¿La verdadera causa del hambre y la hambruna? La guerra y una gobernanza deficiente

Zeinab, 14, (C) washes dishes as her mother Abdir Hussein gestures and her nephews play at a camp for internally displaced people from drought hit areas in Dollow, Somalia April 3, 2017. REUTERS/Zohra Bensemra SEARCH "ZEINAB DOLLOW" FOR THIS STORY. SEARCH "WIDER IMAGE" FOR ALL STORIES. - RTX34W4Z
It's time we were honest about the true causes of famine in countries like South Sudan and Yemen.Image: REUTERS/Zohra Bensemra
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Aquí estamos de nuevo. La hambruna vuelve a ocupar los titulares. Tras la sequía en Somalia, Etiopía y Kenia, el Comité de Emergencias por Desastres ha lanzado un llamamiento para África Oriental. Nos han recordado que tenemos una última oportunidad para evitar una devastación total en Sudán del Sur. En todo el continente, cada vez salen a la luz más horrores a medida que el ejército nigeriano recupera zonas que estaban en manos de Boko Haram. Fuera de África, al otro lado del golfo de Adén, hemos visto los cuerpecitos de niños consumiéndose en Yemen.

Ya he escrito antes que quienes trabajamos en ayuda humanitaria hemos explicado mal las causas de la fragilidad y las crisis; debemos ser más sinceros sobre la complejidad de estos fenómenos y no simplificar en exceso lo que hacemos. Así que aquí intentaré estar a la altura de ese compromiso. Eso significa que, cuando hablamos de estas crisis de hambre, no deberíamos limitarnos a pedirles que ayuden a alimentar a quienes pasan hambre, aunque esa ayuda sea urgente. También deberíamos hablar de los conflictos.

Image: The Economist

Crisis provocadas por el ser humano

El año pasado, el Banco Mundial revisó su postura sobre los conflictos y pasó de considerarlos uno entre muchos factores que causan sufrimiento y pobreza a reconocerlos como el principal factor. En Somalia, pese a algunos avances políticos, el conflicto ha dejado a más de la mitad de la población en situación de necesitar ayuda, y 363.000 niños padecen malnutrición aguda. En Nigeria, el conflicto con Boko Haram en el noreste del país ha dejado a 1,8 millones de personas aún desplazadas, ha impedido que los agricultores cultiven y ha hecho que 4,8 millones de personas necesiten ayuda alimentaria. En Yemen, la escalada del conflicto desde 2015 ha agravado una situación que ya era desesperada debido a la mala gobernanza, la pobreza y el débil estado de derecho. Ahora, más de 14 millones de personas necesitan ayuda alimentaria.

Solo si entendemos los conflictos podremos comprender estas crisis de hambre. Sudán del Sur es otro caso extremo. Trabajé allí durante dos años tras la firma del Acuerdo General de Paz en 2005 y conozco bien el país.

En estos momentos, Koch, donde trabaja Mercy Corps, se encuentra en lo que FEWSNET (el sistema de alerta temprana de hambrunas) denomina una «fase de emergencia de nivel 4». Esto significa que, en cuestión de meses, las personas y las familias empezarán a morir de hambre si no reciben suficiente ayuda. Sin embargo, hasta hace pocos años, Koch era una comunidad próspera, con tierras fértiles. Desde que estalló el conflicto en Sudán del Sur, en diciembre de 2013, la localidad ha quedado destruida por los enfrentamientos armados. Las familias han sido desplazadas varias veces y han denunciado enfermedades generalizadas en la comunidad por la falta de agua potable. Como le dijo a nuestro equipo en Koch un padre de cinco hijos: «Lo he perdido todo; quemaron mi casa, lo saquearon todo y no sé cómo reconstruir mi vida».

En los lugares donde trabajamos y la gente se enfrenta a la inanición, el patrón es el mismo. El hambre no es un fenómeno ambiental excepcional: la provoca el ser humano y es resultado de una combinación mortal de conflictos, marginación y gobernanza deficiente.

Soluciones a largo plazo

En Sudán del Sur, al igual que en Somalia, Nigeria y Yemen, las condiciones similares a la hambruna no suelen deberse a la falta de alimentos. Estas crisis existen por la violencia y los conflictos.No necesitan más alimentos; necesitan inversión en prevención de conflictos y en la estabilidad que esta aporta.

Por supuesto, es más fácil decirlo que hacerlo. Abordar las causas profundas de los conflictos y fortalecer la resiliencia ante las crisis es sumamente difícil y complejo. Pero organizaciones como Mercy Corps desarrollan constantemente formas nuevas y mejores de impulsar la consolidación de la paz y la prevención de conflictos, sobre todo a nivel comunitario. Es necesario respaldar estos enfoques complejos y de largo plazo, porque podrían evitar que se necesite otro llamamiento para combatir la hambruna. También necesitamos que la gente entienda que intentamos abordar las causas subyacentes.

El Consejo de la Agenda Global sobre Fragilidad, Violencia y Conflictos del Foro Económico Mundial concluyó que los socios empresariales pueden contribuir a crear sociedades estables, inclusivas y prósperas, que respeten el estado de derecho y se beneficien de una gobernanza responsable. Tanto las empresas locales como las multinacionales pueden desempeñar un papel importante y, a menudo, trabajar juntas para apoyar y hacer crecer las economías locales y nacionales y, en el proceso, contribuir a las iniciativas de otros para reducir la fragilidad y los conflictos.

No estoy sugiriendo en absoluto que no debamos apoyar los llamamientos de ayuda en situaciones de crisis. Cuando una comunidad está sumida en la hambruna, necesita ayuda, y la necesita rápido. Estas respuestas salvan vidas. Pero si no dedicamos tiempo a comprender y apoyar enfoques a largo plazo, como la prevención de conflictos y la consolidación de la paz, seguiremos enfrentándonos a crisis prolongadas, migración forzada y los problemas de seguridad asociados que nos afectan a todos.

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