Esta animación compara el crecimiento demográfico de India y China

Passengers travel on an overcrowded train on the outskirts of New Delhi February 26, 2015. India will increase investment in its overloaded railway network to 8.5 trillion rupees ($137 billion) over the next five years, the government said on Thursday, promising to modernise existing tracks and introduce faster trains. REUTERS/Ahmad Masood (INDIA - Tags: BUSINESS TRANSPORT POLITICS TPX IMAGES OF THE DAY) - GM1EB2Q19AH01
By the year 2100, places like India – and some of them, like Mumbai, will hold 60 million or more inhabitants.Image: REUTERS/Ahmad Masood
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Promulgada en 1979 por el Partido Comunista de China, la controvertida «política del hijo único» tenía como objetivo principal frenar el rápido crecimiento demográfico del país y limitar la creciente presión sobre sus recursos, que son limitados.

Aunque podría decirse que el Gobierno alcanzó sus principales objetivos con estas medidas extremas, el costo humano ha sido extraordinario. La aplicación draconiana de estas políticas, junto con sus consecuencias imprevistas para las familias y la preferencia cultural por los hijos varones, tendrá un impacto duradero en el futuro del país.

Una demografía irregular

Si avanzamos hasta hoy, la política sigue vigente, aunque con menor efecto. Desde principios de 2016, se permite a las familias tener dos hijos; aun con este cambio, China sigue afrontando una catástrofe demográfica autoinfligida.

En las siguientes pirámides de población, creadas por Aron Strandberg, se comparan directamente las trayectorias tan distintas de China e India. La población de China no solo está envejeciendo y tiene una mayor proporción de hombres: también está perdiendo su sólida base de trabajadores jóvenes, que podrían contribuir a sostener al resto de la población.

Image: Base de datos internacional (IDB) de la Oficina del Censo de EE. UU.

La «pirámide de población» de China no es realmente una pirámide: en las próximas décadas parecerá más bien un único pilar que sostiene a una creciente población de personas mayores nacidas antes de 1979.

Con el tiempo, los efectos imprevistos y persistentes del control de la población tendrán un gran impacto en el futuro de China. Un ejemplo de los desafíos que se avecinan: una estimación reciente publicada en Scientific Americancalculó que a China le faltan 62 millones de mujeres, lo que dará lugar a una situación en la que millones de hombres no podrán casarse.

Este desequilibrio de género agrava el déficit ya existente en los grupos más jóvenes de la población china; el resultado será una rápida caída de la proporción de trabajadores por jubilado en la economía china:

Image: ONU

Hoy, la proporción es de aproximadamente siete trabajadores por jubilado; para 2050, cuando la población de China sea 100 millones de personas menor que la actual, habrá apenas dos trabajadores por jubilado.

Un nuevo paradigma demográfico

Mientras China lucha contra el descenso de su población y la falta de jóvenes, se espera que India ocupe su lugar como el país más poblado del mundo hacia 2027.

Image: ONU

Este nuevo paradigma será fascinante de observar.

Para el año 2100, China no albergará ni una sola de las 20 ciudades más pobladas del mundo.

En cambio, estas enormes metrópolis estarán casi exclusivamente en lugares como India y África, y algunas, como Bombay, tendrán 60 millones de habitantes o más.

La nueva esperanza de China

Aunque a China le resultará extremadamente difícil afrontar este cambio en la demografía mundial, existe optimismo en que el aumento de la automatización y la aparición de la inteligencia artificial ayuden a compensar cualquier déficit.

Se prevé que el mercado de la IA por sí solo impulse un crecimiento del PIB de 7 billones de dólares para 2030, y las inversiones de China en robótica y automatización seguramente mantendrán al país como centro manufacturero en el futuro, aunque las fábricas estén atendidas por robots en lugar de trabajadores.

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