Pronto podrás vender tus datos y ganar dinero

Guests use their mobile devices during the David Koma Spring/Summer 2015 collection presentation at London Fashion Week September 14, 2014. REUTERS/Stefan Wermuth (BRITAIN - Tags: FASHION) - RTR466NP
China's first digital data bank is helping ordinary citizens turn a profit from their online footprints.Image: REUTERS/Stefan Wermuth
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Hoy en día, cada huella que dejamos en internet puede monetizarse. Esta idea se me ocurrió por primera vez cuando fundé mi empresa de datos, Chengtai, en 2010. En aquel entonces, nuestra tecnología perfeccionada de mapeo de datos permitía a mi empresa captar clientes para un banco comercial local, lo que generaba una comisión de 100 yuanes (entonces, unos 16 dólares) por cada operación. Nuestro servicio ágil y preciso permitía al banco enviar tarjetas de crédito a los nuevos clientes el mismo día en que las solicitaban. Desde entonces, hemos recopilado abundantes datos de millones de personas, incluidos sus empleos, ingresos anuales y niveles educativos.

Mi empresa ha evolucionado mucho con los años. Ahora ya no nos limitamos a recopilar datos personales como hacen todos los demás, sino que también nos proponemos ser la primera empresa de China en convertir los datos en activos digitales que puedan generar ingresos para los ciudadanos particulares.

Desde las listas de la compra hasta los destinos de vacaciones, pasando por las facturas de servicios y los extractos bancarios, así como las solicitudes de empleo y los historiales médicos, demasiadas empresas e instituciones rastrean los datos que conforman nuestro rastro digital. El uso indebido de datos privados ha provocado un número sin precedentes de quejas. En febrero, una encuesta del periódico China Youth Daily, afiliado a la Liga de la Juventud Comunista de China, reveló que casi el 70 % de unos 2.000 encuestados creía que las empresas de internet habían filtrado su información personal. Además, la mayoría pidió una protección jurídica más sólida de sus datos privados. Hasta la fecha, sin embargo, ni la prudencia personal ni las medidas oficiales han impedido que quienes hacen un uso indebido de los datos arruinen vidas.

Aunque los ciudadanos y las empresas suelen discrepar sobre quién es propietario de los activos digitales y quién los utiliza —en particular, los datos de los ciudadanos particulares—, cada vez hay más consenso en que esos datos deben pertenecer a quienes los crean y no a quienes los recopilan. Además, las empresas que prestan servicios de macrodatos no deberían poder vender esos datos a clientes externos sin el consentimiento previo de sus creadores. Pero, para transformar los datos privados de mercancía en activo, cada uno de nosotros debe tener la capacidad de autorizar el uso comercial de sus datos. Con ese fin, tanto China como la UE han avanzado en la creación de leyes que reconocen la propiedad privada de los datos personales.

Tu rastro digital vale muchísimo dinero para las empresas y otras instituciones. Sin embargo, nunca llegas a participar de ese valor. —Toni Fan, emprendedor

En abril de 2016, tras cuatro años de deliberaciones, el Parlamento Europeo aprobó una ley histórica sobre la protección de los ciudadanos particulares en lo que respecta al tratamiento y la libre circulación de los datos personales. Entre los derechos de los ciudadanos destacados en el Reglamento General de Protección de Datos, quienes crean datos personales tienen derecho a exigir que las empresas o las personas que los recopilan los eliminen cuando ya no quieran que se compartan. Además, los recopiladores de datos deben garantizar, previa solicitud, que todos los usuarios externos hayan eliminado por completo los datos que recibieron.

La ley de ciberseguridad de China, que entró en vigor en junio, establece directrices para la protección de los datos privados y las obligaciones de quienes recopilan datos y los almacenan, procesan, utilizan o transfieren. En junio de 2016, los principales legisladores del país también debatieron la posibilidad de otorgar protección jurídica a la propiedad virtual y a la información digital, incluidos los datos personales en línea y las monedas virtuales como el bitcoin. Pero, mientras se concretan los detalles, se ha instado a los miembros de la Sociedad de Internet de China —un consejo empresarial de las firmas de internet chinas— a «preservar voluntariamente los derechos legales de sus consumidores y mantener la confidencialidad de sus datos».

Otro derecho jurídico —contemplado en la normativa de la UE, pero aún no aplicado en China— se refiere a la transferencia libre de datos de un responsable del tratamiento a otro, a petición del titular de los datos. En la actualidad, es bastante fácil depositar activos en forma de dinero en un banco y retirarlos de otro. Pero transferir datos personales entre JD.com y Taobao, por ejemplo, los dos mayores mercados en línea de China, es mucho más difícil, cuando no del todo imposible. En esos casos, ¿por qué las empresas de macrodatos atienden a grandes corporaciones, pero no a los consumidores particulares? ¿Por qué no podemos trasladar fácilmente nuestros datos de una plataforma a otra y exigir libremente que se eliminen cuando nos apetezca?

En la próxima etapa de la economía de los datos, los ingresos en línea procedentes del trabajo digital sustituirán a los salarios obtenidos fuera de internet y nos permitirán ganarnos la vida con los datos que compartimos. —Toni Fan, emprendedor

Lo repito: tu rastro digital vale muchísimo dinero para las empresas y otras instituciones. Sin embargo, nunca llegas a participar de ese valor. Y eso no es todo: apenas sabes quién lo recopila, quién lo vende y quién lo compra. Además, tus datos están tan dispersos por internet que nadie puede verlos en su totalidad.

Por eso he diseñado lo que podría ser el primer banco de datos digital del mundo. Los usuarios pueden optar por introducir sus datos en nuestro sistema para realizar una tarea determinada; por ejemplo, proporcionar información personal a una plataforma de compras en línea o a una compañía de seguros. Ese llamado trabajo digital les genera créditos sobre sus datos que, a su vez, se ingresan en una cuenta personal del banco de datos digital.

Creamos estas tareas principalmente para clientes corporativos que buscan servicios de datos. Más adelante, pagamos dividendos a los titulares de los datos a cambio del acceso a sus activos. Este acuerdo tiene muchas ventajas. En primer lugar, a las empresas de datos les interesa a largo plazo demostrar que pueden utilizar los datos de forma responsable. En segundo lugar, permite a los titulares de los datos controlar quién los conserva y los utiliza. Por último, convierte una llamada comercial no solicitada de un agente inmobiliario cualquiera en una oportunidad para ingresar dinero de verdad en tu cuenta bancaria.

La mayoría de las empresas basadas en internet, tanto en China como en otros países, consisten en que las personas ganan dinero fuera de internet y lo gastan en línea. Creo que, en la próxima etapa de la economía de los datos, los ingresos en línea procedentes del trabajo digital sustituirán a los salarios obtenidos fuera de internet y nos permitirán ganarnos la vida con los datos que compartimos, además de abrir camino a una nueva generación de empresas emergentes tecnológicas dedicadas exclusivamente a los ingresos obtenidos mediante el trabajo digital.

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