La Cámara de Representantes de EE. UU. ha aprobado un proyecto de ley que, en la práctica, echa por tierra las normas de privacidad en internet. Durante la administración Obama, los proveedores de servicios tenían que obtener el permiso de los clientes antes de usar y vender sus datos personales a anunciantes y otros terceros. También estaban obligados por ley a ayudar a prevenir las filtraciones de datos y a avisar a los usuarios en caso de ataques informáticos graves. Ahora se prevé que el presidente Trump derogue estas normas, lo que permitirá a las empresas eludir el consentimiento.
Entonces, ¿qué cambiará?
Vía libre para que los proveedores de internet comercien con los datos
Gigantes de internet como AT&T, Verizon o Comcast ya no tendrán que pedir permiso a sus usuarios para recopilar, compartir o vender sus datos. Google, Facebook y otras empresas ya pueden hacerlo, porque no están sujetas a las mismas normas. Los proveedores de servicios de internet se han quejado de estar en desventaja. «Las compañías telefónicas y de cable siempre han envidiado a Google», dijo a BBC News Jeffrey Chester, director ejecutivo del Center for Digital Democracy, un grupo defensor de los derechos a la privacidad.
Los activistas por los derechos a la privacidad advierten de que los proveedores de internet pueden recopilar muchos más datos que Google, por ejemplo, qué programas de televisión o películas ve la gente. Además, los usuarios tienen pocas opciones a la hora de contratar el acceso a internet. En muchas zonas de EE. UU. solo hay uno o dos proveedores. Así que, aunque los usuarios de internet pueden cambiar de navegador y de buscador, o incluso evitar las redes sociales, tienen pocas alternativas cuando se trata de contratar el acceso a internet y tendrán que aceptar las políticas de datos que imponga su proveedor.
¿Qué información estará en juego?
Potencialmente, los proveedores de servicios de internet podrían acceder a información financiera y sanitaria de las personas, números de la Seguridad Social, datos de geolocalización, comunicaciones, uso de aplicaciones e historial de navegación web. Los críticos de la flexibilización de las leyes dicen que la información relacionada con los niños podría ponerlos en riesgo.
Es poco probable que se venda información muy personal o precisa, ya que eso alejaría a los clientes. Ryan Radia, asesor jurídico en materia regulatoria del centro de estudios proempresarial Competitive Enterprise Institute, cree que se tratará de «los nombres de dominio que visitaste, la categoría general de intereses, quizá URL detalladas... sin duda, datos demográficos».
Los defensores del sector creen que las normas de la FCC definían la privacidad de forma demasiado amplia, informó The Washington Post. Según el periódico, el sector favorece la interpretación de otro organismo —la Comisión Federal de Comercio—, que no considera sensibles ni protegidos el historial de navegación o los datos sobre el uso de aplicaciones.
¿Cuáles son los peligros?
Derogar la ley de privacidad vigente dificultará entender cómo se comparten y utilizan los datos personales. A los grupos defensores de la privacidad y los consumidores les preocupan los anuncios discriminatorios y muy segmentados, basados en los ingresos, la raza, el género o la ubicación.
Evan Greer, director de campañas de Fight for the Future, dijo en un comunicado: «Desmantelar estas normas de privacidad no solo permitirá que los proveedores de servicios de internet nos espíen y vendan nuestra información personal, sino que también facilitará una vigilancia gubernamental masiva e inconstitucional y socavará fundamentalmente nuestra ciberseguridad».
¿Qué puedo hacer para proteger mi información?
Algunos expertos recomiendan usar un servicio de red privada virtual (VPN), que puede cifrar los datos e impedir que los proveedores de servicios los recopilen. Los consumidores también pueden preguntar qué tipo de datos se recopilan y con qué propósito, y si pueden excluirse.

