La regulación es lo que construye una economía digital. Arabia Saudí demuestra por qué

The Saudi Arabian capital Riyadh seen at night.
Saudi Arabia is building a digital economy – and other developing economies should take note.Image: REUTERS/Ahmed Yosri
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  • Entre 2021 y 2023, el sector digital captó, en promedio, el 8,3 % de la inversión extranjera directa (IED) mundial.

  • Convertir esta inversión en inclusión digital significativa y progreso depende de una regulación sólida.

  • Arabia Saudí es un caso de estudio sobre cómo las economías en desarrollo pueden crear entornos regulatorios digitales que impulsen el crecimiento.

Para cualquier país en desarrollo, construir una economía digital eficaz y funcional es crucial, y para ello es fundamental poner en marcha proyectos de infraestructura que lo hagan posible. Sin embargo, se habla menos de la regulación que respalda esos proyectos y los hace posibles,

Una regulación sólida es esencial para cerrar la brecha digital y posibilitar la inversión en infraestructura. El acceso equitativo, la competencia sana y la inversión sostenida dependen de que se acuerden regulaciones sólidas en los más altos niveles.

Esto reviste especial importancia en lo que respecta a la economía digital y a todos los riesgos y oportunidades que plantea. las orientaciones de la OCDE destacan la importancia de cartografiar la conectividad de forma transparente, agilizar los procesos de concesión de permisos, compartir infraestructura y establecer políticas de espectro con obligaciones de cobertura rural. Otras medidas complementarias, como la financiación pública basada en el desempeño, los programas de alfabetización digital y el apoyo específico a usuarios de bajos ingresos y pequeñas empresas, son igualmente esenciales para promover la inclusión digital.

Entre 2021 y 2023, el sector digital captó, en promedio, el 8,3 % de la IED mundial; una cifra superior al 5,5 % de una década antes. Sin embargo, convertir esta inversión en avances significativos en inclusión y crecimiento de la economía digital requiere más que dinero. Países como Arabia Saudí muestran cómo pasar de la inversión al impacto.

El acelerado crecimiento digital de Arabia Saudí

La economía digital saudí contribuye ahora con 495.000 millones de SAR (131.000 millones de dólares), lo que representa aproximadamente el 15 % del PIB; la Visión 2030 tiene el objetivo de aumentar esta cifra en otros 50.000 millones de SAR (13.000 millones de dólares) para 2030.

La evolución regulatoria de Arabia Saudí ha sido fundamental para lograrlo. Mediante reformas políticas coordinadas y programas intergubernamentales, el Reino vincula la inversión en infraestructura con el crecimiento inclusivo, la innovación y la competitividad en todos los sectores.

Un ejemplo es la Estrategia Nacional del Espectro de Frecuencias 2020–2025 de la Comisión de Comunicaciones, Espacio y Tecnología (CST, por sus siglas en inglés). Su objetivo es ampliar el uso eficiente del espectro radioeléctrico para apoyar la innovación, las tecnologías inalámbricas emergentes y la seguridad nacional. La estrategia se centra en impulsar el crecimiento digital mediante una gestión optimizada del espectro, alentar la inversión y apoyar nuevas aplicaciones, como la tecnología 5G e Internet de las cosas.

La CST colaboró con operadores y partes interesadas mediante consultas abiertas para definir marcos transparentes de uso compartido del espectro y coubicación de infraestructura, lo que contribuyó a ampliar la cobertura rural con mayor rapidez y eficiencia. Unas normas claras y marcos de concesión de licencias transparentes han ofrecido a los inversores la previsibilidad que necesitan para seguir impulsando el crecimiento del sector privado en la economía digital del Reino.

El enfoque de Arabia Saudí aborda los retos tanto de la oferta como de la demanda. Sus programas de servicio universal han financiado proyectos de conectividad en zonas remotas, mientras que las estrategias digitales nacionales mejoran la coordinación entre organismos para reducir duplicaciones y obtener resultados con mayor rapidez.

