Tras otro tiroteo masivo en Estados Unidos, esta vez en un instituto de Florida, el mundo empresarial está endureciendo su postura sobre el control de armas.
La mayoría de los estadounidenses afirma que quiere restricciones más estrictas sobre quién puede comprar armas, en un contexto de al menos 1.607 tiroteos masivos desde 2012.
Pero, en un país donde el derecho a poseer un arma es un símbolo de profundas divisiones políticas, no se ha legislado lo suficiente para restringir el acceso a armas potentes.

La primera señal de que los líderes empresariales tomarían cartas en el asunto llegó poco más de una semana después del tiroteo. El 22 de febrero, el First National Bank of Omaha anunció que no renovaría su contrato para emitir tarjetas Visa con la marca de la Asociación Nacional del Rifle.

Desde entonces, en respuesta a la reacción pública bajo la consigna #BoycottNRA, decenas de empresas han roto sus vínculos con el grupo favorable a las armas, eliminando descuentos que antes ofrecían a los miembros de la organización. Otras empresas han ido aún más lejos y han puesto en marcha políticas que el Gobierno había considerado, pero no había logrado implementar.
Por ejemplo, Dick's, el mayor proveedor de artículos deportivos de Estados Unidos, anunció que elevará a 21 años la edad mínima para comprar armas y munición, y que dejará de vender armas de estilo militar.
«Nuestros pensamientos y oraciones acompañan a todas las víctimas y a sus seres queridos. Pero los pensamientos y las oraciones no bastan», escribió en Twitter Edward W. Stack, director ejecutivo de la empresa. «Reconocemos y valoramos que la gran mayoría de los propietarios de armas de este país respetan la ley. Pero tenemos que ayudar a resolver el problema que tenemos delante». Otras empresas, incluida Walmart, el mayor minorista de Estados Unidos, han hecho anuncios similares.
Las medidas no han estado exentas de polémica: algunos sostienen que las empresas no deberían inmiscuirse en debates políticos y culturales más amplios. Pero eso no es lo que piensan los consumidores. En 2017, la firma de investigación Edelman descubrió que más del 50 % de las personas tienen más probabilidades de comprar una marca que se pronuncia sobre temas polémicos que una empresa que no lo hace.
Otros sostienen que las empresas estadounidenses no han ido lo bastante lejos. Por ejemplo, en un artículo de opinión para The New York Times, Andrew Ross Sorkin instó a los gigantes del sector financiero a dejar de hacer negocios con vendedores de armas, siguiendo el ejemplo de PayPal, Square, Stripe y Apple Pay.
«La comunidad empresarial tiene una verdadera oportunidad de llenar ese vacío y demostrar que toda esa retórica sobre la responsabilidad moral no está vacía», señala. Esperemos que más empresas aprovechen esa oportunidad.

