¿Qué continente acoge a casi un tercio de todos los refugiados del mundo?
La respuesta podría sorprenderle.
“La generosidad de África con quienes buscan refugio de la guerra y la persecución no tiene igual”, António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, dijo esta semana en la 32.ª Sesión Ordinaria de la Asamblea de la Unión Africana, celebrada en Adis Abeba. “A pesar de los desafíos sociales, económicos y de seguridad del propio continente, los gobiernos y los pueblos de África han mantenido abiertas sus fronteras, puertas y corazones a millones de personas necesitadas.”

Sus declaraciones llegan en un momento en que los líderes mundiales lidian con los niveles más altos de desplazamiento registrados, con casi 70 millones de personas ya obligadas a abandonar sus hogares y una situación que empeora. La Agencia de la ONU para los Refugiados, o ACNUR, calcula que cada minuto del día 31 personas son desplazadas de nuevo por conflictos o persecuciones.
Y mientras que lugares de gran repercusión como Calais, en Francia, o la costa mediterránea de Italia dominan los titulares de la prensa occidental, las cifras son más elevadas en otros lugares.
Por país, Uganda es el tercer mayor país de acogida de refugiados, después de Turquía y Pakistán. Más de un millón de personas huyeron allí en los últimos dos años y medio, impulsadas por guerras, violencia y persecución. Los sursudaneses constituyen la mayor parte de la población, seguidos de personas procedentes de la RDC y Burundi.

La población refugiada en Sudán también ha aumentado, en su mayoría procedente de Sudán del Sur y Eritrea, mientras que Etiopía incrementó en un 12 % en 2017 el número de refugiados que acogió, de nuevo en su mayoría procedentes de Sudán del Sur.

En su discurso, Guterres afirmó que África “ha marcado el estándar de oro de la solidaridad” y citó algunos ejemplos de compasión que ha presenciado, entre ellos el de agricultores liberianos que compartieron sus semillas de arroz para ayudar a alimentar a personas que huían de los disturbios en Costa de Marfil.
“Lamentablemente, la generosidad no es proporcional a la riqueza”, afirmó.
Aunque las naciones africanas se han convertido en hogar de un gran número de personas desplazadas, el trato que reciben varía según el país. Por ejemplo, los refugiados tienen los mismos derechos legales que los ciudadanos en Ghana, y pueden trabajar y tener sus propios negocios. En otros países, como Kenia, los refugiados tienen restricciones y están obligados a vivir en campamentos.
A medida que aumenta el número de refugiados y la ayuda a estas personas domina la agenda política, un refugiado ejerció como copresidente en la Reunión Anual del Foro Económico Mundial de este año en Davos.
Mohammed Hassan Mohamud, somalí que vive en el campamento de refugiados de Kakuma, en el noroeste de Kenia, se dirigió a los delegados con un llamamiento a la acción.
“Somos como cualquier otra persona, tenemos aspiraciones, sueños y necesidades”, afirmó. “Me sorprende que el dinero y el capital circulen por el mundo en cuestión de segundos, mientras que a un refugiado le lleva décadas, o, en el caso de mi madre, que nunca tuvo la oportunidad de salir, esperar 25 años para tener un lugar al que llamar hogar.”

Mohamud afirmó que los campamentos de refugiados no son ni éticos ni sostenibles, y pidió a los gobiernos que trabajen con más empeño para integrar a las personas y encontrar mejores soluciones.
“No pido mucho, solo pido igualdad de oportunidades”, afirmó. “Que se me den las herramientas que necesito para prosperar y construir una vida para mí.”

