La idea convencional sobre cómo tocar las fibras emocionales con la música es, básicamente, esta: los acordes mayores levantan el ánimo y acompañan letras alentadoras, mientras que los menores son para melodías más oscuras y con un lenguaje sombrío.
Un nuevo estudio publicado en Royal Society of Open Science el 15 de noviembre confirma esto en cierta medida, pero añade algunos matices. El artículo, titulado «The minor fall, the major lift», en alusión a la canción «Hallelujah» de Leonard Cohen, encontró diferencias significativas en la forma en que se han combinado las letras con acordes mayores y menores en distintas regiones geográficas, géneros musicales y épocas históricas.

Investigadores de la Universidad de Indiana en Bloomington analizaron alrededor de 90.000 canciones en inglés de distintos géneros (como rock clásico, pop, punk, metal, R&B y música religiosa), escritas por músicos de todo el mundo, publicadas desde 1950 y alojadas en ultimate-guitar.com. Evaluaron los acordes utilizados en las canciones y juzgaron la valencia emocional de las letras mediante una escala habitual en las ciencias sociales que puntúa 222 palabras distintas del 1 al 9 según su positividad emocional. «Love» (amor), por ejemplo, es una palabra de valencia alta, con una puntuación de 9, mientras que «pain» (dolor) tiene valencia baja y recibe un 1.
Resulta que, en todo el mundo, las melodías sombrías están perdiendo popularidad. Las canciones de baja valencia emocional —melodías con letras negativas— se hicieron cada vez más comunes entre 1950 y 2010, pero desde entonces se han escrito con menos frecuencia. Los investigadores no ofrecieron una explicación para el aparente aumento de la positividad en las letras y solo señalaron que hacen falta más estudios.
Para obtener una perspectiva geográfica, los investigadores compararon canciones de Asia, Australia, América del Norte, Escandinavia y Europa occidental. Descubrieron que las canciones asiáticas tenían las letras más positivas, mientras que, con los años, los músicos escandinavos demostraron tener letras sombrías, como sin duda pueden atestiguar los aficionados al K-pop coreano, tan enérgico, y al estilo de death metal sueco, singularmente lúgubre.
Sin embargo, el vínculo entre el estado de ánimo de las letras y determinados acordes musicales quizá no sea universal. Mientras que las canciones escandinavas con letras positivas tendían a componerse con acordes mayores, las canciones asiáticas de valencia alta tenían la misma probabilidad de utilizar progresiones de acordes mayores y menores.
Dicho esto, todas las canciones analizadas en este estudio estaban en inglés. Las melodías de compositores asiáticos escritas en una lengua extranjera quizá no reflejen la misma sofisticación en el contenido de las letras ni las mismas preocupaciones que las canciones escritas en las lenguas maternas de cada persona. Todavía es pronto para concluir que la valencia emocional de la música es cultural.
Por último, el análisis por géneros no fue muy sorprendente. Las canciones de metal y punk suelen tener muchas más letras sombrías que otros géneros, con abundantes palabras como «pain» (dolor) y «death» (muerte). En cambio, la música religiosa y el rock clásico de los años sesenta, por ejemplo, utilizan muchas palabras positivas de alta valencia emocional, como «praise» (alabanza) y «love» (amor).

