La automatización suele sustituir el trabajo humano, pero en los últimos sesenta años muy pocas veces ha eliminado una ocupación entera.
Según un documento de trabajo del economista de Harvard James Bessen, desde entonces la automatización solo ha eliminado una de las 270 ocupaciones detalladas que figuraban en el censo estadounidense de 1950. La única excepción: los operadores de ascensores.
Bessen descubrió que, aunque el Gobierno ha eliminado otras ocupaciones del censo por factores como la falta de demanda (encargados de pensiones) y la obsolescencia tecnológica (operadores de telégrafo), solo los operadores de ascensores deben la desaparición de su ocupación principalmente a la automatización.
Es probable que la tendencia de los últimos 60 años continúe. Aunque casi todos los empleos actuales tienen algún aspecto que la tecnología disponible puede automatizar, muy pocos se pueden automatizar por completo, según un análisis reciente de McKinsey.
«Esta distinción es importante porque implica resultados económicos muy diferentes», escribió Bessen en una columna el año pasado. «Si un empleo se automatiza por completo, la automatización necesariamente reduce el empleo. Pero si solo se automatiza parcialmente, el empleo podría incluso aumentar». Eso fue lo que ocurrió, por ejemplo, cuando la tecnología de tejido avanzó durante la Revolución Industrial. El precio de la tela bajó, más personas la compraron y las fábricas contrataron a más trabajadores para satisfacer la demanda, aunque cada trabajador podía ser mucho más productivo con ayuda de las máquinas.
Ese es el escenario positivo. En el caso de algunos productos y servicios, la bajada de los precios no creará más empleos porque no aumentará la demanda. Y siempre está el argumento de que la tecnología moderna avanza tan rápido que nada de lo que sabemos sobre cómo se ha adaptado la economía a las nuevas tecnologías en el pasado resulta pertinente.
En cualquier caso, en la historia de la automatización y el empleo, los operadores de ascensores salieron realmente mal parados.





