El shock de China: por qué Alemania prosperó mientras EE. UU. tuvo dificultades

Well wishers wave German and Chinese flags as they await the arrival of China's President Xi Jinping and his wife Liyuan at Bellevue presidential palace in Berlin March 28, 2014. REUTERS/Fabrizio Bensch (GERMANY - Tags: POLITICS) - LR1EA3S0SAJVA
China's rise from entry into the WTO has negatively impacted many countries, but not Germany.Image: REUTERS/Fabrizio Bensch
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Las investigaciones han demostrado que la entrada de China en la OMC en 2001 tuvo un profundo impacto en el empleo y los salarios de los trabajadores poco cualificados en EE. UU., en los sectores expuestos a las importaciones chinas (Autor et al. 2013). Los trabajadores que perdieron el empleo no encontraron otro en un sector distinto, y quienes conservaron el suyo sufrieron una importante caída salarial. Un estudio similar sobre Alemania (Dauth et al. 2014) no detecta ningún efecto negativo del auge de China en el mercado laboral alemán. Esto plantea la pregunta de por qué los trabajadores de Alemania no corrieron la misma suerte. Resulta desconcertante, ya que la entrada de China en la economía mundial no afectó solo a EE. UU., sino que tuvo que repercutir también en otros países.

La exposición a China

Hace poco empecé a examinar datos sobre la exposición a China de las principales economías desarrolladas. Las cifras indican que todos los países desarrollados afrontaron un marcado aumento de su exposición a la competencia de las importaciones chinas, pero el auge de China tuvo el mayor impacto en EE. UU. Entre 2000 y 2010, la proporción de las importaciones chinas en el total de las importaciones de las industrias estadounidenses expuestas a la competencia china aumentó 25 puntos porcentuales. En el Reino Unido y los Países Bajos, esa misma proporción creció unos 16 puntos porcentuales durante el mismo periodo. España, Italia y Alemania tuvieron menos exposición a China (con un aumento de 14 puntos porcentuales en la cuota de importaciones), mientras que Francia y Suecia fueron los países menos expuestos (con un aumento de 13 puntos porcentuales en la cuota de importaciones). Por tanto, la exposición de Alemania a China ya era mucho menor que la de EE. UU., lo que quizá explique parte del misterio.

Pero hubo varios otros factores que explican por qué Alemania no sufrió la competencia de las importaciones chinas como sí lo hizo EE. UU. En primer lugar, como muestran Dauth et al. (2014), Alemania tendía a importar de China productos (como textiles) que antes importaba de otros lugares de bajo coste, como Grecia, Italia y Turquía. El auge de China redirigió los flujos de importación y provocó pérdidas de empleo en esos países, pero no en Alemania.

La ayuda de Europa del Este

En segundo lugar, el auge de China coincidió con la liberalización del comercio con las antiguas economías planificadas tras la caída del telón de acero. Como país vecino, Alemania se vio muy afectada por la liberalización de los mercados de Europa del Este. Estos dos shocks comerciales fueron muy distintos. El comercio con Europa del Este supuso la integración con una región abundante en trabajadores cualificados, mientras que el comercio con China supuso la integración con un país abundante en mano de obra. Por eso, cabe esperar que sus efectos en el mercado laboral alemán sean diferentes.

Eso es precisamente lo que encuentran Dauth et al. (2014). En términos netos, el auge de Europa del Este fue un shock comercial positivo para Alemania y aumentó el empleo manufacturero. Así, el aumento de la competencia de China quedó compensado por el auge de Europa del Este y su efecto positivo en el mercado laboral alemán. EE. UU. no contó con esta ayuda de Europa del Este, ya que su comercio con la región es insignificante. Para Alemania, el auge de Europa del Este significó más competencia de las importaciones procedentes de esas economías, pero también más oportunidades de exportación en los mismos sectores. El comercio de Alemania con Europa del Este es más de tipo «intraindustrial» que «interindustrial», a diferencia de su comercio con China. Alemania importa textiles, juguetes y equipos informáticos de China, y exporta coches y maquinaria a ese país, mientras que importa y exporta coches y piezas de automóvil a Europa del Este. Como muestro en un trabajo anterior (Marin 2010a), Europa del Este contaba con abundante mano de obra cualificada y, por tanto, ofrecía a las empresas alemanas no solo nuevas oportunidades de mercado, sino también una reserva de trabajadores cualificados y económicos. Las empresas alemanas se instalaron allí para producir, lo que propició la expansión de las cadenas de valor alemanas hacia Europa del Este tras la caída del comunismo. Esto también ayudó a Alemania a hacer frente a una escasez de trabajadores cualificados que se agudizó especialmente en la década de 1990. La deslocalización hacia Europa del Este ha ayudado a Alemania a reducir costes y ganar cuota de mercado en todo el mundo (Marin 2010b). De este modo, la expansión de las redes de producción hacia Europa del Este ha contribuido a sostener el empleo en Alemania. Un estudio reciente del Banco Mundial estima que las cadenas globales de valor representan el 60% del comercio entre Alemania y Europa del Este (Dollar et al. 2017).

