Hace solo unas décadas, los indios de todo el país bajaban al arroyo o río local para recoger agua potable, lavar su ropa, bañarse o simplemente nadar y disfrutar. Hoy, hacer cualquiera de estas cosas está fuera de lugar y puede tener graves consecuencias para la salud. Como muchos otros ríos del mundo, los ríos de la India, que siempre han gozado de una posición de santidad en la cultura, se han convertido en cuerpos de agua contaminados. Sin embargo, los indios no pueden dar la espalda a estos ríos. Son el sustento de la nación, y el futuro de la India está, en muchos sentidos, ligado a la salud de nuestros ríos.
Pero este no es un problema insuperable. Puede abordarse en un periodo breve y con tecnologías que ya existen. Lo que se necesita son leyes estrictas y la determinación necesaria para aplicarlas. No tenemos que ir a limpiar los ríos; si dejamos de contaminarlos, se limpiarán solos en una sola temporada de crecidas.
Eliminación de la contaminación agrícola
La contaminación de nuestros ríos es “de fuente puntual”, como los vertidos industriales, que llegan al río en grandes volúmenes desde unos pocos lugares, o “de fuente difusa”, como la escorrentía agrícola, que puede llegar al río desde miles de puntos a lo largo de su cauce.

La escorrentía agrícola es perjudicial para los ríos por el uso de productos químicos para el cultivo, que hoy se ha convertido en la norma. Esto puede corregirse si se apoya a los agricultores para que pasen al cultivo orgánico. Esto no solo es bueno para el río, sino también para el suelo, los ingresos de los agricultores y la salud pública.
Si nuestros agricultores quieren obtener buenos rendimientos y ganarse la vida con la agricultura, el suelo no necesita insumos químicos, sino contenido orgánico. El suelo solo estará sano si podemos devolverle las hojas de los árboles y los residuos animales. Para que se considere suelo, debe tener un mínimo de 2% contenido orgánico. Si se elimina este contenido orgánico, en la práctica convertimos el suelo en arena y lo hacemos inapto para el cultivo. En muchos estados indios, como Punjab, Uttar Pradesh y Haryana, el contenido orgánico del suelo es del 0,05%. Esta es una receta segura para la desertificación de las tierras que nos han proporcionado alimentos durante miles de años.
Incentivar a los agricultores para que pasen al cultivo orgánico no es, por tanto, solo una necesidad para nuestros ríos; también es esencial para garantizar la seguridad alimentaria del país y el bienestar de cientos de millones de agricultores.
Tratamiento de residuos industriales y químicos
La contaminación de fuente puntual suele proceder de residuos químicos e industriales de las industrias o de aguas residuales domésticas de pueblos y ciudades. Un aspecto importante en pueblos y ciudades es que, del mismo modo que la electricidad, el agua y el gas se miden con contador, las aguas residuales también deberían medirse, de forma que los hogares y las industrias paguen según lo que marque el contador.
Actualmente, la forma en que se gestionan los residuos químicos e industriales en la India es que la se espera que la propia industria contaminante depure sus efluentes antes de verterlos al río. En la práctica, esto lleva a que muchas industrias traten sus efluentes solo cuando hay inspectores presentes. Cuando no hay nadie que las supervise, muchas industrias vierten efluentes sin tratar a los ríos. Si queremos que este proceso de tratamiento sea eficaz, es importante que el tratamiento de efluentes se convierta en una propuesta empresarial lucrativa. Si sus efluentes son mi negocio, no permitiré que vierta sus residuos sin tratar al río. Haré de ello mi negocio: recoger sus efluentes y tratarlos. En este caso, el gobierno solo tendrá que establecer la norma sobre la calidad del agua que se vierte al río.
De la basura a la riqueza
No existe tal cosa como los residuos. Es solo tierra que hemos convertido en suciedad. Es nuestra responsabilidad devolverla a la tierra como tierra. Esto puede ser un camino de la suciedad a la riqueza. Es solo una cuestión de saber o no cómo utilizar algo. Ha llegado el momento de aprender a usar todo para nuestro bienestar. Las tecnologías necesarias ya están disponibles.
Hace unos años, el primer ministro de Singapur demostró esto bebiendo el agua tratada procedente de la planta de tratamiento de aguas residuales de Singapur, solo para demostrar lo pura que era. Por supuesto, en la India todavía tenemos suficiente agua para beber si gestionamos nuestros recursos con prudencia, por lo que podemos permitirnos reducir el coste del tratamiento, tratando el agua solo hasta el nivel necesario para usos industriales y agrícolas.
Por ejemplo, una ciudad como Mumbai genera 2.100 millones de litros de aguas residuales al día. Actualmente, la mayor parte acaba en el mar, pero si se trata y se utiliza para microirrigación, puede regar miles de hectáreas de cultivo. Sumando las aguas residuales de 200 ciudades y pueblos indios se obtienen 36.000 millones de litros, que podrían microirrigar de 3 a 9 millones de hectáreas.
Si la India, como nación, se toma en serio la lucha contra la contaminación de sus ríos, es necesario establecer asociaciones público-privadas y gestionarlas de forma sostenible y eficiente. La forma en que se han desarrollado las carreteras del país en un periodo tan corto es un buen ejemplo de que estas iniciativas son posibles. Simplemente, estos aspectos no se han priorizado. Esto no requiere décadas para resolverse. Con las tecnologías disponibles, lo que se necesita es voluntad y compromiso para ejecutarlo.
Espero que en los próximos años podamos ayudar a nuestros ríos a recuperar su imagen prístina de figuras maternales, capaces de absorber las impurezas de todos y ofrecerles un futuro limpio. Mantener puros nuestros ríos no solo es una cuestión de supervivencia; ese simbolismo es esencial para mantener alto el espíritu humano.

