Acabo de regresar del campo de Kakuma, en el noroeste de Kenia. Allí, junto con un equipo extraordinario, copresenté TEDxKakumaCamp, el primer evento TEDx celebrado en un campo de refugiados.
Puede que los invitados se hayan marchado y la carpa ya se haya desmontado, pero esto no ha hecho más que empezar. Espero que hayamos puesto en marcha una conversación que cambie la forma en que el mundo piensa sobre los campos de refugiados.
Además, las películas de nuestros ponentes refugiados seguirán dando visibilidad a este lugar olvidado y poniendo ante los ojos del mundo las historias de quienes reconstruyen aquí sus vidas tras huir de conflictos devastadores.
TEDxKakumaCamp exigió un enorme esfuerzo logístico. Allí, en el remoto condado de Turkana, a cuatro días de viaje por carretera de Nairobi, la capital de Kenia, nuestro equipo construyó un espacio para eventos de última generación y totalmente equipado.
Y gracias a nuestros patrocinadores, pudimos retransmitir las charlas de nuestros doce ponentes expertos a decenas de miles de espectadores en directo de Estados Unidos, América Latina, Europa y Australia.
Al ver sus charlas, me impresionó lo lejos que habían llegado nuestros ponentes refugiados. Ninguno había hablado nunca ante un público tan numeroso.
Pero, gracias a nuestro increíble equipo de entrenadores voluntarios, estaban preparados para contarle sus historias al mundo. Y no solo eso: pudieron hacerlo con el corazón y el alma. Estoy muy orgullosa de ellos.
Desde el principio, el equipo de TEDxKakumaCamp se propuso incluir una variedad de experiencias de personas refugiadas. Queríamos mostrar historias de transformación personal, como la de la modelo estadounidenseHalima Aden que pasó su infancia en el campo de Kakuma.
O la historia del atletaPur Biel. Ahora es corredor delEquipo Olímpico de Refugiados, y mantiene una estrecha relación con la familia que lo adoptó cuando llegó al campo buscando refugio siendo un niño solo.
Pero también nos pareció importante destacar las historias de quienes construyen una vida plena aquí mismo, en Kakuma.
Historias como la de la cineasta Aminah Rwimo, que produce películas galardonadas internacionalmente y las edita en una computadora portátil en el patio de su casa en Kakuma.
Al escuchar a nuestros ponentes, me impresionó lo importante que es para todos los residentes de Kakuma aprovechar de forma productiva el tiempo que pasan aquí.
Así, cuando llegue la paz y sea hora de volver a casa, podrán regresar como ciudadanos cualificados y con formación, capaces de ponerse manos a la obra para reconstruir sus países.
Por eso era importante para mí que TEDxKakumaCamp también abordara las implicaciones más amplias de nuestra respuesta a la situación de las personas refugiadas.
Como conté a Al Jazeera la semana pasada, ACNUR quiere transformar la forma en que abordamos los grandes desplazamientos de personas refugiadas.
Una de nuestras nuevas ideas se está poniendo a prueba aquí mismo, en Kakuma, en el asentamiento vecino deKalobeyei.
Allí, las personas refugiadas no quedan confinadas en campos separados de la población de acogida. En cambio, viven juntas y ambos grupos se benefician.
Escuchamos al exdirector del proyecto de Kalobeyei, Henok Ochalla, hablar de los beneficios de este modelo, en el que las personas refugiadas se vuelven autosuficientes, se estimula la economía y la población local también encuentra medios de vida.
También me inspiró la entrevista en el escenario con el gobernador del condado de Turkana,Josphat Nanok, uno de los políticos más lúcidos que he conocido. Para él, acoger a personas refugiadas no es una carga, sino una oportunidad económica.
Y cuenta con datos que lo respaldan. El economista del Banco MundialApurva Sanghipresentó su investigación sobre las ventajas económicas que se observan cuando las personas refugiadas llegan a una zona.
Si no pudiste verlo en directo,mira los videos completos de nuestro evento pionero. Mientras tanto, damos las gracias una vez más al equipo de TEDxKakumaCamp por ofrecer a nuestros ponentes la plataforma de primer nivel que merecían.
Juntos, hemos demostrado al mundo que, si cuentan con un escenario, las personas refugiadas pueden brillar. Si tienen una oportunidad, pueden prosperar.





