En los últimos años, un número cada vez mayor de jóvenes chinos urbanos de clase media ha empezado a identificarse con la cultura sangEn pocas palabras, sangse refiere a una menor ética laboral, falta de automotivación y una actitud apática. «No soy más que un estorbo», «la vida no me importa demasiado» y «estoy tan apático que caigo en la desesperación» son frases típicas pronunciadas por los jóvenes sang.
Mientras tanto, memes como el «Ge You Slouch», el Pepe the Frog, fallecido recientemente y «Gudetama» o «huevo perezoso» se han convertido en las queridas mascotas de los jóvenes sang. Series estadounidenses como «Bojack Horseman» y los dramas sang de Japón reflejan la misma mentalidad.
Existe todo un amplio género de novelas y películas japonesas para jóvenes adultos que evoca la actitud abatida de muchos jóvenes de hoy. Estas obras, a su vez, han inspirado a los wenyi qingnian de China —jóvenes hipsters de inclinación artística—, que obtienen altas puntuaciones en sitios de reseñas como Douban, el equivalente a IMDb.
Una de estas obras es la película «Setoutsumi», que se presentó al público chino en el Festival Internacional de Cine de Shanghái del año pasado. La película gira en torno a las divertidas conversaciones junto al río de dos estudiantes japoneses de secundaria que se reúnen cada día después de clase. En particular, una frase del monólogo interior del estudiante Setou cautivó a muchos espectadores: «¿Por qué tenemos que pasar la juventud corriendo de un lado a otro y sudando? ¿Por qué no podemos pasarla tranquilamente junto al río?». Esta idea de la inactividad es central en la mentalidad sang.
Otra película japonesa de culto del género sang es «Tamako in Moratorium», una expresión aún más vívida de una vida ociosa. Tras graduarse de la universidad, la protagonista, Tamako, regresa a su ciudad natal en la zona rural de Japón. Lejos de preocuparse por las presiones tradicionales posteriores a la graduación —encontrar trabajo y formar una familia—, se encierra en casa y pasa los días durmiendo la siesta y comiendo tentempiés. Con el paso de las estaciones, Tamako mantiene su existencia aparentemente monótona dentro de los límites de su apartamento. Es una ermitaña con pocos amigos; todos los intentos por cambiar su destino parecen inútiles, y cualquier idea de éxito parece una fantasía desmesurada.
Sin embargo, no tenemos por qué considerar necesariamente la cultura sang como un estado mental extremo, negativo o desesperado. En sus críticas a la cultura sang, los comentaristas culturales suelen tratar el fenómeno como si hubiera surgido de la nada, sin reconocer el contexto particular de sang.
«Cada vez más jóvenes se describen como “sang” porque sienten que es inútil perseguir las concepciones tradicionales del éxito». —Zeng Yuli, escritor
La cultura sang es, en realidad, una forma evolucionada de la noción que antes tuvo gran difusión de xiaoquexing: momentos fugaces de alegría que se encuentran en la vida cotidiana. Por ejemplo, comprar una hogaza de pan fresco —todavía caliente del horno del panadero—, llevarla a casa y mordisquear el extremo mientras cortas el resto en rebanadas. Deslizarse por la superficie intacta de una piscina desierta a primera hora de la mañana y darse impulso con el pie desde la pared. Escuchar música de cámara de Brahms mientras contemplas las siluetas de las hojas en una ventana de papel, dibujadas por la suave luz del sol de una tarde otoñal.
Si xiaoquexing es apreciar los pequeños triunfos que se encuentran en medio de la monotonía de la vida, la cultura sang pone un énfasis similar —incluso exagerado— en un sentimiento generalizado de pérdida.
La alegría fugaz constituye el trasfondo de la cultura sang. Ser sang no significa estar en un estado de desesperación absoluta; más bien, el término evoca la sensación de marginación que sienten algunos jóvenes al quedar excluidos de ciertos objetivos que supuestamente son importantes en la vida, como ser propietario de una vivienda, la acumulación de riqueza personal y la consecución de movilidad social. La cultura sang es un problema del primer mundo: quienes la abrazan se recrean en agravios que contrastan marcadamente con los problemas mucho más acuciantes que se enfrentan en la mayoría de los demás países en desarrollo.
