Contrarrestar los conflictos sectarios y religiosos en Oriente Medio

A Syrian refugee boy from Idlib, who now lives in Jordan after his family fled the violence in Syria, stands in front of his family's tent at a tented settlement in Madaba city, near Amman March 13, 2015. March 15 marks the fourth anniversary of peaceful protests against Syrian President Bashar al-Assad that started of the devastating conflict. After a government crackdown, the war has expanded into a civil conflict with regional backers. The conflict has killed some 200,000 people, created more than 3.9 million refugees, mostly in Turkey, Lebanon and Jordan, and displaced 7.6 million people within Syria, U.N. figures show. Picture taken March 13, 2015. REUTERS/Muhammad Hamed (JORDAN - Tags: POLITICS CONFLICT CIVIL UNREST SOCIETY IMMIGRATION) - GM1EB3F1RD501
Understanding why some communities are better able to remain resilient in the face of sectarianism offers important lessonsImage: REUTERS/Muhammad Hamed
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El sectarismo se ha convertido en un rasgo destructivo del Oriente Medio moderno.

Ya sea impulsado por élites políticas para preservar sus regímenes, por potencias regionales para ampliar su influencia o por líderes religiosos que se niegan a aceptar la legitimidad de otras confesiones, es probable que el sectarismo siga formando parte del panorama de Oriente Medio durante los próximos años.

Sin embargo, los resultados de un estudio de RAND Corporation sugieren que los episodios interminables de violencia sectaria y conflicto religioso no son inevitables, y que las sociedades de Oriente Medio pueden volverse más resilientes frente al sectarismo si adoptan una serie de medidas.

El estudio, Contrarrestar el sectarismo en Oriente Medio, financiado por el programa Religión en los Asuntos Internacionales de la Fundación Henry Luce, ofrece una perspectiva singular sobre cómo las comunidades se inmunizan frente al sectarismo o se recuperan de él.

En colaboración con académicos de distintas disciplinas, los investigadores de RAND analizaron las experiencias de cuatro países de la región con poblaciones de distintas confesiones y antecedentes de tensiones o conflictos sectarios: Líbano, Baréin, Siria e Irak.

Los investigadores analizaron por qué algunas comunidades podían mantener mejor su resiliencia frente al sectarismo. Esos hallazgos permitieron a los autores identificar lecciones más amplias y formular recomendaciones de políticas para reforzar la resiliencia y, en última instancia, prevenir los conflictos violentos de la región o reducir su intensidad.

Políticas clave para contrarrestar el sectarismo

Los Estados que buscan contrarrestar el sectarismo deberían considerar las siguientes medidas nacionales y locales:

  • Mejorar los controles fronterizos. Es fundamental cortar el flujo de recursos, suministros y combatientes procedentes del extranjero que alimenta los conflictos sectarios.

  • Limitar la financiación extranjera de líderes y partidos sectarios. Reducir los fondos procedentes del exterior y de los sistemas de clientelismo contribuirá a disminuir las tensiones y la violencia sectarias en la región.

  • Fomentar el desarrollo de la sociedad civil. Es crucial promover la libertad de expresión y de asociación en los diálogos con los socios regionales.

  • Tomarse en serio la planificación urbana. El desarrollo de zonas urbanas que integren a distintos sectores sociales y aumenten las interacciones económicas y sociales puede crear comunidades más estables y pacíficas.

  • Promover los medios de comunicación locales. Ampliar las inversiones de los donantes internacionales para respaldar una cobertura mediática con agendas no sectarias puede propiciar el diálogo y la integración sociales.

Niveles de división sectaria y conflicto en Oriente Medio

Cinco lecciones más amplias

Los autores identificaron las siguientes cinco lecciones generales a partir de los cuatro estudios de caso:

1) La geografía importa. Las fronteras fueron determinantes para establecer si ciertas comunidades se volvían más vulnerables a los actores sectarios, que a menudo procedían del extranjero. En Siria, por ejemplo, la capacidad de los actores sectarios para cruzar desde Turquía fue un factor clave en los altos niveles de violencia sectaria en Idlib. En Irak, la posibilidad de impedir la entrada física de milicias sectarias en algunos barrios ayuda a explicar las diferencias en los niveles de violencia sectaria entre comunidades.

2) Las élites políticas pueden tanto fomentar como obstaculizar el sectarismo. Las élites políticas con sistemas de clientelismo, especialmente cuando estos dependen de fuentes externas, pueden fomentar el sectarismo y frenar la cooperación entre confesiones. Sin embargo, cuando esas élites pierden legitimidad y no pueden responder a las necesidades de sus bases, como ocurrió en Líbano, pueden surgir oportunidades para líderes y movimientos alternativos con agendas no sectarias.

3) El desarrollo de la sociedad civil es fundamental. Los movimientos no sectarios necesitan cierta apertura del espacio político, al menos a nivel local, para que puedan organizarse en torno a asuntos que trasciendan las identidades sectarias, como el desarrollo económico, la reforma educativa, el empoderamiento de las mujeres y los desafíos ambientales. En el caso del movimiento Beirut Madinati, en Líbano, una crisis en la recogida de basura sirvió de punto de encuentro para la organización de base y la movilización política entre distintas confesiones.

4) La interacción entre distintas confesiones puede actuar como barrera frente al sectarismo. A medida que aumentan la confianza y los vínculos sociales entre los miembros de una comunidad pertenecientes a distintas confesiones, también crece el capital social, lo que puede ayudar a las comunidades a resistir el avance del sectarismo cuando surgen conflictos. Por el contrario, cuando las comunidades se diseñan para segregar a sus habitantes por confesión y crear disparidades económicas, como ocurrió en Hamad Town, en Baréin, aumentan las posibilidades de división sectaria y conflicto.

5) Las menores brechas socioeconómicas mejoran la capacidad de una comunidad para resistir el sectarismo. El ejemplo de 'Isa Town, en Baréin, demuestra que, a medida que se reducen las brechas socioeconómicas entre los residentes suníes y chiíes, es menos probable que surjan agravios sectarios y violencia. Sin embargo, en los barrios donde los agravios económicos y la discriminación son mayores, las comunidades son vulnerables a la violencia sectaria.

Conclusión

Al realizar este estudio, los investigadores de RAND no pretendían resolver el problema del sectarismo en Oriente Medio ni fingir que no existe. Su objetivo era, más bien, llenar importantes lagunas en la comprensión de los responsables de formular políticas sobre cómo puede estar actuando ya la resiliencia y qué factores podrían reforzarla o debilitarla.

Aunque la investigación ya ha arrojado luz sobre las posibles causas del sectarismo en la región, los responsables de formular políticas entienden mucho menos cómo podrían contrarrestarlo. Identificar la resiliencia en las comunidades locales de sociedades muy divididas de Oriente Medio es un paso en esa dirección, pero solo el comienzo para abordar un desafío complejo que probablemente seguirá afectando a la región durante años.

Contrarrestar el sectarismo en Oriente Medio. Lecciones de Líbano, Baréin, Siria e Irak, RAND Corporation

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