6 mitos que frenan el papel de las mujeres como constructoras de paz

An opposition supporter draws peace signs on the shield of a riot police officer during a protest in front of the Supreme Electoral Council (CSE) building in Managua, Nicaragua August 5, 2015. The protesters said they were demonstrating to demand fairer elections in the country next year. REUTERS/Oswaldo Rivas - GF20000014620
Including women in the peace-building process is often only an afterthoughtImage: REUTERS/Oswaldo Rivas
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Este artículo forma parte de la plataforma de Geoestrategia del Foro Económico Mundial

El fortalecimiento del papel de las mujeres en los procesos de paz es una prioridad de la comunidad internacional desde la adopción de la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre Mujeres, Paz y Seguridad (MPS) en 2000.

Los responsables políticos, académicos y profesionales han hecho esfuerzos cada vez mayores por promover procesos de paz inclusivos y sensibles al género. Casi dos décadas después de la histórica resolución de la ONU, ¿por qué su aplicación sigue siendo muy deficiente?

Mediación sensible al género puede entenderse como (i) garantizar la participación de las mujeres; (ii) incorporar las perspectivas de las mujeres, que aportan distintas interpretaciones de las causas y consecuencias del conflicto; y (iii) acuerdos de paz que respondan a las necesidades específicas de mujeres y niñas, hombres y niños.

En el informe “7 mitos que obstaculizan la inclusión de las mujeres”, Inclusive Security recogió los conceptos erróneos generalizados que dificultan que la mediación para la paz sea inclusiva y sensible al género.

Cinco años después, nos preguntamos: ¿siguen existiendo estos mitos o ya han quedado obsoletos?

En mayo, la Crisis Management Initiative (CMI) y SIPRI reunieron a destacados expertos en una mesa redonda Más allá de las palabras: incorporar una perspectiva de género a la mesa de negociación.

Las conclusiones fueron inequívocas: los grandes conceptos erróneos siguen debilitando los esfuerzos por hacer realidad una mediación para la paz sensible al género. Partiendo de las aportaciones del debate, estos son seis mitos persistentes que frenan el progreso:

Mito 1: Existen “asuntos de mujeres” diferenciados

Cuando se trata de acuerdos de paz, es habitual preocuparse por si los “asuntos de mujeres” se abordan adecuadamente. Aunque bien intencionada, esta preocupación está mal enfocada. ¿Existen realmente cuestiones que afecten solo a las mujeres? ¿Lo que importa en materia de paz y seguridad no concerniría a las mujeres? El conflicto afecta de manera diferente a hombres y mujeres, pero a menudo se interpreta que determinados temas solo son pertinentes para un género.

Los participantes en esta sesión analizaron cómo este concepto erróneo impregna el discurso y la práctica de la mediación, y cómo se invita con regularidad a las líderes mujeres a expresar su opinión sobre los “asuntos de mujeres”, como si estos pudieran distinguirse fácilmente de otros asuntos.

¿Cuántos hombres han sido invitados a opinar sobre los “asuntos de hombres” y cuáles serían? El lenguaje de los “asuntos de mujeres” puede correr el riesgo de limitar el espacio político de las mujeres para contribuir y no refleja la realidad de que todos los temas abordados en los procesos de paz conciernen a hombres, mujeres y otros géneros. Pueden afectarles de distintas maneras, y comprender estos matices es esencial para un enfoque sensible al género.

Incorporar a las mujeres a mitad de camino es, en el mejor de los casos, un esfuerzo a medias, y suele dar lugar a soluciones rápidas del tipo “añadir mujeres y remover”

Mito 2: El proceso de paz comienza en la mesa de negociación

“Siempre llegamos demasiado tarde” es un sentimiento que se repite en países afectados por conflictos, desde Colombia hasta Myanmar y Sudán del Sur.

La cuestión de la participación de las mujeres suele plantearse cuando se convocan las conversaciones formales, mucho después de que hayan comenzado las negociaciones previas, las consultas y la definición de la agenda.

Irónicamente, esta fase inicial es precisamente cuando más se necesita una amplia gama de perspectivas sobre los factores que impulsan el conflicto y la paz. También es el momento en que pueden prepararse la movilización, el fortalecimiento de capacidades y la formación de intereses. Se señaló que incorporar a las mujeres a mitad de camino es, en el mejor de los casos, un esfuerzo a medias, y que a menudo da lugar a soluciones rápidas del tipo “añadir mujeres y remover”.

Mito 3: Nombrar a un asesor de género lo resolverá todo

El nombramiento de asesores de género en los equipos de mediación se ha convertido en una práctica habitual, lo cual es un avance loable. Sin embargo, la presencia de asesores de género no es una solución milagrosa para garantizar un proceso sensible al género.

Con demasiada frecuencia, su nombramiento parece considerarse un trámite cumplido, como si la mera presencia de asesores de género garantizara un proceso sensible al género. Pero la eficacia del trabajo de los asesores de género depende del equipo de mediación en su conjunto y, sobre todo, de la cooperación con las partes interesadas nacionales.

