Por qué la reintegración económica de Siria importa para Oriente Medio

A man holding the Syrian flag rides on a motorbike as Syrians mark the first anniversary of Bashar al-Assad's fall, in Latakia, Syria, December 8, 2025. REUTERS/Karam al-Masri
Syria's economic reintegration is crucial for Syrian people, but also a marker of a quickly changing economic landscape in the Middle East.Image: REUTERS/Karam al-Masri
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  • Tras una década de conflicto, Siria está emergiendo como un importante punto de encuentro regional para la economía de Oriente Medio.

  • Sus países vecinos han propuesto inversiones en infraestructuras por valor de miles de millones de dólares.

  • La reconstrucción de Siria forma parte de un cambio económico regional más amplio que está en marcha, marcado por grandes inversiones en la economía digital.

Durante más de una década, Siria estuvo prácticamente ausente del mapa económico de Oriente Medio. Hoy, eso empieza a cambiar.

Los inversores del Golfo están regresando a Damasco. Las aerolíneas regionales están restableciendo la conectividad. Las empresas energéticas internacionales están reevaluando las oportunidades vinculadas a la costa mediterránea de Siria. Solo en los últimos meses, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos han anunciado importantes conversaciones sobre inversiones en infraestructuras, telecomunicaciones, aviación, logística e inmobiliaria.

Aunque siguen existiendo importantes desafíos, Siria está reincorporándose al diálogo económico de la región en un momento en que Oriente Medio está cada vez más interconectado económicamente gracias a nuevos corredores comerciales, alianzas en materia de infraestructuras e iniciativas de conectividad regional que enlazan el Golfo, Turquía, el Levante y Europa.

Por qué importa el despertar económico de Siria

Para las empresas de toda la región, este cambio importa por tres razones.

En primer lugar, Siria se encuentra en el centro de varios corredores comerciales y de conectividad emergentes que enlazan el Golfo, Turquía, el Levante y el Mediterráneo. En segundo lugar, la magnitud de las necesidades de reconstrucción y modernización podría generar oportunidades a largo plazo en infraestructuras, logística, energía, telecomunicaciones, aviación y servicios financieros. En tercer lugar, las propias economías regionales están evolucionando: dependen cada vez más de la inversión, están más interconectadas y se centran en la resiliencia económica ante la creciente fragmentación mundial.

En conjunto, la reintegración gradual de Siria está pasando a formar parte de una historia mucho más amplia sobre el futuro de la integración económica en Oriente Medio.

Este cambio se está produciendo en el contexto de una importante transformación económica en toda la región. En el Golfo, los gobiernos están acelerando las inversiones en logística, aviación, desarrollo industrial, IA, infraestructuras digitales y transición energética como parte de estrategias de diversificación más amplias, concebidas para posicionar a la región como un centro mundial que conecte Asia, África y Europa. Arabia Saudí atrajo 31.700 millones de dólares en inversión extranjera directa en 2024, mientras que los Emiratos Árabes Unidos atrajeron aproximadamente 45.000 millones de dólares, según la Encuesta de PwC a los CEO de Oriente Medio de 2026.

Siria forma parte de la economía cambiante de Oriente Medio

Al mismo tiempo, la cooperación económica regional se está acelerando. Los vínculos comerciales entre el Golfo y Turquía se han ampliado considerablemente en los últimos años. Aumentan las conversaciones sobre infraestructuras transfronterizas. Las aerolíneas regionales están restableciendo la conectividad en todo Oriente Medio. Turkish Airlines reanudó recientemente sus vuelos a Damasco tras una suspensión de 13 años, mientras que las empresas regionales de logística y transporte evalúan cada vez más el papel de Siria en los futuros corredores comerciales.

En el marco de esta transformación más amplia, resulta cada vez más difícil pasar por alto la posición geográfica de Siria.

Históricamente, Siria fue una de las principales encrucijadas comerciales de la región. Antes del inicio de la guerra civil del país, las principales rutas comerciales y de transporte que atravesaban el territorio sirio conectaban puertos, centros de producción y cadenas de suministro de distintas zonas de Oriente Medio.

