partes a evitar el uso de armas explosivas con una amplia zona de impacto en zonas pobladas y a no ubicar objetivos militares dentro de esas zonas ni cerca de ellas.
Ante el aumento de las tensiones y la presencia de más armas en las calles, también será fundamental seguir tomando medidas para mantener la ley y el orden, de modo que la población civil no quede expuesta a mayores riesgos.
Toda interrupción de servicios esenciales como el suministro de agua y electricidad o los centros de salud puede tener enormes efectos en cadena. En los conflictos hemos visto demasiadas veces que el uso de armas explosivas con efectos en una amplia zona puede causar muertes, daños y destrucción a una escala dramática.
Dejan un recuerdo mortal de su capacidad destructiva: las municiones sin explotar que no detonan al impactar suelen quedar enterradas en el suelo o entre los escombros y ponen en peligro a la población mucho después de que terminen los combates.
Tras ocho agotadores años de conflicto, lo último que necesita la población es más violencia, muerte, destrucción y desesperación. Pedimos a todos los Estados que hagan todo lo que esté a su alcance y ejerzan toda su influencia para evitar que se intensifique un conflicto cuyo costo y cuyas consecuencias para la población civil superan la capacidad de protegerla y asistirla.
