Por qué los bancos de leche humana podrían ser la respuesta para proteger a los bebés vulnerables

A nurse examines bottles of breast milk donated by nursing mothers at the human milk bank at the San Juan de Dios hospital in Guatemala City, Guatemala, August 1, 2016. The milk bank is for babies whose mothers are unable to breastfeed or to prevent infections and in a government effort to reduce infant mortality. REUTERS/Saul Martinez - RTSKM6R
'Mothers' milk' gives vulnerable infants a healthy start to lifeImage: REUTERS/Saul Martinez
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La leche materna tiene un enorme impacto en la supervivencia infantil. Aunque en Kenia ha mejorado durante la última década, sigue siendo considerable el número de niños que mueren antes de cumplir cinco años. La tasa ha descendido de 115 por cada 1000 nacidos vivos en 2003 a 52 en 2014.

Los países vecinos, Ruanda (2008), Tanzania (2012) y Uganda (2011), registraron 50, 66 y 65 muertes por cada 1.000 nacidos vivos de niños menores de cinco años, respectivamente.

Las principales causas de muerte infantil son las infecciones, los nacimientos prematuros y la falta de oxígeno suficiente, o asfixia.

Se ha demostrado que alimentar a los bebés exclusivamente con leche materna hasta los seis meses de edad permite reducir la mortalidad infantil. Cuando las madres no pueden proporcionar su propia leche, la siguiente mejor alternativa es la leche donada por otras mujeres. El acceso a los «bancos de leche humana» ofrece un comienzo saludable en la vida a los bebés vulnerables que no pueden recibir la leche de sus propias madres.

El concepto de banco de leche surgió en Viena en 1909 y estuvo precedido por una práctica de siglos de antigüedad: la lactancia por nodrizas; es decir, una madre amamantaba al hijo de otra.

Desde entonces, se han creado más de 500 bancos de leche humana en más de 37 países de todo el mundo, tanto en países desarrollados como en desarrollo. Entre los países pioneros figuran Brasil, Sudáfrica, India, Canadá, Japón y Francia.

Un banco de leche humana eficaz proporciona leche donada segura y de alta calidad. Para ello, la leche humana se recolecta, pasteuriza, almacena y distribuye a sus destinatarios.

La Organización Mundial de la Salud recomienda la leche donada como alternativa que salva vidas para los niños que no tienen acceso a la leche de sus madres.

En nuestro estudio entrevistamos a unas 900 madres para evaluar sus actitudes respecto a la donación de leche materna, los bancos de leche y el uso de leche donada. Este es el primer estudio realizado en Kenia y nuestros resultados mostraron que tres de cada cinco madres alimentarían a sus propios hijos con leche materna donada.

Mejorar la supervivencia infantil

Kenia debe prestar más atención a salvar a los recién nacidos que no tienen acceso a la leche de sus madres, ya sea porque nacen antes de la fecha prevista del parto, tienen bajo peso al nacer o están muy enfermos, proporcionándoles leche humana donada. También se debe dar esta leche al recién nacido si la madre está enferma, fallece, no puede amamantar o toma medicamentos que impiden la lactancia.

Los estudios muestran que la lactancia materna sostenida evita aproximadamente 820,000 muertes infantiles en todo el mundo cada año y reduce las enfermedades infantiles como los resfriados, las infecciones y la neumonía.

Los estudios también muestran que la leche materna reduce en un 19% el riesgo de infecciones en los bebés con bajo peso al nacer durante los primeros 28 días. Otros estudios señalan que protege más que la leche de fórmula.

Aproximadamente 8% de los niños nacen con un tamaño demasiado pequeño y el 12.3% nace demasiado pronto en Kenia. Muchos de estos bebés son muy vulnerables y no tienen acceso a la leche de sus propias madres, por lo que podrían beneficiarse de la leche donada.

También se ha comprobado que la leche materna es más suave para el estómago de los bebés y previene la diarrea. La leche humana donada es una opción económicamente viable porque reduce estas complicaciones y también acorta la estancia en la unidad de cuidados intensivos neonatales.

Para garantizar la seguridad y la calidad de la leche humana donada, se siguen prácticas reconocidas internacionalmente, como la evaluación de las donantes para detectar enfermedades e infecciones.

No se han publicado riesgos ni efectos adversos relacionados con el uso de leche humana donada. Sin embargo, algunas de las preocupaciones planteadas incluyen el temor a la transmisión del VIH en Sudáfrica y las creencias culturales y religiosas contrarias a la donación y al uso de leche donada en Turquía.

Image: Statista

El banco de leche

Los bancos de leche humana reciben, procesan, almacenan y proporcionan donaciones seguras a los bebés que las necesitan. Kenia no cuenta con políticas que respalden la donación de leche humana, por lo que realizamos una evaluación inicial en el condado de Nairobi entre agosto y diciembre de 2016 para comprender la viabilidad y aceptación de los bancos de leche humana.

El Africa Population Health Research Center encabezó el proyecto a nivel comunitario y en los centros de salud, en colaboración con el Ministerio de Salud y PATH.

Los resultados del estudio mostraron que la donación de leche materna y los bancos de leche eran conceptos nuevos para el 74% de las mujeres entrevistadas. Sin embargo, alrededor del 80% dijo que donaría su leche materna a un banco de leche y cerca del 60% alimentaría a sus hijos con leche donada.

Las madres describieron la leche donada como algo que salva vidas. En palabras de una de ellas:

Si es una cuestión de vida o muerte, se trata de salvar al niño. No me quedaré sentada viendo morir a un bebé. En una situación así, tendría corazón para donar leche.

Los trabajadores de la salud dijeron que el uso de leche donada podría ser una solución asequible frente al elevado costo de comprar leche de fórmula para bebés.

Desafíos y soluciones

Las mujeres entrevistadas expresaron inquietudes sobre el uso de leche donada por motivos personales, de salud, culturales y religiosos.

Una preguntó:

¿Qué van a hacer con mi leche? Hay historias terribles de personas que se llevan el pelo, las uñas y otras partes del cuerpo de la gente para usos que no revelan.

Entre las encuestadas que no apoyaban plenamente la donación de leche, la principal razón era el riesgo de transmitir enfermedades y afecciones como el VIH. Sin embargo, hay formas de abordar estas preocupaciones. La seguridad de la leche donada puede garantizarse mediante:

la evaluación de las donantes para detectar infecciones y enfermedades;

la enseñanza de prácticas de higiene a las donantes;

la esterilización de la leche;

el análisis de la leche para detectar contaminación; y

la esterilización del equipo y la garantía de higiene durante la manipulación y el almacenamiento.

Además, la educación y las campañas de concienciación en las comunidades y entre los trabajadores de la salud pueden resolver estas inquietudes. Estas campañas pueden llevarse a cabo mediante los programas existentes de promoción de la salud comunitaria, las instituciones religiosas y profesionales de la salud capacitados.

El gobierno debería establecer políticas nacionales y asignar fondos para garantizar que los bebés tengan acceso a un suministro seguro, de alta calidad y sostenible de leche donada. Un buen primer paso sería crear un equipo multisectorial que estudie la creación de bancos de leche en Kenia.

Además, el gobierno keniano podría aprovechar la experiencia de otros países donde se han creado bancos de leche, como Sudáfrica.

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