El Ganges es un pilar vital para la población de la India, tanto en lo espiritual como en lo económico. En su recorrido desde el Himalaya hasta la bahía de Bengala, sustenta a pescadores, agricultores y una gran abundancia de fauna silvestre.
El río y sus afluentes tocan la vida de unas 500 millones de personas. Sin embargo, tras milenios de fluir, hoy está alcanzando su límite de capacidad para los residuos humanos e industriales, mientras que al mismo tiempo se extrae su agua para la agricultura y el uso municipal.
Estos son algunos de los desafíos que enfrenta el río.

Grandes bancos de delfines de agua dulce, conocidos como delfines del Ganges, habitaban antiguamente el río. Hoy nadan en pequeños grupos o solos, y se encuentran en peligro de extinción debido a la contaminación, las presas, los proyectos de riego y el dragado de nuevos canales de navegación.

Más de 1.000 millones de litros de aguas residuales sin tratar vierten al río cada día. En algunos puntos, el recuento bacteriano del agua alcanza 3.000 veces el límite considerado seguro para el baño por la Organización Mundial de la Salud.

Los residuos plásticos e industriales, como las aguas residuales de las curtidurías ubicadas en las orillas del Ganges, son otra causa de contaminación.

Pero quizá el problema más preocupante que enfrenta el río es la creciente escasez de agua. El agua destinada al riego se está extrayendo más rápido de lo que la temporada de lluvias puede reponerla.

El Ganges está siendo estrangulado por más de 300 presas y desvíos, y muchos más bloquean sus afluentes, interrumpiendo el flujo natural del río.

El cambio climático está volviendo impredecibles las lluvias monzónicas, lo que aumenta la probabilidad de fenómenos meteorológicos extremos, como las sequías, y deja a los pescadores del Ganges con capturas cada vez menores.

