Los conflictos, la violencia, la persecución y las violaciones de los derechos humanos provocaron que, a finales de 2018, el número de personas desplazadas alcanzara la cifra récord de 70,8 millones.
Los últimos datos de la Agencia de la ONU para los Refugiados representan un aumento de 2,3 millones de personas respecto al año anterior, el doble que hace dos décadas, y equivalen aproximadamente a la población de Tailandia.
Pero la cifra real podría ser mayor, porque los datos solo reflejan parcialmente la actual crisis política y económica de Venezuela, de donde han huido alrededor de cuatro millones de personas, según el ACNUR.
Estos son los datos clave sobre la población desplazada del mundo que recoge el informe Tendencias Globales del ACNUR: Desplazamiento forzado en 2018.

1. En 2018 hubo más de 13 millones de personas recién desplazadas
Las cifras del informe incluyen a las personas refugiadas, solicitantes de asilo y desplazadas internas.
Aunque algunas personas desplazadas lograron regresar a su país de origen, en 2018 hubo 13,6 millones de personas recién desplazadas; esto significa que 37.000 personas se vieron obligadas a huir de sus hogares cada día del año a causa de la guerra o la persecución.
Un total de 3,5 millones de solicitantes de asilo —personas bajo protección internacional a quienes aún no se les ha concedido el estatuto de refugiado— esperaban una decisión sobre sus solicitudes; 1,7 millones eran nuevos solicitantes.
Más personas solicitaron asilo en Estados Unidos que en cualquier otro país, seguido de Perú, Alemania, Francia y Turquía.
2. La mayoría de las personas refugiadas procede de solo cinco países
Más de dos tercios de todas las personas refugiadas proceden de solo cinco países: Siria, Afganistán, Sudán del Sur, Myanmar y Somalia. En cada uno de ellos, la guerra y los disturbios explican las elevadas cifras de personas desplazadas.

Las personas sirias constituyen el mayor grupo de personas desplazadas: 13 millones viven en situación de desplazamiento, entre ellas 6.654.000 personas refugiadas, 6.184.000 desplazadas internas y 140.000 solicitantes de asilo.
Siria ha sido el principal país de origen de las personas refugiadas durante más de cinco años.
3. La mayoría de las personas refugiadas busca refugio en el país vecino
Casi cuatro de cada cinco personas refugiadas del mundo buscaron refugio en un país vecino de su lugar de origen.
Desde que comenzaron las hostilidades en Siria en 2011, las personas refugiadas han huido en su mayoría a través de la frontera hacia Turquía, que actualmente acoge a la mayor población refugiada del mundo: 3,7 millones de personas. Además de los 3,6 millones que huyeron de Siria, Turquía ha acogido a cantidades menores de personas refugiadas de Irak, Irán y Afganistán.
La población refugiada en Pakistán procede casi exclusivamente de Afganistán y se ha mantenido estable durante el último año; el número de recién nacidos en esa población equivale al de las personas que regresan a sus hogares.
4. Menos personas refugiadas regresan a sus hogares
Aunque la población refugiada mundial total aumentó durante 2018, menos personas regresaron a su país de origen que el año anterior.

Durante 2018, el número de personas refugiadas que regresaron a sus países de origen fue de 593.800, frente a 667.400 en 2017.
Aunque la situación en Siria está lejos de ser estable, más de 210.000 personas refugiadas sí regresaron a sus hogares, en su mayoría desde Turquía.
Sudán del Sur registró el segundo mayor número de personas refugiadas que regresaron, principalmente desde Uganda.
5. Casi la mitad de las personas refugiadas del mundo son niños
En 2018, los menores de 18 años representaban aproximadamente la mitad de la población refugiada mundial. Muchos estaban solos o separados de sus padres y, por tanto, corrían riesgo de sufrir abusos y explotación.
Durante 2018, se informó que 27.600 niños solos o separados de sus familias habían solicitado asilo. A finales de 2018, se informó que había 111.000 niños de este tipo entre la población refugiada.
Sin embargo, muchos países no informan sobre las cifras de este grupo de personas refugiadas especialmente vulnerable, o las notifican de forma incorrecta, por lo que las cifras reales quedan subestimadas.

