El yoga es una práctica física de mente y cuerpo de 5.000 años de antigüedad que combina, en la mayoría de las prácticas actuales, distintas variantes de posturas de yoga (asana), ejercicios de respiración (pranayama), relajación y meditación.
Las investigaciones indican que uno de los efectos más poderosos del yoga es regular los efectos del estrés. Aumenta las conductas asociadas al bienestar —como una alimentación más saludable y mejores hábitos de sueño— y aumenta la socialización. También hay indicios de que reduce las conductas —como fumar o consumir sustancias— asociadas a las enfermedades no transmisibles. Entre otros beneficios, se incluyen una mayor flexibilidad y fuerza, así como una mayor conciencia del cuerpo y las emociones.
En reconocimiento de estos beneficios de la práctica del yoga, en 2014 la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 21 de junio Día Internacional del Yoga.
En África, el Africa Yoga Project ha contribuido a extender la práctica del yoga por todo el continente. Desde 2006, ha formado y empoderado a jóvenes, y ha ampliado sus oportunidades de empleo en 15 países africanos: Kenia, Uganda, Tanzania, Etiopía, Sierra Leona, Ruanda, Zimbabue, Sudáfrica, Malí, Namibia, Botsuana, Nigeria, Sudán del Sur, Ghana y Somalia.
Africa Yoga Project
Todo comenzó cuando su fundadora y directora ejecutiva, Paige Elenson, estaba de safari con su familia en Kenia y compartió posturas invertidas de manos y yoga con un grupo de acróbatas. Animada por los acróbatas kenianos, Paige regresó para enseñar yoga en los asentamientos informales de Nairobi, donde el 42 % de sus 44 millones de habitantes vive por debajo del umbral de pobreza.
Paige descubrió que una de las causas fundamentales de la pobreza extrema era el desempleo juvenil. Alrededor del 70 % de los jóvenes de Kenia no tiene empleo. Transformó este desafío en una oportunidad y creó Africa Yoga Project junto con Baron Baptiste, profesor y formador internacional de yoga. El proyecto ahora forma a jóvenes para que enseñen yoga y se financia principalmente con donaciones individuales.
Hasta la fecha, el proyecto ha formado a 244 jóvenes; más de 200 han llegado a ganar un salario y se han impartido más de 300 clases gratuitas de divulgación comunitaria a 6.000 personas en 80 lugares, desde escuelas hasta prisiones.
En 2012 conocí a Paige en una formación para profesores de yoga. Acababa de terminar un estudio de investigación sobre un campamento infantil para jóvenes en situación de pobreza y niños con discapacidad, que utilizaba una metodología llamada «mapeo conceptual». Esta metodología es lo que llamamos métodos mixtos. Utiliza técnicas descriptivas —que reconocen las percepciones y voces de los participantes como fuentes primarias de información— y métodos para contar y cuantificar datos.
El impacto del yoga
Me ofrecí a llevar a mi equipo a Kenia para estudiar el impacto de Africa Yoga Project mediante el método de mapeo conceptual, ideal para estudiar experiencias singulares o únicas.
En julio de 2013 recopilamos datos para tres estudios de Africa Yoga Project, basados en las experiencias de profesores de yoga, alumnos infantiles y alumnos adultos. El equipo de investigación estaba integrado por psicólogos, estudiantes de doctorado, una psiquiatra y profesores de yoga con amplia experiencia.
En el primer conjunto de estudios preguntamos a profesores y alumnos de qué maneras la práctica y la enseñanza del yoga habían influido en sus pensamientos, sentimientos y acciones. Los resultados detallaron todas las formas en que Africa Yoga Project había cambiado sus vidas.
Las tres respuestas más frecuentes de los profesores fueron:
-Valoro más mi vida
-Confío más en mí
-Mi vida tiene más sentido y propósito
La práctica del yoga les permitió mirar hacia dentro y centrarse en el momento presente. Al parecer, aumentó su sentido del valor personal, fortaleció la confianza en sí mismos —al desarrollar habilidades como la atención y la intención— y llevó a quienes lo practicaban a encontrar un propósito o una contribución mayores en sus vidas.
En conjunto, en los tres primeros estudios, alumnos y profesores identificaron beneficios personales relacionados con la salud, el crecimiento personal, la confianza, las habilidades para afrontar dificultades y la autocompasión. También señalaron que tenían mejores relaciones y un sentido de comunidad más fuerte.
También descubrimos un tipo de resiliencia que llamamos «determinación consciente». La determinación se conceptualiza como la capacidad de fijarse objetivos y alcanzarlos con perseverancia. Va más allá de la fijación de objetivos y la perseverancia estudiadas en la investigación sobre la determinación de Angela Duckworth, y añade un componente de autocuidado y autocompasión que ayuda a sostener el crecimiento y las posibilidades a lo largo del tiempo. Esto se debe a que la determinación consciente incluye reconocer el esfuerzo, descansar y recuperarse para evitar el agotamiento, la extenuación o las lesiones.
Curiosamente, aunque los profesores señalaron la remuneración y las oportunidades de empleo como resultados, los beneficios para el bienestar recibieron la valoración más alta. Nos sorprendió. Creo que enseñar yoga es un trabajo, pero para quienes colaboran con Africa Yoga Project es algo más: compartir una práctica que ha influido positivamente en sus vidas, y eso parece ser lo que más les importa.
A medida que crece el conjunto de investigaciones sobre el yoga en general, podemos afirmar con confianza que el yoga es una vía positiva hacia el bienestar que abarca continentes, culturas y experiencias vitales.