La magnitud de las oportunidades económicas también es considerable.

A principios de este año, Arabia Saudí anunció un importante paquete de inversiones por un valor aproximado de 2.000 millones de dólares, que abarca proyectos de aviación, telecomunicaciones, infraestructuras y agua. Los acuerdos incluyeron el lanzamiento de una aerolínea conjunta, inversiones para la remodelación del aeropuerto de Alepo y una iniciativa de infraestructuras de fibra óptica por valor de 800 millones de dólares. Empresas saudíes de energía y agua también firmaron memorandos relacionados con la desalinización y la cooperación en infraestructuras.

Los Emiratos Árabes Unidos anunciaron que el comercio no petrolero con Siria había alcanzado los aproximadamente 1.400 millones de dólares en 2025, más del doble que el año anterior. Según se informó, los acuerdos y conversaciones preliminares incluyeron proyectos relacionados con zonas francas, conectividad de transporte y grandes proyectos inmobiliarios.

También empieza a cobrar impulso la logística y las infraestructuras marítimas. En mayo, Siria firmó acuerdos con la naviera francesa CMA CGM para operar puertos secos cerca de Damasco y Alepo y reanudar la conexión ferroviaria de mercancías entre el puerto de Latakia y los centros comerciales del interior, tras una interrupción de 14 años

Los acuerdos anteriores con DP World se centraron en el desarrollo del puerto de Tartús y de las zonas industriales y de libre comercio circundantes.

Para las empresas regionales que operan en los sectores de la construcción, las infraestructuras, la logística, las telecomunicaciones, la energía y los servicios financieros, Siria podría convertirse gradualmente en uno de los mercados emergentes de mayor potencial de crecimiento de Oriente Medio.

La reintegración de Siria no se limita a la reconstrucción. También tiene que ver con la resiliencia.

En la actualidad, las empresas operan en un entorno marcado por la incertidumbre geopolítica, las alteraciones de las cadenas de suministro y la creciente competencia por las rutas comerciales, la seguridad energética y la capacidad industrial. En todo Oriente Medio, los gobiernos reconocen cada vez más que la conectividad económica ha dejado de ser una táctica de desarrollo para convertirse en una necesidad estratégica.

De zona de crisis a motor de crecimiento

Esto explica en parte por qué están evolucionando las conversaciones sobre Siria. Cada vez más, el debate pasa de si Siria acabará reintegrándose económicamente a cómo pueden participar responsablemente los actores regionales para impulsar el crecimiento a largo plazo, la conectividad y la estabilidad económica.

Naturalmente, siguen existiendo importantes desafíos. Aunque se están acelerando las conversaciones sobre inversiones, aún es necesario reconstruir muchos de los cimientos de la actividad comercial. La conectividad financiera apenas empieza a restablecerse tras las recientes medidas para volver a conectar a Siria con los sistemas internacionales de pago y las redes bancarias. Las infraestructuras de transporte y logística también requieren una modernización considerable, pese a los acuerdos recientes relacionados con puertos, ferrocarriles de mercancías y la remodelación de aeropuertos. Las infraestructuras digitales plantean un desafío similar: las nuevas inversiones en redes de fibra óptica y telecomunicaciones reflejan tanto la magnitud de la oportunidad como el trabajo pendiente. La rapidez con que se resuelvan estas limitaciones será un factor importante para determinar con qué celeridad el interés económico puede traducirse en crecimiento sostenido e integración regional.

La reconstrucción de Siria está empezando a significar algo más que reconstruir una economía.

Está pasando a formar parte de una transformación regional más amplia, en la que la conectividad, la inversión y la integración económica están configurando cada vez más el futuro de Oriente Medio. Para las empresas que contemplan la próxima década de crecimiento de la región, Siria podría dejar de ser vista principalmente como una zona de crisis y llegar a reconocerse como una de las oportunidades económicas a largo plazo más trascendentales de la región.

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