La cultura y la diversidad de la India hacen de ella una tierra de oportunidades ilimitadas. Cada ciudad y cada estado tienen mucho que ofrecer en cuanto a patrimonio, arquitectura y experiencias por descubrir. El potencial turístico de la India es enorme.
En 2016, 9 millones de turistas visitaron la India. Considerada de forma aislada, esa cifra parece elevada, pero al compararla, por ejemplo, con la ciudad de Barcelona, que recibió 8 millones de turistas el año pasado, uno empieza a preguntarse por qué un país con 29 estados y 4.000 ciudades logró atraer a tan pocos viajeros extranjeros.
El Consejo Mundial de Viajes y Turismo calculó que los viajes y el turismo generaron directa e indirectamente 208.000 millones de dólares, o el 9,6 % del PIB de la India, en 2016, y sustentaron más de 40 millones de empleos, el 9,3 % del empleo total del país. Se prevé que el sector turístico crezca a una tasa anual del 6,7 % hasta alcanzar los 420.000 millones de dólares en 2027 (alrededor del 10 % del PIB).
Sin embargo, existe la posibilidad de elevar esta tasa de crecimiento al 30 %; cuando eso ocurra, el turismo contribuirá alrededor del 25 % de nuestro PIB.
El secreto para hacer posible este crecimiento se esconde en los 600.000 pueblos de la India, que en conjunto representan un océano de patrimonio, cultura y experiencias por descubrir. Sin embargo, para liberar el potencial oculto de los pueblos de la India, debemos abordar la cuestión desde la perspectiva del turismo de impacto.
Turismo de impacto
El turismo de impacto es un enfoque centrado en la comunidad y en los turistas que aprovecha el turismo para ayudar a desarrollar infraestructuras comunitarias sostenibles. Ofrece a los turistas una experiencia auténtica de la cultura y las tradiciones locales, al tiempo que ayuda a la comunidad; ambos objetivos están en consonancia con las metas cambiantes del Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. El turismo de impacto impulsa el desarrollo rural sostenible y ofrece oportunidades de sustento a las comunidades rurales. Es una situación beneficiosa para todas las partes interesadas. Su potencial es inmenso.
Hoy en día, el turista medio de todo el mundo busca experiencias y una historia que contar, en lugar de un simple viaje para hacer fotos. Más personas viajan a Barcelona que a la India porque la ciudad española tiene historias que compartir y experiencias que ofrecer que no encuentran en sus lugares de origen. La tecnología, especialmente a través de las redes sociales, ha creado un entorno que inspira a los millennials a imaginar y diseñar sus propias experiencias de viaje. No se trata de hacer una excursión a Machu Picchu; son las conversaciones con las comunidades locales las que animan a las personas a vivir experiencias de ese tipo y a entender el mundo de una manera nueva. Queremos que nos inspiren los lugares que visitamos y las personas que conocemos, y esto está abriendo camino al turismo experiencial.
El modelo de turismo de impacto basado en los pueblos puede impulsar el turismo en 25.000 millones de dólares al atraer a los pueblos a 15 millones de turistas adicionales, y crear en el proceso 100.000 emprendedores a nivel local. Los gobiernos estatales locales deberían colaborar estrechamente con organizaciones sociales para identificar los principales problemas de desarrollo de sus pueblos y, luego, recurrir al modelo de turismo de impacto para ayudar a desarrollar estas comunidades y promoverlas como destinos turísticos. Así se alcanzarían dos objetivos a la vez: ofrecer a los turistas una experiencia y recuerdos para toda la vida, y brindar a los habitantes de los pueblos oportunidades para mejorar sus medios de vida.
Si se lleva a cabo correctamente, este enfoque podría aumentar exponencialmente el número de turistas que visitan la India y, al mismo tiempo, incentivar a los habitantes a permanecer en sus pueblos, en lugar de sumarse a la creciente migración de las zonas rurales a las ciudades.
Los turistas podrían, por ejemplo, vivir con habitantes de pueblos de Rajastán. Podrían aprender sobre la cultura y las tradiciones tradicionales de Rajastán y, a la vez, contribuir a la comunidad instalando un filtro de agua en la casa donde se alojan o pintando las viviendas del pueblo. Otra posibilidad, más sencilla, sería organizar sesiones de alfabetización para los habitantes sobre temas que los líderes de la comunidad local podrían decidir según las necesidades de sus pueblos. Este modelo también ayuda a recuperar las formas de arte tradicionales al ofrecer a los habitantes un mercado directo donde vender sus productos locales como recuerdos a los turistas que los visitan.
El problema y la solución son muy sencillos; ahora hace falta una alianza eficaz entre el gobierno y el sector privado. Un consejo nacional de turismo podría dar voz al sector turístico ante el gobierno. Actualmente, la industria turística de la India se autorregula a través de múltiples organismos sin objetivos comunes. Sin embargo, un consejo de turismo podría definir claramente las funciones y responsabilidades tanto del gobierno como del sector privado. Podría coordinar a las partes interesadas en torno a objetivos y una visión comunes, como, por ejemplo, «elevar al 30 % la contribución del turismo al PIB para 2023».
El sector privado puede desarrollar experiencias y viajes de turismo de impacto utilizando infraestructuras proporcionadas por el gobierno, como aeropuertos, carreteras y conexiones ferroviarias con las zonas remotas de la India. En este modelo, todos salen ganando, incluidas las comunidades locales, que se beneficiarán enormemente del turismo. Solo hace falta que todas las partes interesadas abran su mente al potencial turístico aún sin explotar de la India y elaboren un plan de ejecución claro. De lo contrario, corremos el riesgo de dejar sin explorar una mina de oro.