El resultado es una velocidad mediana de internet móvil en todo el país de 129 Mbps: la cuarta más alta entre los países del G20.

Otras medidas regulatorias recientes han reforzado la confianza en el mercado y abierto nuevas oportunidades para la innovación en ámbitos como la tecnología financiera, los servicios en la nube y el comercio digital.

La colaboración con empresas locales como stc group ha desempeñado un papel importante en esta transformación, acelerando el despliegue de la tecnología 5G y la adopción digital para impulsar el avance tecnológico del país.

Arabia Saudí también ha invertido en iniciativas de competencias y alfabetización digitales, como el Programa de Competencias del Futuro y el Centro de Emprendimiento Digital, que ayudan a reducir las brechas socioeconómicas y de género en el acceso digital. Estas iniciativas complementan las reformas regulatorias al garantizar que la ciudadanía y las pymes puedan utilizar eficazmente las nuevas tecnologías y beneficiarse de los servicios digitales. Ambas iniciativas colaboran con el sector privado y organizaciones mundiales para reforzar las capacidades digitales en tecnología en la nube, desarrollo de software y ciberseguridad, asegurando que una conectividad más amplia se traduzca en una participación económica tangible.

Arabia Saudí aún afronta desafíos

Pese a los importantes avances, persisten los desafíos. La superposición de competencias en los ámbitos de las telecomunicaciones, los contenidos, la privacidad y la ciberseguridad puede dar lugar a una supervisión fragmentada e ineficiente. Aún hay brechas de conectividad en zonas rurales y remotas, mientras que unos marcos obsoletos para los servicios OTT pueden obstaculizar la innovación. Las políticas inflexibles sobre el espectro y el aumento de la carga tributaria también podrían desalentar la inversión.

Si no se abordan, estos problemas pueden frenar el impulso digital del Reino. Al mismo tiempo, estos desafíos abren la puerta a nuevas ideas de políticas y a una colaboración más estrecha entre sectores, lo que ayuda a los reguladores a coordinarse mejor y responder con mayor rapidez a los cambios.

4 maneras de aprender de la experiencia saudí

La experiencia del Reino ofrece valiosas lecciones a otros países que buscan impulsar la inclusión digital. Aunque los desafíos y las oportunidades varían de un país a otro, la experiencia saudí aporta tres ideas concretas clave para mejorar la formulación de políticas:

1. Establecer un modelo unificado de gobernanza digital para evitar la superposición de competencias y mejorar la coherencia de las políticas.

2. Dar prioridad a la colaboración público-privada para desplegar soluciones de conectividad rural, incluida la infraestructura compartida y los marcos de arrendamiento del espectro.

3. Incorporar la alfabetización digital y la formación en competencias a las estrategias nacionales para que la ciudadanía pueda participar plenamente en la economía digital.

4. Armonizar los incentivos y las políticas fiscales para recompensar las inversiones en conectividad e innovación.

Los países que aspiren a lograr avances similares pueden elaborar mapas transparentes de conectividad que revelen las brechas de servicio, establecer sistemas de ventanilla única para acelerar el despliegue de infraestructura y diseñar incentivos basados en el desempeño que amplíen los servicios a zonas remotas. Integrar las competencias digitales en los programas educativos nacionales y los programas para pequeñas empresas puede reforzar aún más la adopción y el impacto.

El siguiente paso de Arabia Saudí es modernizar y armonizar los marcos regulatorios para garantizar un enfoque coherente, adaptable e inclusivo. Al vincular la ejecución de las políticas con resultados medibles y compartir aprendizajes a través de plataformas de cooperación internacional, Arabia Saudí avanza en la construcción de una economía digital que ahora contribuye a definir estándares mundiales para el desarrollo digital inclusivo.

Al adoptar reformas, el Reino ha promovido la competencia leal, sostenido la inversión del sector privado y garantizado que los beneficios de la transformación digital lleguen a toda la ciudadanía y a las empresas: un modelo que otros pueden seguir.

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