Declaración de la Alta Comisionada ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre Ucrania

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  • Declaración de Filippo Grandi, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, en la que reitera el llamamiento urgente a proteger la infraestructura civil.

  • Grandi expresa su gratitud a los gobiernos y a los ciudadanos de los países vecinos de Ucrania por acoger a los refugiados ucranianos, alojarlos y protegerlos.

  • Califica a los trabajadores humanitarios de "valientes, ingeniosos y experimentados".

Señor presidente:

Saludos desde Ginebra.

Hoy y en los últimos días, han oído que las organizaciones humanitarias de las Naciones Unidas, junto con sus socios de organizaciones no gubernamentales, han permanecido en Ucrania. Permítanme comenzar diciendo lo orgulloso que me siento de que hayamos decidido hacerlo, al igual que lo hicimos en Afganistán hace unos meses.

Pero, naturalmente, como acabamos de escuchar, nuestros colegas sobre el terreno, al igual que el resto de la población civil, se encuentran ahora atrapados en este letal conflicto. Muchos de ellos han sido reubicados y los ataques militares podrían obligarlos a desplazarse de nuevo. Aun así, siguen esforzándose por llevar ayuda a las personas necesitadas siempre que una breve ventana de relativa seguridad permita distribuir ayuda humanitaria, trabajando con socios, en especial con ONG nacionales, a menudo en circunstancias extremadamente peligrosas.

Pero sabemos que ni siquiera estamos rascando la superficie para atender las necesidades de los ucranianos, entre ellos un número desconocido, pero sin duda muy considerable, de personas que se han visto obligadas a huir de sus hogares en los últimos días. La situación evoluciona tan rápidamente, y los niveles de riesgo son ya tan elevados, que resulta imposible para el personal humanitario distribuir de forma sistemática la ayuda que los ucranianos necesitan con desesperación.

Por ello, me sumo también al llamamiento urgente formulado por el Secretario General, y hace apenas unos minutos por el Coordinador del Socorro de Emergencia y por otros: los civiles y la infraestructura civil deben ser protegidos y preservados, y debe garantizarse el acceso humanitario para quienes prestan ayuda a las personas afectadas por la guerra. No hacerlo agravará los ya extraordinarios niveles de sufrimiento humano.

Señor presidente:

Además de la grave situación dentro de Ucrania, y como acaba de decirnos Martin, cientos de miles de personas buscan refugio en países vecinos. Necesitan, ante todo, seguridad y protección, pero también alojamiento, alimentos, higiene y otro tipo de apoyo, y lo necesitan con urgencia.

En este momento, hay 520.000 refugiados procedentes de Ucrania en países vecinos. Esta cifra ha aumentado de forma exponencial, literalmente hora tras hora, desde el jueves. He trabajado en crisis de refugiados durante casi 40 años y pocas veces había visto un éxodo de personas que aumentara tan increíblemente rápido; seguramente, el mayor en Europa desde las guerras de los Balcanes. Más de 280.000 han huido a Polonia. Otros 94.000 a Hungría, casi 40.000 se encuentran actualmente en Moldavia; 34.000 en Rumanía y 30.000 en Eslovaquia; decenas de miles en otros países europeos. También sabemos que un número considerable se ha dirigido a la Federación de Rusia.

Quiero felicitar a los gobiernos de los países receptores por permitir que los refugiados accedan a su territorio. Los desafíos de admitir y registrar, de atender las necesidades y garantizar la protección de quienes huyen son abrumadores, pero hasta ahora se han podido afrontar, aunque me preocupa seriamente el probable aumento continuo del número de llegadas. Señor presidente, es posible que acabemos de ver solo el comienzo.

Así pues, mi mensaje de hoy es de gratitud hacia los gobiernos de los países vecinos de Ucrania y, también, a través de ellos, mi sincero agradecimiento a los ciudadanos de esos países.

Ciudadanos corrientes de Polonia, Hungría, Moldavia, Rumanía, Eslovaquia y de otros países europeos han llevado a cabo extraordinarios actos de humanidad y bondad. Este es el instinto humanitario tan necesario en tiempos de crisis. Animo a los gobiernos a seguir garantizando el acceso al territorio a todas las personas que huyen: a los ucranianos, por supuesto, pero también a los nacionales de terceros países que viven en Ucrania, personas que están allí para trabajar o estudiar, y en algunos casos personas que se encuentran en Ucrania como refugiados, y todas las cuales se ven ahora igualmente obligadas a escapar de la violencia. En este momento crítico no puede haber discriminación alguna contra ninguna persona ni ningún grupo.