La predilección de China por la calidad de los productos

En tercer lugar, Alemania quizá se benefició del auge de China más que EE. UU. porque sus exportaciones a China crecieron rápidamente y ofrecieron nuevas oportunidades laborales a los trabajadores que habían perdido su empleo a causa de las importaciones chinas. Sorprendentemente, el estudio de Dauth et al. (2014) no encuentra ningún efecto positivo en el empleo derivado de las exportaciones alemanas a China. Esto resulta desconcertante. Su análisis abarca el periodo de 1988 a 2008, durante el cual las exportaciones alemanas a China se multiplicaron por seis. Sin embargo, en los cinco años posteriores a la crisis financiera de 2009, casi se duplicaron, con un aumento mayor que en cualquier otro país, mientras que en 2013 las exportaciones alemanas a Europa del Este aún no se habían recuperado hasta alcanzar los niveles anteriores a la crisis. ¿Qué explica este rápido aumento de las exportaciones alemanas a China? ¿Por qué sienten los chinos tanta predilección por los productos alemanes?

En Marin et al. (2015), mis coautores y yo mostramos que las empresas alemanas introdujeron un estilo de gestión descentralizado, delegando la toma de decisiones en los niveles inferiores de la jerarquía empresarial. Sostenemos que la gestión descentralizada incentiva a los trabajadores a mejorar la calidad de los productos, lo que permite a las empresas competir por calidad en lugar de por precio. Los trabajadores de los niveles inferiores de la jerarquía empresarial están mejor informados sobre las demandas del mercado. Darles más autonomía para tomar decisiones les permite adaptar las características de los productos a la demanda del mercado. En efecto, observamos que los exportadores alemanes casi triplican su cuota de mercado de exportación de productos de máxima calidad cuando operan con una organización empresarial descentralizada y menos jerárquica. El énfasis en la calidad de los productos resulta muy atractivo para la creciente clase media china, que compra coches alemanes, y para las empresas chinas que importan máquinas herramienta de Alemania.

En resumen, a Alemania le fue mejor que a EE. UU. ante el auge de China porque: (i) por el lado de las importaciones, el ajuste comercial a la competencia de bajo coste ya se había producido antes del auge de China; (ii) el auge de Europa del Este ofreció nuevas oportunidades de exportación a las empresas alemanas; y, por último, (iii) la predilección de China por la calidad de los productos encajó a la perfección con los productos alemanes.

Referencias

Autor, D, D Dorn y G Hanson (2013), «The China Syndrome: Local Labor Market Effects of Import Competition in the United States», America Economic Review 103(6).

Dauth, W, S Findeisen y J Suedekum (2014), «The Rise of the East and the Far East: German Labor Markets and Trade Integration», Journal of the European Economic Association 12(6).

Dollar, D, Satoshi Inomata, C Degain, M Bo, Z Wang, N Ahmad, A Primi, H Escaith, J Engel, D Taglioni, C Heuser, A Mattoo, M Kidder, M Ruta y J G Reis (2017), Measuring and Analyzing the Impact of GVCs on Economic Development, International Bank for Reconstruction and Development/The World Bank

Marin, D (2010a), «The Opening-Up of Eastern Europe at 20: Jobs, Skills, and Reverse Maquiladoras in Austria and Germany», Bruegel Working Paper No. 2010/02.

Marin, D (2010), «Germany’s Super Competitiveness: A Helping Hand from Eastern Europe», VoxEU.org, 20 June 20.

Marin, D, J Schymik y J Tscheke (2015), «Europe’s Export Superstars – it’s the organisation», Bruegel Working Paper No. 2015/05.

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