La tuberculosis es una amenaza para la salud mundial. Así puede gestionarla Kenia

Clinical lead Doctor Al Story points to an x-ray showing a pair of lungs infected with TB (tuberculosis) during an interview with Reuters on board the mobile X-ray unit screening for TB in Ladbroke Grove in London January 27, 2014. The only mobile unit testing for TB in the country works with the most vulnerable to the disease including the homeless, drug and alcohol dependent. REUTERS/Luke MacGregor (BRITAIN - Tags: HEALTH SOCIETY) - RTX17X9Q
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La tuberculosis es una amenaza para la salud mundial. Ya se utilizan herramientas más recientes para detectar la enfermedad, lo que está cambiando el panorama y permite detectarla antes e iniciar el tratamiento sin demora. Joy Wanja Muraya, editora de Salud y Medicina de The Conversation Africa, habló con la profesora Gunturu Revathi sobre los obstáculos que frenan los esfuerzos de Kenia para gestionar la enfermedad.

¿Cuál es la carga de tuberculosis en Kenia y en África?

Hoy en día, la tuberculosis se encuentra en todas partes del mundo y figura entre las diez principales causas de muerte.

África debe tomarse la tuberculosis más en serio. Alrededor de una cuarta parte de los nuevos casos de tuberculosis, el 26 %, se produjeron en el continente en 2015.

Kenia sigue estando entre los 14 países con una alta carga de coinfección por tuberculosis y VIH y de tuberculosis farmacorresistente. Aunque el número de notificaciones de casos de tuberculosis ha disminuido cada año, el país aún enfrenta un gran desafío para controlarla.

Image: CDC

¿Qué dificultades existen para diagnosticar la tuberculosis en Kenia?

La primera brecha se debe a que la tuberculosis sigue siendo difícil y compleja de diagnosticar.

El problema de las pruebas diagnósticas es que todas sirven para confirmar la enfermedad, pero no para descartarla. Esto significa que, si la prueba da positivo, se confirma el diagnóstico de tuberculosis. Pero, si da negativo, no se puede descartar la tuberculosis y deben emplearse otros métodos de diagnóstico, como las radiografías.

Una encuesta sobre la prevalencia de la tuberculosis en Kenia realizada en 2016 (datos no publicados del Ministerio de Salud) indicó que había más casos de tuberculosis de lo que pensábamos. Estimamos una carga de 512 casos nuevos por cada 100 000 habitantes, frente a los 266 por cada 100 000 que la OMS notificó en 2015.

Esto significa que no teníamos una imagen real de la carga efectiva de tuberculosis en Kenia debido a las brechas en la disponibilidad de servicios de diagnóstico y atención clínica, así como al escaso apoyo social y nutricional.

Además,hacer pruebas a los niños para detectar la tuberculosis no es fácil: las pruebas en niños plantean dificultades específicas.

Hasta hace poco, los programas de gestión de la tuberculosis partían de la idea equivocada de que los niños no transmiten la tuberculosis.

Pero hoy se reconoce que la tuberculosis infantil es una prioridad mundial, y las iniciativas nacionales se están centrando seriamente en ella.

El principal problema es que los niños no producen esputo y, aun cuando lo hacen, contiene pocos bacilos de la tuberculosis.

El esputo es un fluido espeso que se produce en el tejido pulmonar. Se analiza para detectar e identificar bacterias u hongos que infectan los pulmones o las vías respiratorias. El análisis de esputo es la prueba más habitual para diagnosticar la forma común de infección pulmonar, llamada tuberculosis pulmonar.

En los niños muy pequeños, también puede utilizarse una prueba cutánea de tuberculina para diagnosticar la tuberculosis.

En los países con una alta carga de tuberculosis, los niños y las personas con VIH que contraen tuberculosis suelen desarrollar una enfermedad similar a la neumonía o una infección de los ganglios linfáticos del cuello. La tuberculosis torácica, también conocida como tuberculosis pulmonar, puede diagnosticarse pronto si un médico bien preparado realiza una historia clínica y una exploración del tórax.

Esto puede confirmarse con una prueba de esputo y una radiografía de tórax.