Soy consciente de que la Unión Europea, sus Estados miembros y otros gobiernos ya han prestado a los países que reciben refugiados procedentes de Ucrania un apoyo bilateral, que espero que continúe. El ACNUR, junto con sus agencias asociadas de las Naciones Unidas y con ONG nacionales e internacionales, está presente en todos estos países y estamos ampliando nuestra labor. Alentamos a los países de acogida a aprovechar nuestro apoyo y asesoramiento experto mientras abordan la situación y cumplen sus obligaciones internacionales.

Estamos prestando ayuda y podemos hacer más en ámbitos como la protección y el registro, la organización de la capacidad de acogida, la prestación de socorro de emergencia y de asistencia en efectivo, y la identificación y atención de las necesidades de los más vulnerables, muchos de ellos mujeres y niños, incluido un número cada vez mayor de menores no acompañados y separados de sus familias.

Señor presidente:

Lamento decir que, a menos que haya, como dijo Martin, un cese inmediato del conflicto, los ucranianos seguirán huyendo. Actualmente estamos planificando, repito: planificando, la atención de hasta cuatro millones de refugiados en los próximos días y semanas. Un aumento tan rápido supondría una enorme carga para los Estados receptores y sin duda pondría a prueba los sistemas de acogida y los recursos asociados. Al igual que todos los países que acogen refugiados en el mundo, no pueden quedar solos para asumir esta responsabilidad.

Por ello, acojo con satisfacción el respaldo expresado por numerosos Estados europeos en el Consejo de Justicia y Asuntos de Interior de la Unión Europea celebrado ayer, en favor de activar la Directiva sobre protección temporal para las personas que huyen de Ucrania. Si se activara, esto permitiría una acogida inmediata y temporal en la Unión Europea. También facilitaría el reparto de responsabilidades respecto de las personas que huyen de Ucrania entre los Estados europeos.

Como mencionó Martin, mañana lanzaremos el Llamamiento Humanitario de las Naciones Unidas para Ucrania, destinado a actividades tanto dentro como fuera del país. Ciudadanos particulares y empresas de todo el mundo ya han ofrecido un extraordinario apoyo financiero mediante miles de donaciones, más de 40 millones de dólares estadounidenses solo para el ACNUR en un par de días, y cuento con que los gobiernos hagan lo mismo, y con rapidez. Los ucranianos y los países que acogen a refugiados procedentes de Ucrania no pueden esperar.

Por último, señor presidente, quisiera recordar que los refugiados ucranianos, al igual que todos los demás (y no olvidemos la continua situación de penuria de los afganos, los sirios, los etíopes, el pueblo rohinyá de Myanmar y muchos otros), nunca quisieron ser refugiados. Nunca quisieron verse obligados a huir de sus hogares y todos ellos esperan regresar a su país lo antes posible.

Señor presidente:

Miembros del Consejo de Seguridad:

No es muy habitual que se me invite a informar al Consejo de Seguridad. Permítanme, por tanto, aprovechar esta oportunidad para reiterar lo que dije al Consejo la última vez que me invitaron, hace unos meses: que los trabajadores humanitarios son valientes, ingeniosos y experimentados, pero no pueden seguir el ritmo de los conflictos, cada vez más numerosos y graves en todo el mundo.

Me dirijo a ustedes en la sexta noche de angustia que se cierne sobre Europa, golpeada una vez más por la guerra, mientras millones de civiles ucranianos inocentes se refugian en búnkeres, se apresuran a subirse a trenes abarrotados y piensan con inquietud en el futuro de sus hijos.

Permítanme decir, como antiguo trabajador humanitario, que la responsabilidad que tienen ustedes de garantizar que, con el tiempo, la paz y la seguridad para todos prevalezcan sobre las luchas de poder y los intereses nacionales estrechos nunca ha sido tan urgente ni tan indispensable como lo es esta noche.

Si fracasan, si fracasamos, podría ser demasiado tarde para todos nosotros.

Gracias.

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