La neoyorquina Tamara Lim adora los envases, pero en un sentido de «menos es más».
Exdirectora en el gigante del comercio electrónico Amazon.com Inc, conocida por enviar en ocasiones mercancías en cajas de cartón desechables de gran tamaño, la joven de 26 años afirma que sus clientes le preguntaban con frecuencia por qué habían recibido «esta cosita diminuta en una caja enorme».
«¿Puedes hacer algo al respecto?», recuerda que le preguntaban.
Hace unos cinco meses, Lim lo hizo. Lanzó The Wally Shop, el primer servicio de entrega de comestibles de Estados Unidos que promete utilizar únicamente envases reutilizables.
Según explicó, varios cientos de clientes piden sus productos de alimentación a través de la tienda en línea The Wally Shop.
Actualmente, el servicio solo cubre el distrito de Brooklyn, en la ciudad de Nueva York, aunque espera extenderse a Manhattan para la primavera, según indicó Sabrina Katz, directora de comunicación de The Wally Shop.
Según explicó Lim, el servicio entrega productos locales que van desde verduras hasta pasta y pan, mediante mensajeros en bicicleta, en frascos de vidrio reutilizables o bolsas de tela.
Los mensajeros en bicicleta recogen de nuevo el material de envío una vez consumidos los productos, lo que garantiza una fórmula de cero residuos.
«Somos un poco como el lechero» de los comestibles, afirmó Katz, en referencia a los servicios locales de reparto de leche que en su día fueron habituales, pero que hoy están casi extinguidos.
Esa comparación también la hizo Susan Selke, directora de la Escuela de Envasado de la Universidad Estatal de Míchigan.

«Una de las cosas de las que se habla recientemente es del regreso del lechero», declaró a la Thomson Reuters Foundation.
La desaparición de esta profesión refleja la tendencia de la industria alimentaria moderna a vender productos lejos de donde se producen. El resultado son envases que, en gran medida, resultan poco prácticos de reutilizar, según explicó Selke.
La producción de plástico se ha disparado en los últimos 50 años, lo que ha propiciado el uso generalizado de botellas, vasos, envases para llevar y otros productos desechables y baratos.
El pasado mes de marzo, activistas estadounidenses pidieron a la mayor cadena de supermercados del país, Kroger Co., que introdujera un pasillo sin plásticos, para que los compradores pudieran optar por productos sin envases contaminantes.
La petición llegó menos de un mes después de que la cadena neerlandesa de productos ecológicos Ekoplaza instalara lo que, según afirmó, era el primer pasillo de este tipo del mundo, una medida celebrada por los ecologistas.
El mes pasado, otra empresa, Loop, anunció en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, que se había asociado con grandes vendedores de bienes envasados y minoristas.
Loop, que se lanzará en mayo con proyectos en París y en el área de Nueva York, Nueva Jersey y Pensilvania, entregará productos como zumo de naranja y champú en botellas reutilizables de vidrio y metal directamente en la puerta de los compradores, y recogerá los envases vacíos para su reutilización.