La práctica habitual para obtener un diagnóstico de laboratorio de tuberculosis consiste en realizar una baciloscopia de esputo o una prueba rápida de detección molecular llamada Gene Xpert / MTB . Si estas pruebas dan negativo, puede hacerse una radiografía de tórax cuando se sospecha firmemente que hay tuberculosis. Los pacientes con una fuerte sospecha clínica de tuberculosis deben someterse a un seguimiento estrecho si las pruebas de laboratorio dan negativo.

¿Cómo se puede diagnosticar y gestionar mejor la tuberculosis?

Las pruebas de seguimiento son fundamentales para detectar la enfermedad en sus primeras etapas, cuando está más activa.

Más importante aún, debemos mejorar el diagnóstico de la tuberculosis cuando afecta a órganos distintos de los pulmones. Esto se conoce como tuberculosis extrapulmonar —por ejemplo, en el abdomen, la piel, las articulaciones y los huesos—. Es bastante común en los niños y las personas que viven con el VIH.

Para confirmar el diagnóstico en estos casos se necesitan métodos especializados. Entre ellos figuran la aspiración con aguja fina —la extracción de líquido o células con una aguja delgada para detectar enfermedades— y el examen citológico, que consiste en examinar las células. Solo pueden realizarlos patólogos especialistas con la formación adecuada.

Otro procedimiento que requiere experiencia es la biopsia de tejido, en la que se extrae una muestra del cuerpo para examinarla con más detalle al microscopio.

Además, pueden ser necesarios estudios radiológicos avanzados, como ecografías y tomografías computarizadas.

En Kenia faltan médicos especialistas y el equipo necesario para realizar todas estas pruebas avanzadas.

La infraestructura sanitaria del país debe aumentar su capacidad en estas áreas.

¿Qué dificultades enfrenta Kenia?

En Kenia ya estamos luchando para gestionar tanto la tuberculosis como el VIH. El aumento del número de pacientes con diabetes, vulnerables a la tuberculosis, aviva aún más el problema.

Uno de los grandes desafíos es que hay muchos niños y personas con VIH en Kenia que tienen tuberculosis latente. Esto significa que la persona está infectada, pero la infección permanece inactiva y puede manifestarse en cualquier momento.

La única forma de diagnosticarla es mediante una prueba cutánea o un análisis de sangre costoso. Aunque en Kenia se dispone de la prueba cutánea, el análisis de sangre es caro, por lo que solo se utiliza en el sector privado y no está disponible en el programa nacional de tuberculosis.

Kenia tampoco cuenta con suficiente capacidad de laboratorio para gestionar las enfermedades infecciosas en general. Esto significa que puede que no se confirme el diagnóstico de casos sospechosos de tuberculosis ni de varias otras infecciones, y que los pacientes reciban tratamiento a ciegas, sin un diagnóstico específico. Esto lleva al uso excesivo e innecesario de antibióticos y al aumento de la resistencia a los antibióticos en las comunidades.

El principal desafío clínico es que ahora muchas personas padecen alergias respiratorias. Esto se debe al aumento constante de la contaminación.

Estas alergias provocan tos crónica y fiebre leve en personas de todas las edades, lo que dificulta que los médicos distingan entre asma y tuberculosis. Debido a la sospecha de tuberculosis, se repiten muchas pruebas de esputo y radiografías de tórax en estos pacientes.

¿Qué novedades podrían ayudar a mejorar la situación?

Recientemente, la OMS recomendó pruebas universales de sensibilidad a los medicamentos antituberculosos de primera línea. Estas pruebas solo están disponibles en el Laboratorio Nacional de Referencia de Tuberculosis. Deben ofrecerse en más hospitales y clínicas de Kenia.

Pero el aspecto más importante del control de la tuberculosis es gestionar eficazmente los casos y lograr altas tasas de curación.

Un estudio publicado recientemente muestra que, en los países con una alta carga de tuberculosis, la calidad de la atención en los sectores público y privado está muy por debajo de los estándares internacionales.

Los programas nacionales deben poner en marcha urgentemente planes de gestión de la calidad e invertir más en el control de la tuberculosis para cumplir los objetivos posteriores a 2015 de atención, control y prevención. El control y la gestión generales de las enfermedades pulmonares son de suma importancia.

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