Las tasas de homicidio han disminuido en todo el mundo en las últimas tres décadas
Un nuevo estudio sugiere una razón detrás de esta tendencia mundial: una población envejecida
Otros factores, como las políticas de justicia penal nacionales o la cultura, varían entre las regiones y los países que han registrado descensos similares
Los estadounidenses viven actualmente uno de los periodos de menor criminalidad de la historia, al igual que muchas personas en el resto del mundo.
Tras décadas de aumento de la delincuencia durante los años sesenta, setenta y ochenta, las tasas de homicidio en Estados Unidos disminuyeron casi un 40 % durante los años noventa y se han mantenido bajas desde entonces.
La mayoría de las explicaciones de esta extraordinaria disminución de la violencia que han planteado los políticos y las primeras investigaciones académicas se centran en acontecimientos y políticas nacionales exclusivos de Estados Unidos. Sin embargo, los estudios emergentes aportan pruebas de que esta caída de la criminalidad no es exclusiva de Estados Unidos, sino que se produce en la mayor parte del mundo.
Una disminución mundial de la violencia sugiere que las políticas de justicia penal de cada país pueden tener menos impacto en la reducción de los homicidios que los acontecimientos o las tendencias mundiales.
En nuestro nuevo estudio, publicado el 9 de octubre, defendemos otra posible explicación: La población de los países de todo el mundo está envejeciendo.
Una disminución mundial de los homicidios
La mayor parte del mundo ha experimentado una reducción paralela de los homicidios en las tres décadas anteriores.
De hecho, los patrones de homicidio observados en los países de todo el mundo son sorprendentemente similares a lo largo del tiempo. Pese a tener culturas, políticas de justicia penal y sistemas de gobernanza propios, los países de América del Norte, Europa, Asia y Oceanía han registrado reducciones de homicidios de magnitud similar en periodos de tiempo similares.
Entre 1990 y 2015, tanto en América del Norte como en Europa Occidental, el número de víctimas de homicidio por cada 100 000 habitantes disminuyó un 46 %, mientras que en Asia la reducción fue del 38 % y en Oceanía, del 22 %.
Las mayores reducciones se produjeron, por lo general, en las regiones más seguras del mundo. Por ejemplo, las tasas de homicidio descendieron aún más en Asia y Europa Occidental, que ya tenían los niveles más bajos de homicidio.
Hay dos excepciones importantes a la tendencia: África, donde faltan datos de calidad, y América Latina, una región caracterizada por niveles históricamente más altos. De hecho, desde 1990, América Latina ha experimentado un aumento del 9 % en las tasas de homicidio.
Posibles causas
Los científicos sociales no tienen certezas sobre las causas de esta disminución general.
Los responsables políticos, los científicos y los funcionarios encargados de la aplicación de la ley han propuesto varias explicaciones para las drásticas reducciones de la delincuencia durante este periodo, entre ellas el aumento del encarcelamiento, el retroceso de los mercados de drogas, las innovaciones en la actividad policial, las mejoras en la economía, el aumento de la inmigración y la legalización del aborto.
La mayoría de estas explicaciones vinculan la reducción de la violencia con las políticas nacionales de cada país.
Por supuesto, este tipo de investigación es complejo, ya que muchos países no recopilan datos fiables sobre variables clave. Por ejemplo, no se dispone de datos a largo plazo sobre la tenencia de armas, el consumo de drogas, la influencia de la delincuencia organizada ni la eficacia de los tribunales y de las instituciones policiales en la mayoría de los países.
La edad y la disminución de los homicidios
Tenemos una explicación global.
Entre 1950 y 2019, la edad mediana mundial ha aumentado de 24 a 31 años. Este envejecimiento de la población planteará muchos nuevos desafíos y podría frenar el crecimiento económico.
¿Podría un envejecimiento de la población ser la fuerza motriz detrás de la disminución de la delincuencia? Esta ha sido una de las causas hipotéticas desde las primeras investigaciones sobre la disminución de los homicidios.
Las investigaciones muestran que la participación en la delincuencia alcanza su punto máximo durante la adolescencia y el inicio de la edad adulta, y luego disminuye a medida que las personas avanzan en la edad adulta. Por tanto, cabe esperar que los países tengan más violencia delictiva cuando una mayor proporción de su población son adolescentes y jóvenes adultos. Las investigaciones también muestran que las sociedades más envejecidas tienden a ser más ordenadas y pacíficas.
Nuestro estudio
Analizamos los datos sobre homicidios de la Organización Mundial de la Salud y de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, así como los datos de las Naciones Unidas sobre la composición por edades de los países.
Teniendo en cuenta características de los países como el porcentaje de hombres, la desigualdad económica, el desarrollo económico y el grado de urbanización o ruralidad de un país, comprobamos que el porcentaje de la población de un país que es joven, de entre 15 y 29 años, ha sido un factor predictivo clave de las tendencias de homicidio desde 1960.
En los países más seguros, un aumento de un punto porcentual en el porcentaje de personas de entre 15 y 29 años se corresponde con un incremento del 4,6 % en la tasa de homicidios.
En Estados Unidos, el aumento de las tasas de homicidio durante los años sesenta y setenta coincidió con un repunte de la población joven tras el baby boom. Una primera disminución de los homicidios se produjo en los años ochenta, en línea con la tendencia de descenso de la población juvenil a medida que los baby boomers entraban en la edad adulta tardía. Esta primera caída de la criminalidad se interrumpió en 1985 por la epidemia de crack, y la consiguiente escalada de la violencia. Sin embargo, en 1992, a medida que la epidemia de crack remitía, las tendencias de homicidio retomaron su descenso junto con el envejecimiento de la población.
Aparte de Estados Unidos, varios otros países del mundo también experimentaron fuertes descensos de homicidios desde los años noventa, en paralelo con el envejecimiento de sus poblaciones, como Canadá, Austria, Japón e Italia.
Estos países tienen pocos rasgos en común en cuanto a sus culturas nacionales, sus políticas internas y su enfoque de la justicia penal. Japón, por ejemplo, ha experimentado un marcado envejecimiento de su población y una disminución de los homicidios, pero con políticas de justicia penal mucho menos contundentes que las de Estados Unidos.
Nuestros modelos sugieren que la edad desempeña un papel importante en este patrón. La edad fue el único factor analizado que predijo de forma constante los aumentos y descensos de los homicidios durante un periodo prolongado.