La cultura sang conecta con los jóvenes no porque no les interese el éxito. Al contrario, un número cada vez mayor de jóvenes se describe como sang porque siente que es inútil perseguir las concepciones tradicionales del éxito. En este sentido, la sociedad japonesa ha servido como un importante punto de referencia.
El sociólogo japonés Atsushi Miura analizó la desilusión colectiva de su país en su libro «Karyū Shakai», publicado por primera vez en 2005. Usa la palabra karyū —que aquí significa literalmente una sociedad de «clase baja» o de «estrato inferior»— para referirse a compatriotas cuyas habilidades comunicativas y para la vida, pasión por el trabajo, motivación para aprender y deseos de consumo son inferiores a las de otras personas. La sociedad en declive social que evoca la obra de Miura es producto de la lenta economía de Japón, que no ha logrado reactivarse desde la crisis financiera de principios de la década de 1990. La consiguiente falta de movilidad social ha convertido a muchos jóvenes japoneses en derrotistas.
«Al enfrentarnos a la irracionalidad y la falta de sentido del mundo real, puede seducirnos la fría indiferencia de la cultura “sang”, pero también debemos tener presente que es una forma de autosabotaje». —Zeng Yuli, escritor
Por supuesto, China también tiene sus propios problemas de movilidad social. Las políticas de registro de hogares, los altos costos inmobiliarios y la distribución desigual de la riqueza son los principales obstáculos al desarrollo personal en la China actual. Muchos jóvenes no pueden alcanzar el éxito en forma de tener una casa, un automóvil y un permiso de residencia urbana permanente. Además, la desaceleración del crecimiento económico de China ha provocado una oleada de despidos. Mientras tanto, los jóvenes también se quejan de que el trabajo es excesivamente estresante y de que el ámbito de las citas se ha contaminado de materialismo y oportunismo.
En este sentido, la mentalidad sang es un medio de autopreservación. Al limitarse deliberadamente, los jóvenes chinos reducen sus expectativas y alivian el estrés. Al plantearse objetivos lo menos ambiciosos posible, evitan tener que soportar la sensación de fracaso.
La cultura sang no es más que un reflejo de los problemas sociales. Pese a la obstinación de negarse a participar en la sociedad, los jóvenes chinos sang están protagonizando una rebelión tímida y desorganizada contra la sociedad. En vez de demonizarlos por ello, deberíamos esforzarnos por resolver los problemas que refleja esta cultura. En mi opinión, debemos proceder con cautela e intentar comprender y empatizar con las personas sang.
Los jóvenes no eligen ser sang; simplemente no tienen alternativa. De hecho, sang es un mecanismo para afrontar las dificultades, similar al estoicismo: exige que adaptemos nuestros deseos a la realidad, y no al revés. Por eso, al enfrentarnos a la irracionalidad y la falta de sentido del mundo real, puede seducirnos la fría indiferencia de la cultura sang, pero también debemos tener presente que es una forma de autosabotaje. Al entregarnos a ser sang, dejamos, en última instancia, de imaginar una vida mejor para nosotros mismos.
Es cierto que los precios inmobiliarios son altos, el trabajo es agotador y los salarios son bajos; esta generación de jóvenes realmente no lo tiene fácil. Dicho esto, no podemos resolver todos nuestros problemas sociales de un plumazo. En vez de optar por el abatimiento, podemos elegir afrontar el problema de frente. Las personas pueden convertirse en una fuerza importante para promover la reforma y el progreso sociales, o elegir el camino de la indiferencia política, la complacencia y la apatía, considerando inevitables e imposibles de erradicar los problemas de la sociedad y buscando refugio en pequeñas comodidades y placeres efímeros. En última instancia, la clave para mejorar la propia situación en la vida reside en esta elección.