El análisis de conflictos y la mediación sensibles al género son una tarea de equipo, en la que un asesor dedicado puede ser un recurso valioso, pero no el único autor ni ejecutor. Es importante señalar que los asesores de género no están para sustituir la participación de las representantes de las mujeres del país en cuestión. Su labor consiste, más bien, en reforzar los canales para involucrar a las partes interesadas nacionales.

Mito 4: Las mujeres como voces

Otro obstáculo para la participación de las mujeres en los procesos de paz es la percepción de las mujeres como sujetos despolitizados o como meras voces, en lugar de actores con derecho propio.

Además, las mujeres son vistas reiteradamente como un grupo homogéneo con una única voz que habla de los “asuntos de mujeres”. Como expresó uno de los panelistas, “las mujeres han sido percibidas con frecuencia como voces, pero somos más que eso, nosotras somos agentes, no solo voces. Ese papel, por sí solo, despoja a las mujeres de su capacidad de acción y de su titularidad.”

Esta percepción está arraigada en el lenguaje de la paz y la seguridad mundiales, que tiende a presentar a las mujeres como víctimas pasivas y frágiles necesitadas de protección. El pilar de “protección” de la Resolución 1325 del CSNU ha sido con frecuencia el principal centro de atención, eclipsando los aspectos de participación y prevención de conflictos de la agenda MPS. Además, rara vez se escuchan realmente las voces de las mujeres, a menos que y hasta que se traduzcan en disposiciones concretas en los acuerdos de paz y en recursos para su aplicación.

Mito 5: La mediación es una magia política en salas llenas de humo

La mediación internacional para la paz suele presentarse como una especie de “magia política” que tiene lugar en salas llenas de humo. Los participantes abordaron cómo esto dificulta el acceso de las mujeres a las negociaciones de paz.

Los ideales que sustentan una visión tan restringida de la mediación favorecen a determinados hombres a la hora de hacer nombramientos.

Si la experiencia militar y el compañerismo son requisitos previos para los mediadores, las opciones de elegir a mujeres para estos puestos pueden ser limitadas. Es fundamental desmontar la imagen de la mediación como un enigmático juego político protagonizado por personalidades carismáticas y misteriosas. El foco debería estar, más bien, en las competencias profesionales y la experiencia técnica, respaldadas por el mandato político y la posición necesarios.

Mito 6: Solo necesitamos más pruebas

Con frecuencia se sostiene que se necesitan más pruebas de los beneficios de la participación de las mujeres para justificar los esfuerzos por ampliar su inclusión en las conversaciones de paz. Este enfoque instrumentalista fue cuestionado durante la mesa redonda.

Los participantes subrayaron la necesidad de normalizar el equilibrio de género en las negociaciones de paz: “¿Por qué tenemos que justificar nuestra participación todo el tiempo? Nuestros colegas hombres no necesitan hacerlo.” Los participantes sostuvieron que la necesidad de justificar la participación de las mujeres con pruebas empíricas surge de normas patriarcales. Considerar a los hombres como la norma y a las mujeres como desviaciones de esta norma reproduce la dominación masculina y la percepción de las mujeres como algo añadido a un estado de cosas natural.

Esto cuestiona el aumento de la participación de las mujeres y reproduce sesgos inherentes. Por ello, es importante evaluar de manera crítica las preguntas de investigación sobre la participación de las mujeres y repensar los argumentos utilizados para ello. Durante la mesa redonda se destacó la preferencia por un enfoque normativo: “Las mujeres, que constituyen la mitad de la población mundial, deberían poder participar simplemente porque es su derecho; el equilibrio de género en la sociedad debería reflejarse en la mesa de negociación de paz.”

Desmontar los mitos sobre la mediación para la paz

El debate del Foro de Estocolmo de 2018 puso de relieve que son estos mitos persistentes sobre las mujeres, los hombres y la mediación los que frenan el avance hacia procesos de paz sensibles al género. El lenguaje y las palabras que utilizamos moldean nuestro pensamiento y nuestras acciones. Solo podemos empezar a desmontar estos mitos siendo conscientes y críticos con la forma en que hablamos de la mediación para la paz y de los papeles que desempeñan en ella mujeres y hombres.

La perspectiva de género abarca todos los aspectos de la sociedad, como la economía, las estructuras sociales, las normas culturales, los comportamientos y las relaciones. Todos los asuntos son asuntos de mujeres, y todo lo que se aborda en un acuerdo de paz tiene aspectos de género. Esto debería reconocerse en los debates políticos, en foros como la Asamblea General, para hacer realidad una mediación para la paz sensible al género.

Más allá de los “asuntos de mujeres” y las salas llenas de humo: desmontar los mitos sobre el género en la mediación para la paz, Yeonju Jung y Emma Bjertén-Günther, Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo, y Johanna Poutanen, Silja Grundström y Maria Ristimäki, Crisis Management Initiative

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