La doctora Ngozi Okonjo-Iweala se ha convertido en la primera mujer y en el primer africano en ser elegido director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
En su anterior cargo de ministra de Finanzas de Nigeria, combatió la corrupción y propició cambios positivos para su país.
Al frente de la OMC, uno de sus principales objetivos será elevar el nivel de vida de todas las personas.
La economista nigeriana Monica Orisadare analiza el logro de Okonjo-Iweala y su significado.
¿Qué representa su ascenso profesional para las mujeres nigerianas?
En realidad, se trata de un gran logro, no solo desde la perspectiva de la mujer nigeriana, sino también desde la de la mujer africana y la de las mujeres de todo el mundo. Romper este techo de cristal es un logro para todas las mujeres. Significa que aún hay esperanza, a pesar de lo que vemos sobre el terreno.
Los datos muestran que el número de mujeres en puestos de poder, el número de mujeres como líderes empresariales, en comparación con el de los hombres, es alarmantemente bajo. Para 2030 se espera que el mundo haya alcanzado al menos cierta igualdad de género, tal como establecen las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. En muchas ocasiones, las mujeres consideran que es una hazaña difícil de lograr. Son muchas las mujeres que luchan por ser escuchadas. Y, pese a sus esfuerzos, pueden llegar a pensar que quizá no sea posible, dada la naturaleza patriarcal del mundo en que vivimos. Pero lo que demuestra este nombramiento es que los gobiernos, las organizaciones y la sociedad siguen creyendo en las mujeres y en que pueden seguir llegando a la cúspide para dirigir los asuntos.
Este logro no es fruto de un solo día de trabajo. Es una especie de inversión que ella ha cultivado durante mucho tiempo.
¿Tendrá algún efecto sobre las mujeres de Nigeria?
Creo que sí. Es un impulso, un estímulo para las mujeres de Nigeria. Conozco a muchas personas, muchas mujeres que se esfuerzan en todos los ámbitos de la vida aquí, ya sea en el mundo académico, como líderes empresariales o en la política, pero actualmente la cifra que tiene el país es muy baja y poco alentadora. Nigeria se encuentra entre los países con menor proporción de mujeres en el parlamento. En la actualidad, Nigeria solo tiene un 3,63 % de representación femenina en el parlamento. Esto está muy lejos de lo que se necesita: el 35 % mediante la acción afirmativa. Cuando empezamos a hablar de proyectos y programas que afectarán a las mujeres, todavía no hemos llegado.
Su nombramiento significa que no debemos bajar la guardia en nuestra lucha contra la desigualdad de género. Aún debemos esforzarnos más para ganar esta batalla y conseguir lo que queremos.
¿Qué opina del nombramiento, como académica femenina, experta en género y economista del desarrollo?
¿Qué me transmite? Veo determinación y muchos años de trabajo duro.
Para mí, como economista del desarrollo y como académica, la veo como un modelo a seguir, que es lo que es. De hecho, es una mentora para todas las mujeres que luchan por alcanzar el éxito. Es firme en sus objetivos. Nunca se rindió, a pesar de la oposición.
Creo que posee algunas cualidades de las que he aprendido y que también respeto. Teniendo en cuenta su origen, sé que debió de luchar mucho. Debió de trabajar en situaciones en las que siempre había más hombres que mujeres. Puedo afirmar categóricamente que eso es lo que ocurre en muchos lugares de trabajo de todo el mundo y en mi departamento de la universidad. Tenemos unos 30 miembros del personal académico, de los cuales solo cuatro son mujeres.
Esto ocurre en la mayoría de los departamentos. Por eso, si cada vez llegan menos mujeres, significa que debemos esforzarnos más y no bajar los brazos. Si empujamos un poco más, llegaremos al punto en que destacaremos, como ella lo ha hecho ahora.
Destacó entre tantos otros, incluso entre los hombres. Es una fuerza a tener en cuenta y es alguien digno de imitar.
Para mí, destaca como persona; es una fuente de fortaleza, alguien a quien admiro y de quien quiero aprender.
¿Cómo explica su ascenso? ¿Qué pudo haber sido determinante?
En primer lugar, su origen. Su entorno familiar, su formación académica y sus experiencias. Recibió una buena educación, que le proporciona una ventaja. Y luego, sus experiencias en el Banco Mundial y también como ministra de Finanzas de Nigeria y, más tarde, como ministra de Asuntos Exteriores, formando parte de los consejos de tantas grandes organizaciones. Las oportunidades que tuvo de conocer ambos mundos, el de los países desarrollados y el de los países en desarrollo, que, creo, han moldeado su visión.
Creo que esos son factores: la visión de los países ricos y la de los países pobres. Esto pudo haber sido un factor determinante para que llegara adonde está ahora.
¿Obtendrá Nigeria beneficios tangibles gracias a su nombramiento?
Sí, creo que sí.
Empezaré por las numerosas políticas y reformas que contribuyó a implantar como ministra de Finanzas de Nigeria. Combatió la corrupción. Por ejemplo, dirigió las negociaciones con el Club de París, que llevaron a la cancelación de 30 000 millones de dólares de la deuda de Nigeria y a la cancelación total de 18 000 millones de dólares. Contribuyó a crear una plataforma electrónica de gestión financiera, el Sistema Integrado de Información y Gestión Financiera del Gobierno, con el apoyo del Banco Mundial y del FMI, para el Gobierno Federal de Nigeria. También puso en marcha la Cuenta Única del Tesoro y el Sistema Integrado de Información sobre Nómina y Personal, lo que permitió eliminar a numerosos «trabajadores fantasma». Los trabajadores fantasma son personas que figuran en la nómina, pero de las que no se sabe que trabajen en la organización correspondiente. Aun así, reciben salarios de forma periódica. En 2019, se habían ahorrado casi 200 000 millones de nairas.
También impulsó un proceso en virtud del cual cada estado debía publicar sus cuentas.
Ha mencionado que se centrará en lograr un crecimiento inclusivo y en elevar el nivel de vida de todas las personas. Y creo que su perspectiva, la forma en que ve las cosas, podría ser diferente debido a su doble nacionalidad. No solo va a defender los intereses del mundo desarrollado, sino también los de los países de bajos ingresos.
Veo que impulsará el tipo de políticas positivas por las que se la conoce en otros cargos que ha desempeñado. También quiero tener esta visión amplia: que no es solo para Nigeria, sino para los países de bajos ingresos, lo que abarca toda África, partes de Asia y otras regiones de bajos ingresos como América Latina. Veo que apoyará políticas que impulsarán su economía y que también beneficiarán a todos, tanto a los países de ingresos bajos como a los de ingresos altos.
