Este artículo forma parte de la plataforma degeoestrategia del Foro Económico Mundial
Los casos de contrabando nuclear más notorios desde la disolución de la Unión Soviética en diciembre de 1991 se han producido en la región del mar Negro.
Con ayuda externa, un marco de gobernanza contribuyó a someter a control regulatorio el gran volumen de materiales nucleares y otros materiales radiactivos, así como las fuentes y los residuos radiactivos. A la luz de los acontecimientos recientes en la región, la gestión de las fronteras ocupa un lugar destacado en la observación y la preocupación internacionales.
La preocupación por el contrabando nuclear se suma al temor de que materiales nucleares y radiactivos puedan utilizarse en atentados terroristas de gran impacto. En los últimos 10 años, la agenda de seguridad nuclear se ha ampliado para tener en cuenta nuevos riesgos, como el uso deliberado de materiales tóxicos en atentados terroristas y la vulnerabilidad de instalaciones críticas ante ciberataques.
La región más amplia del mar Negro presenta tanto un alto nivel de riesgo para la seguridad nuclear como una amplia experiencia en iniciativas de cooperación para reducirlo. Dado que algunos de los casos conocidos más significativos de tráfico ilícito de material nuclear han tenido lugar en esta región, es importante comprender si los acontecimientos recientes, incluido el conflicto en Ucrania y sus alrededores, han aumentado los riesgos existentes para la seguridad nuclear o han creado otros nuevos.
El nuevo documento de política del SIPRI, Seguridad nuclear en la región del mar Negro: espacios disputados, capacidades nacionales y potencial multinacional, señala que la mayoría de los países de la región no han cambiado significativamente su evaluación del riesgo nacional para la seguridad nuclear. Sin embargo, los recientes atentados terroristas de gran impacto en Europa han aumentado la conciencia sobre la necesidad de proteger tanto las infraestructuras críticas como a la población frente a diversas amenazas relacionadas con lo nuclear.
Evaluación de las nuevas preocupaciones sobre seguridad nuclear en Ucrania
Desde la anexión rusa de Crimea en marzo de 2014, Ucrania ha perdido conocimiento de la situación respecto a la ubicación y el movimiento de materiales nucleares y fuentes radiactivas.
En la región están surgiendo preocupaciones nucleares específicas y graves, tanto en los ámbitos terrestre como marítimo
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La destrucción de equipos e infraestructuras durante el conflicto ha sido uno de los factores que han deteriorado la calidad de la seguridad nuclear. La pérdida de instalaciones y personal que desempeñaban un papel importante en la formación nacional en seguridad nuclear y en la reparación y el mantenimiento de equipos también ha contribuido al deterioro. Como resultado, en la región están surgiendo preocupaciones nucleares específicas y graves, tanto en los ámbitos terrestre como marítimo.
Rusia y Ucrania han sido durante mucho tiempo los dos principales actores en materia de seguridad nuclear en la región más amplia del mar Negro. La ruptura de su cooperación ha tenido un efecto preocupante tanto a nivel local como en los marcos regionales más amplios de intercambio de información para reducir el riesgo de diversas formas de tráfico ilícito, incluido el nuclear.
Ucrania se ha enfrentado al desafío de reconstruir y adaptar los elementos jurídicos y administrativos de su régimen de seguridad nuclear en condiciones de emergencia. Además, el proceso de adaptación ha tenido lugar mientras las autoridades responsables perdían o veían denegado el acceso al territorio estatal, incluidos largos tramos de la frontera. La relación entre ambos Estados sigue siendo tensa, y nuevas crisis —sin excluir una mayor escalada del conflicto— podrían generar amenazas adicionales para los regímenes nacionales y regionales de seguridad nuclear.
El espacio disputado que se ha abierto en el este de Ucrania no es único en la región; hay otros ejemplos. Aunque los conocimientos existentes sobre cómo identificar y mitigar los riesgos para la seguridad nuclear y radiológica en espacios disputados requieren más investigación, ya existen casos aislados de éxito, como la experiencia de Moldova en la retirada de fuentes radiactivas de Transnistria. Sin minimizar los obstáculos que quedan por delante, los éxitos concretos relacionados con lo nuclear pueden servir de base para una cooperación más amplia que promueva una seguridad nuclear eficaz en la región.
Organizarse para lograr resultados: medidas clave para reducir el riesgo
A pesar del conflicto y las tensiones persistentes en la región más amplia del mar Negro, evitar los riesgos para la seguridad nuclear es un interés común de los Estados.
Organizaciones internacionales como el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) pueden proporcionar marcos que ayuden a traducir los intereses comunes en medidas prácticas de beneficio mutuo, incluida la recuperación del control regulatorio sobre las fuentes radiactivas en espacios disputados. Una participación más estrecha del OIEA y la OSCE, quizá mediante una iniciativa conjunta, ofrecería un marco útil para diversos esfuerzos de colaboración. Es necesario investigar sistemáticamente las opciones para mejorar la protección radiológica y reducir las amenazas a la seguridad nuclear en los espacios disputados de la región del mar Negro.
La organización sistemática de los conocimientos existentes en la región podría promover un régimen regional sostenible de seguridad nuclear basado en los recursos locales.
La asistencia mutua entre los actores de la región podría servir para reparar y mantener equipos, formar personal y organizar ejercicios adaptados a las condiciones locales.
Todos los Estados podrían elaborar un registro basado en funciones y responsabilidades, en lugar de en la afiliación institucional o los cargos, para especificar claramente quién es responsable de cada aspecto del régimen de seguridad nuclear. Este catálogo ayudaría a mantener la conciencia de la situación, minimizar los solapamientos funcionales y facilitar la asistencia mutua y la cooperación incluso después de frecuentes reestructuraciones gubernamentales.
Además, toda la asistencia en materia de seguridad nuclear debería analizarse para identificar buenas prácticas y evaluar su impacto, prestando mayor atención a cómo aprovechar mejor el capital humano creado mediante la asistencia y la cooperación. Hacer seguimiento de la evolución futura del personal formado y de las maneras en que la asistencia resultó útil para su desarrollo profesional ayudaría a consolidar y sostener la comunidad de expertos.
Es alentador que casi todos los países de la región más amplia del mar Negro hayan avanzado significativamente en la elaboración de documentos de planificación nacional que definan cómo responderían a incidentes de seguridad nuclear. Sin embargo, estos planes aún deben ponerse a prueba y mejorarse mediante un programa sistemático de ejercicios nacionales y, cuando sea posible, internacionales, para garantizar que funcionen según lo previsto ante una emergencia real. Los planes se han elaborado a nivel nacional, con la orientación de instituciones internacionales clave y de importantes alianzas con países de fuera de la región. Sin embargo, ha habido relativamente poco debate sobre su contenido entre los Estados de la región.
Cuando sea viable, los países deberían trabajar para desarrollar capacidades nacionales, bilaterales o regionales que permitan hacer seguimiento cuando se detecte una brecha de seguridad nuclear. Más allá de responder simplemente a un caso de tráfico ilícito, debería investigarse la cadena de suministro para comprender plenamente lo sucedido e identificar al mayor número posible de actores implicados, de forma consciente o inconsciente. Esta práctica es necesaria para ayudar a prevenir futuros incidentes de seguridad nuclear.
A medida que madura la planificación de la respuesta en materia de seguridad nuclear, el siguiente paso lógico sería considerar un diálogo regional para determinar hasta qué punto podrían armonizarse los planes nacionales de respuesta, especialmente entre países vecinos.
Medidas clave para reducir los riesgos para la seguridad nuclear en la región del mar Negro, Ian Anthony, del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo.

